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Olympus ScanTalk: El «papel que habla»

Un curioso ejemplo de tecnología retro japonesa

Las tarjetas musicales para cumpleaños y otras fiestas son un verdadero clásico, aunque han perdido un poco de popularidad frente a las soluciones digitales. Sin embargo, la gente de Olympus trató de expandir a fines de los ’90 la idea de combinar voz, música y papel con su sistema ScanTalk. Básicamente, el usuario podía crear pequeñas tiras con voces, sonidos naturales o música, pegarlas en libros, documentos, catálogos y álbumes de fotos, y reproducir su contenido con un dispositivo dedicado en cualquier momento.

Grabar nuestra voz es algo tan simple como abrir una app en un dispositivo móvil, o usar el micrófono integrado en un ordenador portátil. Por supuesto, existen detalles de calidad que cada usuario deberá resolver por su cuenta, pero no es para nada complicado realizar una grabación básica. Esto es posible gracias a las espectaculares mejoras en materia de miniaturización, almacenamiento masivo y algoritmos de compresión. Ahora… las cosas no siempre fueron así. En su momento, los dispositivos no eran ni tan móviles ni tan compactos, el almacenamiento portátil costaba un ojo de la cara (y más), y cualquier intención de «volcar» el contenido a la nube quedaba en la nada por los marcados límites en conectividad y velocidad. Los fabricantes estaban obligados a ser un poco más «creativos» por así decirlo, y a fines de los años ’90, la gente de Olympus presentó esto en Japón:


Olympus ScanTalk: Grabando voces y música en papel


Lo que estamos viendo en acción es el sistema Olympus ScanTalk. De acuerdo con la información disponible, ScanTalk fue lanzado al mercado durante el otoño japonés de 1998, con el respaldo de una gran campaña publicitaria en diferentes medios. Olympus ScanTalk se dividía en dos: Por un lado estaba la unidad LP100, una impresora de transferencia térmica con una velocidad máxima de 32 milímetros por segundo, y un búfer de audio de 16 segundos (varias impresoras Epson sumaron soporte ScanTalk más tarde). Y por el otro había dos variantes de lectores personales, el R200 con forma de lápiz y auricular, y el R300 con altavoz incorporado que debutó un año después. En esencia, ambos lectores funcionaban como un escáner de mano que «leía» el contenido de las tiras de audio. El límite del búfer en la impresora sólo permitía grabar mensajes cortos, pero la alternativa era instalar el software Sound Print Studio en un ordenador compatible.


La impresora podía grabar e imprimir hasta 16 segundos de audio
El lector R200 fue el primero en salir al mercado
El R300 es más grande, pero cuenta con altavoz

El potencial de la plataforma Olympus ScanTalk era gigantesco para la época. Manuales interactivos, menús destinados a no videntes, registros hospitalarios, publicidad… cualquier cosa que pudiera recibir una etiqueta adhesiva estaba a su alcance. Sin embargo, la compañía decidió discontinuar a los cuatro productos (impresora, lectores y el software) en noviembre del año 2001. El stock existente siguió en venta hasta marzo de 2007, y los servicios de reparación concluyeron en septiembre de ese año. ¿Seis años de soporte adicional para un producto retirado? ¿Dónde firmamos?

Escrito por Lisandro Pardo

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