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Stealth Wear: Ropa de sigilo para no ser reconocido

La tan propagada “Seguridad Nacional” y el miedo ante el terrorismo y las revueltas están convirtiendo a algunos países en Estados policiales, donde la gente es culpable antes de ser inocente. Estados Unidos es una referencia aburridamente recurrente en este sentido, y ahora ha puesto en marcha un mecanismo legal mediante el cual está habilitado a vigilar a sus ciudadanos desde el aire, usando drones con visión termal y varias tecnologías más propias del campo militar. A modo de protesta –queremos creer-, un artista diseñó ropa de sigilo para no ser reconocido por drones. Stealth Wear es el nombre de la marca.

Recapitulando los días en los que leí Little Brother de Cory Doctorow, pensaba en cuando Marcus hablaba sobre cómo funcionaban los sistemas de reconocimiento facial a través de un circuito cerrado en su colegio. Más impactante y menos común era el sistema de reconocimiento por la forma de caminar, llamado Análisis de la marcha o Gait Analisys. Este tipo de procedimientos no sólo son dignos de una novela de ficción adolescente, sino que forman parte de nuestra vida diaria y si las cosas no cambian para bien, formarán parte de un futuro donde la vigilancia será extrema. Tan extrema que los estados Unidos ya tienen drones sobrevolando su espacio aéreo nacional con la posibilidad de recopilar información de los ciudadanos de a pie, de la gente común, que nada tiene que ver con atentados y ni alertas sobre la tan sobreprotegida seguridad nacional.  Inspirado en lo que significa que los drones pasen de servir para actividades militares a utilizarse como  espías de ciudadanos, un artista neoyorquino decidió crear ropa de sigilo para no ser reconocido por drones.

Stealth Wear (ropa de sigilo) es la marca bajo la cual el artista neoyorquino Adam Harvey ha decidido mostrar su enojo y preocupación ante la puesta en ejecución de la ley que permitirá a los Estados Unidos vigilar a sus ciudadanos desde los aires, sin permisos ni limitaciones. La ropa en cuestión está creada para que las personas no puedan ser vistas por los drones y está basada en el uso de una sudadera con capucha, a lo Assassin’s Creed y una especie de bufanda realizadas de un material especialmente diseñado para bloquear levemente la respuesta termográfica que los drones buscaran desde los cielos. Poniéndonos esta ropa sobre la que ya llevamos puesta, nuestra imagen termográfica tendrá menos contenido de calor humano, lo que hará más complicada la tarea de identificación. Para completar el traje de sigilo, una camisa especial tendrá la habilidad de evitar rayos X y radiación de varias fuentes posibles, aunque no te servirá en absoluto para sumergirte en un silo nuclear. Lamentablemente el anuncio no da muchos detalles sobre cómo es que funciona la ofuscación, y aquí es donde debe estar el truco sobre la inmaterialidad actual de la idea.

La ofuscación de la señal termográfica no será lo único que podremos usar luego de ponernos nuestra Stealth Wear, sino que también habrá acceso a un dispositivo llamado Off Pocket, que sirve para inhibir la señal de nuestro móvil y se puede llevar en cualquier bolsillo. Con este paquete completo preparado, ya podrás salir a la calle y sentir que tu paranoia ha descendido unos cuantos niveles de alerta. El proyecto de Adam Harvey –según el mismo lo indica- está abocado a la protesta política y social de una manera artística, aunque bien sabemos que en los Estados Unidos basta sólo un cambio de mentalidad muy pequeño como para convertir esta forma de protesta en un negocio redituable basado en el miedo y la paranoia, que en vez de concentrarse en hacer millonarios a los oportunistas, deberían encargarse de protestar ante las circunstancias que las generan.

Escrito por Nico Varonas

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