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Microsoft admite que fue «demasiado lejos» con la oferta de Windows 10

Windows 10 lleva casi diecisiete meses en el mercado, y su porcentaje se mantiene flotando en el 24 por ciento. Algunos creen que son buenos números para un sistema operativo joven, mientras que otros piensan exactamente lo contrario. Sin embargo, los problemas más serios de Windows 10 no fueron técnicos, sino de política interna. La estrategia general de Microsoft enfadó a muchos usuarios allá afuera, y quien admitió el error fue nada menos que el CMO de la compañía Chris Capossela, al que recordamos bien como defensor de las agresivas técnicas de adopción.

Comodidad y facilidad de uso versus control y elección. En un mundo ideal, el usuario no debería estar obligado a inclinar su balanza hacia uno u otro lado, sino acceder a esos cuatro factores al mismo tiempo, pero la visión de algunas empresas va en la dirección opuesta. La visión de Microsoft para Windows 10 no fue acertada. Podemos debatir hasta el cansancio los aspectos técnicos del sistema operativo, tanto positivos como negativos, pero el verdadero saboteador de Windows 10 resultó ser Redmond mismo. Básicamente, la idea se concentró en «todo el que usa a Windows 7 hoy debe usar Windows 10», y le explotó en la cara. El punto máximo de semejante locura llegó cuando el pop-up de oferta en Windows 7 daba como «aprobada por el usuario» la operación de actualización al hacer clic sobre la cruz de la ventana, una acción asociada a «quiero cerrar esto». El usuario es implacable a la hora de juzgar, Microsoft sintió el fuego bajo sus pies, y quien habló sobre ello fue uno de sus artífices, el CMO Chris Capossela.

Tal y como lo hizo el año pasado, Capossela dio una entrevista a Leo Laporte, Paul Thurrott y Mary Jo Foley en una nueva entrega del Windows Weekly, y fue Thurrott quien tocó el tema al destacar la agresividad con la que Microsoft ofreció el upgrade (minuto 15 del vídeo). Capossela indicó que deseaban ver a los usuarios ejecutando Windows 10 desde una «perspectiva de seguridad», y que por una buena parte del año hicieron un trabajo correcto… pero la famosa cruz en la ventana que confirmaba la actualización resultó ser el límite. A los responsables les tomó sólo un par de horas reconocer que habían ido demasiado lejos, y las siguientes dos semanas (el tiempo entre la aparición de la oferta y el parche que la corrigió) fueron «muy dolorosas».

Capossela indicó también otros dos detalles muy ásperos para la compañía durante este año, la venta de la división móvil a Foxconn, y la famosa frase «mil millones de dispositivos». Ambos se encuentran muy vinculados, porque sin una presencia móvil tangible Microsoft jamás podrá alcanzar a los mil millones de dispositivos con Windows 10. Pero el inconveniente de los «mea culpa» es que siempre llegan después de los hechos, con ordenadores noqueados debido a instalaciones parciales (he visto muchas de esas en 2016), e incluso demandas. Espero que hayan aprendido la lección. Hay mucho para reparar.

Escrito por Lisandro Pardo

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