Menu
in

Los parientes de Hitler ¡viven!

Gracias al análisis de ADN, unos entusiastas de la historia han encontrado los rastros de unos parientes del Gran Tirano que aún viven entre nosotros. Han ocultado sus nombres y tratado de permanecer enterrados en la mediocridad durante decenios, pero la sagacidad de estos investigadores ha descubierto la identidad de estos vástagos con sangre del Führer. Son 39 lo desdichados guardianes involuntarios de la genética del Super Nazi. Su único pecado ha sido tener la mala suerte de nacer del mismo padre.

Parece increíble que la tecnología médica sea capaz de realizar semejantes logros pero aquí los tenemos. Gracias a la constancia y a la pericia de dos investigadores belgas(un funcionario de aduanas y un periodista) se ha hallado el rastro de 39 parientes vivos del mayor nazi de todos los tiempos. Empleando una paciencia y una pericia sorprendentes, Marc Vermeeren y Jean-Paul Mulders han usado tácticas rozando lo detectivesco para desentrañar el árbol genealógico de Hitler y analizando la saliva depositada en colillas de cigarros olvidados en un pueblecito de la Baja Austria,  en una servilleta de papel usada en un fast food de Nueva York o los sellos de cartas enviadas hace más de 30 años desde el norte de Francia, han descubierto a los bisnietos del padre del más cruel dictador de la historia.

Los “afortunados” descendientes de la saga nazi viven escondidos de su pasado y tratando de no ser identificados. Tres bisnietos del padre de Hitler, Alois, aún se ocultan en Long Island (Nueva York, EEUU) bajo el apellido falso Stuart-Houston. Louis y Brian comparten una casita de madera en East Patchogue, donde trabajan como jardineros, mientras que Alexander es un psicólogo retirado que ayudaba a los veteranos de otra guerra, la de Vietnam, y vive en East Northport, a pocos kilómetros. Howard, el cuarto hermano, era agente de la policía de Nueva York y murió en 1989, estando de servicio. Según estos investigadores “se han puesto de acuerdo en no tener hijos para extinguir la saga de los Hitler y dejar de vivir con miedo, pero han prometido publicar un libro antes de morir”. Y no me extraña nada , la verdad.

¿Cómo consiguieron el ADN de estas personas? Sabiendo que Marc Vermeeren es un historiador y genealogista “amateur” obsesionado con Hitler, que amontona en su estudio más de 500 biografías del dictador y 20.000 documentos, entre ellos su partida de nacimiento, no resulta extraño conocer las estrategias tan extremas que ha empleado para alcanzar su objetivo. Si a este fichaje le sumamos el de Jean-Paul Mulders, inquieto reportero del periódico belga “Het Laatste Nieuws” y de la revista Knack, el resultado está cantado. Los intrépidos “cazadores de Hitlers” se apostaron en los alrededores de las casas donde viven los parientes del dictador y pasaron 7 días y 7 noches sufriendo las inclemencias de un tiempo demencial, mientras esperaban un paso en falso de estos desconfiados individuos.

La espera obtuvo sus frutos y al octavo día, el hermano mayor de la saga, hambriento, salió de su escondite y se dirigió a un restaurante de estos que no te hace falta bajar del coche para pedir la comida. Ingirió unas alitas de pollo y tras limpiarse con la servilleta, la arrojó a la calle. Craso error por parte de Alexander A. Stuart-Houston. Nuestros audaces buscadores de parientes hitlerianos llegaron hasta la servilleta, la recogieron y la metieron en una bolsita para llevarla a analizar. “Y allí estábamos nosotros, con unos guantes de látex, unas pinzas y una bolsa de plástico, recogiendo la servilleta asquerosa, con sus labios marcados en grasa de pollo“, comentan los dos investigadores.

Los supervivientes que residen en la Baja Austria no se tomaron tantas molestias para ocultar su rastro. Un simple cambio de letra para llamarse Hüttler y quedar décadas camuflados entre los centenares de Hietlers, Hiedlers, Hütlers o Hüetlers que llenan los listines telefónicos. Suficiente para una persona normal, pero fácil de descubrir para un perro de presa como Vermeeren, que lleva años peregrinando a las granjas de la familia del Führer en Spital y Walterschlag y se sabe de memoria todos los archivos parroquiales sin que se le escape ninguna partida de nacimiento ni acta de defunción. “Todos los Hüttler que viven en la región del Waldviertel son descendientes lejanos de Hitler, aunque muchos ni siquiera lo saben. Los hombres comparten su mismo cromosoma Y. No importa que hayan pasado cien o mil años, nunca se pierde“, advierte. La clave de su investigación es seguir el rastro genético de dicho cromosoma, el único que los varones heredan sólo por vía paterna, así se puede saber con precisión si dos hombres pertenecen a un mismo linaje.

Los parientes de Hitler se encuentran acorralados por la historia, marcados por la barbarie que cometió el sanguinario asesino de masas y ahora sacados a la luz por estos pertinaces investigadores. Tampoco creemos que se le deban cargar las culpas a estos individuos pues el mero hecho de ser parientes del Gran Asesino no significa que ellos deban tener una personalidad semejante. La propia vergüenza o el miedo a que los demás tomen venganza sobre sus cuerpos les ha hecho ocultarse y vivir de espaldas a la sociedad, pero ellos no son culpables. Solo tuvieron la mala fortuna de compartir ADN con un histórico dictador, nada más. A lo mejor sería bueno dejarles vivir en paz.

Escrito por imported_Kir

Leave a Reply