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Síndrome de Anton: Cuando los ciegos aseguran que pueden ver

Una condición extremadamente rara, con apenas 28 casos documentados

Síndrome de Anton

Existe un amplio número de condiciones que pueden llevar a la pérdida parcial o total de la visión, pero una de ellas tiene como resultado la negación absoluta del paciente al momento de reconocer su ceguera. Se trata del síndrome de Anton, que se manifiesta como un raro síntoma de daño cerebral ocurrido en el lóbulo occipital. Los pacientes no sólo aseguran que pueden ver con normalidad, sino que comparten detalles completamente falsos de su entorno, al extremo de inventar objetos y personas que no están allí.


Cuando pensamos en ceguera, lo primero que viene a nuestras mentes es alguna clase de deterioro en los ojos o los nervios ópticos, pero también existe el concepto de ceguera cortical. Si la región occipital del cerebro sufre algún tipo de lesión, la pérdida de visión es completa aún cuando la combinación de ojo y nervio óptico permanece intacta.

La lesión puede ser producto de una herida o un accidente cerebrovascular, pero es posible que la ceguera no sea su única consecuencia. Así llegamos al denominado síndrome de Anton, identificado por los neurólogos Gabriel Anton y Joseph Babinski. En términos relajados, la persona que sufre el síndrome está completamente ciega, pero asegura que puede ver con normalidad.


Síndrome de Anton y la «visión falsa»

Apenas 28 casos registrados en más de medio siglo

Los fans de la serie «House M.D.» probablemente recuerden a este síndrome por su presentación en uno de sus episodios, pero fuera de la ficción, la hipótesis más fuerte para la negación de la ceguera indica que el daño en la corteza visual afecta la comunicación con las áreas del habla en el cerebro. Toda la información visual es recibida correctamente (ya que no hay daño en ojos y nervios), pero resulta imposible interpretarla. En un intento por compensar o corregir este conflicto, el resultado es pura confabulación. El paciente queda en un estado de anosognosia (negación de la patología neurológica), y trata de moverse o describir su entorno como si pudiera ver normalmente.



La mayoría de los casos involucran a adultos, pero el European Journal of Neurology publicó en 2007 un estudio sobre un niño de seis años con síndrome de Anton y fases iniciales de adrenoleucodistrofia, una serie de trastornos que impiden la descomposición de grasas, con rasgos hereditarios vinculados al cromosoma X. El niño había desarrollado movimientos inusuales en sus ojos, se caía con frecuencia, trataba de tomar objetos y fallaba por completo, y negaba tanto sus jaquecas como el dolor ocular.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos indica que se han documentado apenas 28 casos de síndrome de Anton entre 1965 y 2016.


Escrito por Lisandro Pardo

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