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Un taxi que no necesita conductor

El lunes pasado Tomás nos mostró la intención que tiene Google de desarrollar coches que se manejan solos. Con el paso del tiempo y la evolución de la tecnología, se han automatizado muchas tareas en diferentes aspectos, pero la conducción automática de un coche convencional ha brillado por su ausencia, al menos hasta ahora. Un equipo de la Universidad Freie en Alemania ha presentado a nada menos que un taxi capaz de conducirse solo, y recoger a un pasajero sin importar en dónde se encuentra.

Cada vez que he hablado con el dueño de un coche o con un conductor profesional sobre la idea de que los vehículos del futuro podrían no necesitar de un conductor, han fruncido el ceño ante la idea, o la consideraron extremadamente peligrosa. Parece irónico que con la enorme cantidad de accidentes de tránsito que suceden día tras día, el ser humano siga creyendo que es más seguro conducir un vehículo con sus propias manos y pies, a dejar todo el control a una máquina o un sistema automatizado. Pero esto no sólo se trata de seguridad, sino que también se trata de eficiencia, esa palabra mágica que todos quieren alcanzar. Las congestiones del tránsito, el consumo de combustible, las emisiones de carbono, la polución sonora… suficiente tiene un conductor humano con mantener bajo control a su vehículo como para pensar en todas esas cosas. Sin embargo, la tecnología podría con todo eso y mucho más, siempre y cuando sea aplicada de la forma correcta.

Ya hemos visto un anticipo de lo que bien podría ser un vehículo del futuro gracias a las pruebas que realizó Google con un Toyota Prius. Pero ahora nos encontramos con el proyecto AutoNOMOS, desarrollado desde el año 2006 por el profesor Raúl Rojas y su equipo de la Universidad Freie en Alemania. El objetivo es nada menos que ofrecer una solución de vehículos que no requieran de conductor. En su más reciente prueba, presentaron algo que podría ser una opción a tener en cuenta dentro de unos años, en lo que se refiere a transporte público: Un taxi que se maneja solo. Gracias a una aplicación desarrollada para el iPad, un pasajero puede solicitar un taxi, el cual rastreará de forma automática su ubicación (gracias al GPS del iPad), se detendrá, lo recogerá, y después determinará la ruta a seguir tras recibir el destino.

El coche en sí es una representación masiva de tecnología con ruedas: GPS, sensores láser, radares, tres cámaras frontales y un odómetro externo, todo controlado por un complejo sistema de procesadores integrados que son instalados en la parte trasera del vehículo. Aunque nos hubiera gustado ver un poco más la forma en la que se desplaza el vehículo, todo parece indicar que el desarrollo está cada vez más a punto. Lo siguiente es, como en todos estos casos, que abandone la fase experimental para convertirse en una opción comercial, pero no estamos del todos seguros sobre cuánto tiempo se necesitará para ello. De lo que sí estamos seguros, es de que parece más cercano que nunca.

Escrito por Lisandro Pardo

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