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¡Multiplica el poder de tu mente!

Imagínate que puedes potenciar el poder de tu cerebro en forma sencilla, ya mismo y sin costo alguno. Imagina expandir tus posibilidades creativas, estimular tu pensamiento lateral y encontrar soluciones impensadas a problemas habituales. Bienvenidos a la hipnagogia, un estado de la mente que hoy te enseñaremos a domesticar. ¡Y también incluimos una propuesta para los lectores! ¡Todo por el mismo precio!

La hipnagogia es el estado de transición entre la vigilia y el sueño. Cuando empezamos a quedarnos dormidos, la corteza prefrontal cerebral se va apagando y deja paso a otras áreas que habitualmente están en un segundo plano, ocultas tras esa zona hiperactiva de nuestro cerebro en vigilia.

La corteza prefrontal se ocupa de la llamada función ejecutiva cerebral, “un conjunto de habilidades cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, la formación de planes y programas, el inicio de las actividades y operaciones mentales, la autorregulación de las tareas y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente”.

Pintura “enteógena”.

Es en esos momentos al borde del sueño en los que nuestra mente empieza a jugar con la información, librándose de las ataduras de dicha zona cerebral. Es un estado en el que se inicia un juego libre, en donde el cerebro inicia un proceso de depuración y organización de ideas. Imágenes y conceptos aparentemente inconexos comienzan a mezclarse, dando paso a posibilidades impensadas de asociaciones. Algunos han comparado este estado al que se produce ante la ingestión de enteógenos.

¿Podemos controlar cuándo entramos en ese estado y hacer que las conclusiones que saque nuestra mente como producto de ese juego perduren en la memoria el tiempo suficiente como para aprehenderlas y poder anotarlas?

En nuestro artículo anterior hablábamos del patentador serial Thomas Edison y su opinión (equivocada) de que dormir es una pérdida de tiempo. Edison estaba al tanto de que los insights y las revelaciones (una parte clave de los procesos de razonamiento) se dan en el entresueño, en ese momento previo a quedarnos dormidos. Es así como aplicaba la siesta como método científico. Dormitaba en una silla, dejando caer sus brazos a o los costados. En la mano sostenía una bola de acero y en el piso, justo debajo, había una placa de metal. Cuando llegaba al punto de quedarse dormido, inmediatamente la bola caían sobre las placas, con el ruido suficiente como para despertarlo justo antes de que sus elucubraciones desaparecieran de su mente. Un papel y un lápiz al alcance de la mano eran suficientes para que la próxima idea quedara anotada.

Las cuatro fases de la hipnagogia, según Andreas Mavromatis. (Ilustración: Jeff Warren – www.jeffwarren.org)

En realidad, funcionaría cualquier método que nos despierte justo antes de quedarnos completamente dormidos. Hay una forma aún más sencilla. Probemos con recostarnos boca arriba, dejar los brazos a los costados del cuerpo y levantar uno de los antebrazos, dejándolo vertical. Cuando estemos por quedarnos dormidos, al caer el antebrazo sobre la cama nos sobresaltará lo suficiente como para despertarnos.

Así que, estimado lector, ¿qué esperas para multiplicar el poder de tu mente? ¡Intenta alguno de estos sistemas y envíanos el resultado de tu experimento a tobitornot@neoteo.com, que lo publicaremos en esta sección!

Y ahora los dejo que me voy a echar una siestita.

¡Hasta el próximo To bit!

Escrito por Gianni Sabbione

Gianni Sabbione es editor literario, científico y músico. Como editor trabajó y trabaja en editoriales y medios internacionales de EE.UU., España y Latinoamérica. Es asesor en reorganización y automatización de áreas de IT e investigó en IA y redes neuronales.
Es cantante de sus bandas de hard rock solista y de Color Púrpura, y aprovecha su perfil en Neoteo para promocionarlas. Al menos hasta que se de cuenta el Sr. Director del sitio.

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