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Prueban vacuna contra el cáncer de pulmón

Científicos argentinos ensayaran en 760 pacientes provenientes de 6 países una vacuna que podría transformar el cáncer de pulmón en una enfermedad crónica pero no mortal. Es el resultado de 13 años de investigaciones, y se trata de un ensayo clínico “de fase III”, la última etapa antes de ser aprobado por las autoridades sanitarias.

Anualmente unos 5 millones de personas mueren victimas del cáncer de pulmón. Y se estima que en 2030 matará más de 8 millones por año. Ante un panorama como este, el trabajo de este equipo multidisciplinario, conformado por investigadores de las universidades de Buenos Aires y de Quilmes, del Instituto Roffo y el hospital Garrahan, de la Academia de Medicina y de la compañía argentina Elea, adquiere una gran importancia. Además, se trata de una de las investigaciones más innovadoras en la lucha contra el cáncer.

En los próximos meses comenzara el estudio, de carácter internacional, que pondrá a prueba los efectos de la vacuna. Se trata de un ensayo clínico “de fase III”, decisiva a la hora de obtener la aprobación de las autoridades sanitarias antes. En el ensayo intervendrán 760 pacientes provenientes de 6 países: Argentina, Brasil, Cuba, India, Malasia y Singapur, con la posibilidad de que más adelante se incorporen pacientes europeos.

Daniel Alonso, Hugo Sigman, Gabriela Cinat, Leonardo Fainboim y Silvia Gold, integrantes del grupo, llevan adelante varias líneas de trabajo. Intentan atacar la enfermedad residual en cáncer, buscando una vacuna “terapéutica” que, si bien no previene la enfermedad, puede complementar las técnicas convencionales de tratamiento.

La idea de diseñar la vacuna surgió de una conversación con colegas de La Habana. “Se sabe que en todo cáncer hay una reacción inmunológica, pero ineficiente. En una ocasión, nos preguntamos de qué forma podíamos hacer que el sistema inmune atacara eficazmente al tumor. Y allí surgió un blanco molecular, un antígeno que en algunos casos sólo se encontraba en las células cancerosas. Visto a la distancia, fue un proyecto utópico.”, cuenta el doctor Hugo Sigman.

La vacuna ataca un blanco molecular más abundante en las metástasis que en el tumor primario, y no presenta efectos adversos de importancia. Será utilizada como complemento de las terapias convencionales. “Apuntamos a disminuir la carga tumoral antes de iniciar el tratamiento inmunológico. Hay que aclarar que éste no es un tratamiento infalible, pero que esperamos que pueda ayudar a mejorar la expectativa de vida de los pacientes. En las pruebas previas hemos tenido algunos que no han recaído teniendo todas las condiciones para hacerlo. Pero nosotros no los consideramos curados, sino que los llamamos largos sobrevividores.” Aclara Gabriela Cinat

“Una de las esperanzas con el cáncer es poder convertirlo en una enfermedad crónica.”, concluye Sigman. De dar resultado, esta vacuna podría convertir algunos tipos de cáncer en algo parecido a la hipertensión. Si bien los pacientes que lo padecen no se curarían, podrían mantener la enfermedad controlada durante muchos años.

Escrito por Ariel Palazzesi

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