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NanoWalker: Robot bípedo construido con ADN

Mientras que algunos especialistas discuten sobre las ventajas y desventajas de enviar robots con piernas a la Luna, un grupo de científicos de Estados Unidos han puesto a punto un robot bípedo prácticamente invisible. Construido con trozos de ADN, el pequeño robot mide solo 10 nanómetros de alto y puede caminar casi con la misma soltura que lo haces tú. Ahora, solo falta encontrarle una aplicación útil.

Los científicos están tomándole el gustillo a esto de construir cosas cada vez más pequeñitas. La culpa de todo la tiene la nanotecnologia, que se ha convertido en una especie de niña mimada de la ciencia. Esta vez,  Nadrian Seeman, Tosan Omabegho, y Ruojie Sha, químicos de la Universidad Estatal de Nueva York, tomaron algunos trozos de ADN y los utilizaron como bloques básicos para construir con ellos un pequeñísimo par de piernas robóticas de solo 10 nanómetros de alto. Un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro, por lo que estas piernas difícilmente sean útiles para un robot basquetbolista.

Este robot microscópico, llamado NanoWalker, es el primer mecanismo de su tipo construido mediante técnicas de nanotecnologia. A pesar de estar construido con  fragmentos de ADN no es capaz de mutar ni de reproducirse, solo de dar pequeños pasos juntando y separando sus piernas sobre una “calle” construida también de ADN. Simplemente se trata de la unión de una serie de moléculas que, a partir de las reacciones químicas que tienen lugar entre las “piernas” y el “piso”, reproducen los movimientos del andar bípedo. Por ahora no se trata más que de una curiosidad de laboratorio. De hecho, este robot es tan pequeño que sus creadores no pueden verlo caminar. Deben realizar experimentos sobre las moléculas que le sirven de pista para detectar las huellas de su paso y así saber si camina o no.

Los tres químicos están muy entusiasmados con su aprendiz de Forrest Gump, y se han fijado como próximo objetivo a cumplir que su invento sea capaz de transportar una pequeña carga. Obviamente, el NanoWalker difícilmente se convierta alguna vez en algo más que una curiosidad de laboratorio, pero seguramente servirá como base para alguna aplicación útil de estas moléculas.

Escrito por Ariel Palazzesi

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