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O3b Networks: internet para 3 mil millones de personas.

Más de 2 mil millones de personas cuentan con una conexión a Internet, pero casi todos ellos viven en los países desarrollados. En África, por ejemplo, solo uno de cada cada mil ordenadores está conectado a la red. Este escenario podría cambiar radicalmente gracias a O3b Networks (Other 3 billion, u Otros 3.000 Millones), una constelación de satélites que ofrecerá cobertura de banda ancha a unos 3.000 millones usuarios, casi todos ellos ciudadanos de países emergentes.

Quienes disponemos de una conexión a internet de razonable calidad a menudo olvidamos que se trata de una tecnología que no se encuentra al alcance de todo el mundo. En 2010 existían en el planeta unos 2 mil millones de usuarios de internet, un número impresionante pero que se encuentra muy por debajo de la mitad de la población mundial total. Además, la mayor parte de esos usuarios viven en los llamados “países desarrollados”, mientras que sus vecinos “del tercer mundo” a menudo ni siquiera saben que es “Internet”. Esa diferencia, a veces referida como “la brecha digital” podría comenzar a desaparecer gracias a O3b Networks (Other 3 billion, u otros 3.000 millones), un proyecto que intentará sumar a la red aproximadamente la mitad de la humanidad.

La idea consiste en crear una red de tecnología avanzada, apoyada sobre una constelación de satélites situados en órbita ecuatorial, capaz de proporcionar conexiones de banda ancha a poblaciones situadas en países como Nicaragua, Nueva Zelanda, Brasil, Nigeria, Siria, Etiopía o India. Cuando uno escucha hablar sobre proyectos de este tipo suele ser un poco escéptico sobre la probabilidad de que lleguen a buen puerto, pero detrás de O3b Networks se encuentran una serie de empresas lo suficientemente importantes como para transformar este ambicioso plan en algo real. En efecto, Google Inc, el banco SHBC y Liberty Global, entre otras, son parte de O3b Networks y responsables de aportar los 880 millones de euros necesarios para lanzar los 20 satélites contemplados en el proyecto y construir las instalaciones terrestres necesarias para acceder a ellos. A diferencia de otros satélites de comunicaciones, como los utilizados para distribuir señales de TV o establecer comunicaciones telefónicas, estos no se situarán en la órbita geoestacionaria. En lugar de ser enviados a los tradicionales 36 mil kilómetros de altura, solo alcanzarán los 8 mil, disminuyendo sensiblemente los retardos originados por las grandes distancias que deben recorrer las señales. A esta altura, la latencia de las comunicaciones se reduce unas cinco veces, siendo de aproximadamente 0.1 segundo.

Los primeros ocho satélites serán enviados al espacio en 2013 por la SES, la compañía que explota la red ASTRA Satellite System, y una serie de antenas activas destinadas a retransmitir las señales digitales entre satélites y usuarios se instalarán en diferentes sitios del planeta. Una de ellas se encontrará en el sur de España, muy probablemente en Andalucía, y proveerá conexiones a buena parte del continente africano. Instalaciones similares serán construidas en islas del Pacífico, América del Norte y del Sur, el Mediterráneo oriental, Oriente Próximo y Australia. Concluida esta fase, las operadoras de telecomunicaciones regionales se encargarán de llevar la conexión a cada usuario, casi siempre mediante redes inalámbricas –Wimax o 4G– para evitar la complejidad que representa el tendido de cables en zonas selváticas o desérticas. O3b Networks promete terminar con las enormes diferencias que existen en la calidad de las conexiones existentes en diferentes regiones del planeta. En Corea del Sur, por ejemplo, la velocidad media de conexión a la red es de 17mb  por segundo, mientras que en las islas Cook enviar un email puede requerir de hasta 10 minutos de espera.

Conectar a media humanidad puede parecer utópico, sobre todo si se planea hacerlo con un costo para el usuario prácticamente nulo. Es fácil imaginar alguna oscura conspiración detrás de este tipo de proyecto, o algún extraño plan de dominación tecnológica. Pero lo cierto es que se puede obtener beneficios de este tipo de “cosas gratis” sin necesidad de que el usuario final deba vaciar sus bolsillos. Google, uno de los socios de O3b, ha demostrado que una empresa puede convertirse en una de las más grandes del mundo ofreciendo servicios que en su enorme mayoría -el buscador, Gmail, Google Docs, Google Maps, etc- son completamente gratuitos. Mientras que prácticamente ningún gobierno se ve tentado de comenzar a excavar zanjas en medio de la selva o tender cables a través de zonas inhóspitas para llevar el servicio de Internet a sus ciudadanos residentes en las regiones más alejadas de los centros urbanos, una conexión satelital o inalámbrica provista por  este proyecto puede proporcionar el mismo servicio a un costo casi nulo, con una calidad similar a la que ofrece la fibra óptica. ¿Utópico? Puede ser. Pero esperamos pueda concretarse, y que la brecha digital comience a disminuir.

Escrito por Ariel Palazzesi

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