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Lo que faltaba: ¿DRM para los archivos JPEG?

El grito de la Web es inconfundible: No al DRM en todas sus formas. Su inutilidad a la hora de reducir los niveles de piratería ha sido comprobada una y otra vez, pero hay ciertos elementos en diferentes mercados que insisten con la idea de colocar más candados sobre el contenido. Ahora, llega el turno del formato JPEG. El llamado Grupo JPEG presentó a su iniciativa Privacy & Security, en la que se considera la posibilidad de extender el DRM presente en el formato JPEG 2000 al JPEG tradicional.

Se calcula que los usuarios conectados a la Web cargan y comparten cerca de dos mil millones de imágenes diarias. Desde el selfie casual o el desayuno hasta galerías enormes conteniendo fotos de las últimas vacaciones, la gente sube de todo. De más está decirlo, dicha tendencia no se verá modificada en el corto plazo. Las redes sociales quieren ese contenido en sus servidores, y el avance de las cámaras en general (cada vez más compactas y poderosas) no hace más que alimentar los hornos. La gran mayoría de los usuarios adoptó al formato JPEG para distribuir sus fotos, y nadie niega que funciona muy bien, pero los responsables del Grupo JPEG están pensando en algunos cambios.

Esta imagen se distribuye sin restricciones bajo licencia CC, pero la pregunta es: ¿Qué va a pasar con el resto si el formato JPEG suma soporte DRM?

La iniciativa lleva el nombre de Privacy & Security, y propone varios objetivos: Garantizar la integridad de la información interna en una imagen, reforzar la privacidad del usuario, y proteger derechos de propiedad intelectual. Los dos primeros puntos se concentran sobre los metadatos, que en más de una ocasión han revelado detalles personales sobre un usuario, incluyendo su ubicación actual. Los servicios más destacados de la Web eliminan a estos metadatos, pero con ellos también desaparece cualquier información vinculada a la autoría de la imagen. El formato JPEG 2000 posee varios de los mecanismos necesarios en su especificación, por lo tanto, el plan de la iniciativa es extender esos mecanismos al JPEG tradicional y sus variantes.

No tenemos ningún problema con la idea de cifrar metadatos y proteger su contenido en vez de borrarlo arbitrariamente, pero cualquier posibilidad de implementar DRM sobre imágenes JPEG va a causar más problemas de los que puede solucionar. La presentación de la EFF al Grupo JPEG, que se extiende por 36 páginas, explica los múltiples aspectos negativos del DRM en imágenes JPEG, entre ellos, el hecho de que un DRM no obedece a ciertos límites de copyright como el fair use, habilita comportamientos anticompetitivos por parte de los «dueños» del contenido, arruina la interoperabilidad (más de lo que ya está arruinada), y lo más importante: Su presencia reduce el valor del contenido. En el peor de los casos, nada nos impide cambiar de formato por uno con parámetros más amigables, pero espero que el grupo lo piense dos veces.

Escrito por Lisandro Pardo

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