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Cómo una línea de código convirtió en terroristas a miles de inocentes

Uno de los lados más oscuros de la mezcla entre política e informática

Es probable que nuestros lectores recuerden que Turquía sufrió un intento de golpe de estado en el año 2016. El gobierno turco está convencido de que los organizadores del golpe coordinaron sus acciones a través de un mensajero llamado ByLock, y ordenó la detención de todos sus usuarios. Dicha app arruinó la vida de miles de personas que jamás la descargaron, y gracias al trabajo de un abogado y dos expertos forenses se detectó al verdadero culpable: Una línea de código.

El presidente de Turquía Recep Tayyip Erdoğan es uno de los mandatarios más controvertidos que se encuentran en el poder actualmente. Además de resistir a la constante lluvia de críticas, también logró evitar que un golpe de estado lo retire de su posición en el año 2016. El gobierno turco considera que el principal responsable detrás del golpe es Fethullah Gülen, fundador del Movimiento Gülen quien hoy vive en el exilio. Ahora, ¿por qué estamos repasando uno de los capítulos más delicados y calientes de la política turca? Un aspecto muy conocido de las autoridades turcas es que no simpatizan mucho con el concepto de libertad de prensa, y han implementado un estricto esquema de regulación en Internet, bloqueando el acceso a diferentes servicios. Eso nos lleva al mensajero instantáneo ByLock. El mensajero fue ampliamente utilizado por miembros del Movimiento Gülen (clasificado como organización terrorista), por lo tanto, todos sus usuarios se convirtieron en blanco de las «purgas» posteriores, con detenciones, arrestos, y pérdida de empleos.

Descargar y usar ByLock es equivalente a terrorismo en Turquía

El problema es que hay más de diez mil personas acusadas de haber descargado y/o usado a ByLock, cuando en realidad no fue así. Incluso un técnico que viajaba en el helicóptero del propio presidente Erdogan durante el golpe fue declarado sospechoso y retirado de su puesto. Frente a la posibilidad de un grosero error por parte de las autoridades y la existencia de alguna clase de «juego sucio», los peritos digitales Tuncay Beşikci y Koray Peksayar comenzaron a trabajar junto al representante legal Ali Aktaş. El resultado de su investigación es una masiva conspiración. Beşikci y Peksayar describen a ByLock como «una herramienta desarrollada por Gülenistas» para comunicarse y vigilar a sus miembros. Sin embargo, había algo más: Una simple línea de código, la cual abre una ventana oculta (un píxel de ancho por uno de alto) con un enlace directo al portal oficial de ByLock. Este «faro digital» fue introducido en otras aplicaciones, entre las que se destacan un servicio de música similar a Spotify, y una app para establecer con precisión la dirección hacia La Meca.

Beşikci y Peksayar están convencidos de que la falsa ventana funciona como bomba de humo para entorpecer la búsqueda de miembros del movimiento. Ante la contundencia de la evidencia entregada (y el riesgo de involucrar a funcionarios por error), el gobierno turco publicó una lista con 11.480 números de teléfono reconocidos como «falsamente acusados», pero fue muy tarde para algunas personas. Al menos cuatro víctimas se suicidaron antes de que pudieran ser exoneradas, las acusaciones han destrozado a familias enteras, y otros pasaron meses en la cárcel. Los expertos tienen más de 200 dispositivos en sus oficinas, esperando a ser analizados en busca de algún detalle técnico que permita limpiar los nombres de sus dueños. Una pesadilla por donde se la mire.

Escrito por Lisandro Pardo

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