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PocketLab: Un sensor portátil para usar donde sea

En más de una oportunidad hemos hablado sobre «condiciones de laboratorio», pero se trata de una definición muy amplia. Lo primero que nos viene a la mente son cuestiones como esterilidad y seguridad, sin embargo, también está el detalle de contar con el equipamiento básico que permita desarrollar experimentos. Muchas escuelas alrededor del globo hacen lo posible dentro de los límites que poseen sus laboratorios, pero el sensor PocketLab propone deshacer esos límites simplificando drásticamente la manera de recolectar información.

Un cuarto de siglo atrás, acceder a instrumentos como acelerómetros, giroscopios y magnetómetros podía ser complicado para algunas personas en ciertas regiones del mundo. Hoy encontramos a estos elementos y otros más dentro de cualquier smartphone. La diferencia es que dicho smartphone reclama un uso exclusivo sobre los sensores, cuando podrían hacer mucho más en ambientes especializados y flexibles. Durante un largo tiempo se los ha visto como componentes innecesarios para el funcionamiento de un smartphone, pero consideremos la posibilidad de aplicar los sensores en cosas como un cohete despegando, un objeto en caída libre, otro vibrando y rotando, o siendo expuesto a frío y calor. ¿Cuánta información se nos escapa entre los dedos por no tener acceso…?

 

Los responsables del proyecto PocketLab buscan quebrar el patrón de una manera muy interesante: Ofreciendo en el mercado un multi-sensor listo para usar, que puede ser asociado a cualquier dispositivo móvil vía Bluetooth en cuestión de segundos. Una vez configurado, PocketLab comienza de inmediato a recolectar información. Temperatura, aceleración, presión y campos magnéticos son algunos de los ejemplos que se encuentran al alcance de PocketLab. Su rango inalámbrico es de 100 metros, puede resistir una caída libre de 1.8 metros con su protección externa, y una simple batería CR2032 le permite funcionar durante unas nada despreciables 80 horas.

PocketLab tuvo un buen paso por Kickstarter en marzo pasado, y hoy ya se encuentra disponible al público en general, por lo que no hay grandes demoras en su entrega. Android, iOS y Chromebook son las plataformas soportadas en estos momentos, y quien desee un sensor deberá pagar la suma de 98 dólares. Si la idea es que el PocketLab sufra algunos golpes (en nombre de la ciencia, por supuesto), la carcasa protectora con un precio de 9 dólares es muy recomendada. En lo personal, me gustaría que en el futuro el PocketLab logre alcanzar un precio más bajo, especialmente si tenemos a escuelas en mente, pero el proyecto es joven, y hay mucho margen para mejorar.

Escrito por Lisandro Pardo

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