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Nueva Zelanda ha prohibido las patentes de software

Después de media década de discusiones, el Parlamento de Nueva Zelanda llegó a una conclusión sobre las patentes de software en ese país: Tras un lapidario resultado de 117 votos a favor y 4 en contra, se aprobó una reforma mayor de la Ley de Patentes, la cual prohíbe patentar el software “como tal”. ¿Qué quiere decir esto? Que un programa o un juego por sí solo no es una invención, y en consecuencia, no califica para ser protegido con una patente.

Si hay algo completamente fuera de control en el mundo informático, es la cantidad de “trolls de las patentes” que continúan generando conflictos legales sin sentido. Una cosa es que dos gigantes se enfrenten en una corte a luchar por cuestiones de diseño y funciones, y otra completamente distinta es que ciertos elementos se dediquen a acumular patentes y mantenerlas dormidas durante años, sólo para demandar en el momento indicado. En estos días, un desarrollador probablemente no tenga manera de crear una aplicación o un juego sin violar dos o tres docenas de patentes en algún lugar. Ese punto ha sido parte del debate que ha mantenido el Parlamento de Nueva Zelanda durante los últimos cinco años.

En lo que muchos representantes de la prensa especializada ya consideran como una votación histórica, Nueva Zelanda aprobó una amplia reforma de su Ley de Patentes (que tenía 60 años), con 117 votos a favor y 4 en contra. La reforma establece la prohibición de las patentes de software “como tal”. Esta decisión podría haber entrado en conflicto con el artículo 27 del Acuerdo TRIPS de la Organización Mundial de Comercio, el cual explica que las invenciones en todos los campos tecnológicos deben recibir una patente. Sin embargo, la reforma declara que el software por sí solo no es una invención, evitando así cualquier roce con el acuerdo.

Al mismo tiempo, existe un poco de margen en la nueva ley. En primer lugar no es retroactiva, o sea que las patentes ya otorgadas seguirán siendo válidas. Y en segundo lugar, la ley permite patentar software si es crítico para un proceso de optimización de hardware, al estilo de lavadoras y otros dispositivos inteligentes. Algunos representantes del Parlamento ya fueron contactados por empresas interesadas en mudar sus operaciones a Nueva Zelanda, debido a la nueva legislación. Por una vez, creo que estamos todos de acuerdo al decir que ha ganado la lógica. Los desarrolladores no pueden seguir siendo rehenes de empresas abusivas y trolls de patentes que destruyen la innovación, congelan el mercado y perjudican a los consumidores.

Escrito por Lisandro Pardo

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