To bit or not to bit: ¡Revelan el secreto de la buena suerte!

Gianni Sabbione . Vista 9459 veces

Si te consideras una persona con poca suerte, ¿sabías que basta con seguir unas reglas básicas para revertirlo?

La gente siempre buscó la forma de atraer la buena estrella, históricamente relacionándolo con la magia. Ni hablar de evitar ciertas situaciones que pueden atraer la fatalidad, como comentábamos en esta misma sección, que siguen tan vigentes hoy en día como en la antigüedad.

La realidad es que la superstición no funciona. Y fue probado empíricamente.

Así es, amigos. Nada de largos y engorrosos cursos que cuestan un dineral. Nada de amuletos y talismanes y embrujos. ¡Conviértete en un suertudo por el módico precio de hacer click en esta nota!


  • En la entrega anterior de NeoTeo hablábamos de Richard Wiseman, un psicólogo seudofriki que realiza diferentes estudios de formas muy curiosas y sobre temas no habituales. Entre otras cuestiones, una de las que aborda es la de la buena o mala suerte. Wiseman, a través de diversos estudios de campo con pruebas comprobables, determinó cuatro principios básicos para transformarse en una persona con buena suerte (los que luego compilaría en su libro The Luck Factor):

     

    1- Ejercitarse en crear y notar las oportunidades.

    2- Tomar más decisiones basándose en la intuición.

    3- Crear profecías autocumplidas teniendo expectativas positivas.

    4- Tener la capacidad de transformar el concepto de la mala suerte en el de buena.

     

    Como el tema es extenso, en el TBONTB de hoy nos centraremos en el primer item. Prometemos seguir con el resto en futuras notas.

     

    LA SUERTE ES UNA CUESTIÓN ESTADÍSTICA

    Para los lectores de NeoTeo no es novedad la conocida teoría de los seis grados de separación o “experimento del mundo pequeño”, aquel estudio en donde se demuestra que, en promedio, no hacen falta más de cinco personas para que nos conectemos con cualquier otra persona en el mundo. Esta idea data del año 1930 y fue propuesta por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en uno de sus cuentos. Tiempo después, el sicólogo Stanley Milgram (más conocido por su experimento de obediencia a la autoridad), realizó un estudio por medio del cual demostró empíricamente esta teoría. Envió una carta a alrededor de 200 personas, a las que les pidió que colaborasen para que la misma le llegara a una “persona objetivo”. Los participantes no podían despachar la carta directamente al destinatario final; solamente podían enviarla a alguien de su conocimiento y que creyesen que a su vez podía conocer a esa persona objetivo. A cada receptor se le pidió lo mismo el que su vez sólo podía reenviar el correo a alguien de su amistad. De allí surgió el valor promedio de 6 grados de separación, lo que indica que el mundo es más pequeño de lo que suponemos.


    "Gente con mucha suerte". En realidad, se trata de aquellos que no cayeron del lado malo de la estadística.

     

    Wiseman, tiempo después, repitió el experimento pero asociándolo a datos relacionados con la buena o mala suerte. Leamos un extracto de su libro “Rarología”:

    “La gente afortunada afirma que tiene muchos encuentros casuales, y estos parecen tener un efecto notablemente beneficioso sobre sus vidas. Conocen a alguien en una fiesta, descubren que tienen conocidos en común y a partir de estas conexiones terminan casándose o haciendo negocios, por ejemplo. O, cuando necesitan algo, siempre parecen conocer a alguien que conoce a otro que puede resolver su problema. Por el contrario, la gente desafortunada rara vez dice tener estas experiencias.”

    A partir de esto, el autor, junto a Roger Highfield, editor científico del Daily Telegraph, Emma Greening y otros periodistas y científicos desarrollaron un nuevo experimento, pero esta vez buscando correlaciones entre la suerte y los grados de separación:

    La gente afortunada afirma que tiene muchos encuentros casuales, y estos parecen tener un efecto notablemente beneficioso sobre sus vidas.

     

    “Les enviamos a cien voluntarios un paquete que contenía instrucciones junto con un juego de tarjetas postales y sobres. El propósito del experimento era asegurarse que el paquete hallase su camino hasta Katie Smith, una organizadora de eventos que trabajaba en Cheltenham. Se les indicó a los voluntarios iniciales y receptores subsiguientes que envíen el paquete únicamente a una persona de su amistad. También se les pidió que nos remitan una de las tarjetas postales, para poder seguir el itinerario de los paquetes mientras se movían por todo el país.

    Hasta aquí, el esquema repetía el experimento de Milgram. Lo interesante surge del estudio adicional que se hizo para relacionar la cantidad de conocidos que posee una persona con la buena o mala suerte:

    “[Además] le habíamos pedido a cada voluntario que calificara su nivel general de buena fortuna antes de comenzar. Treinta y ocho voluntarios no le enviaron su paquete a nadie, garantizando de este modo que nunca le llegaría a Katie. Curiosamente, la mayoría de estas personas se había calificado a sí misma como poco afortunada. Quisimos saber qué yacía detrás de este curioso comportamiento. Estos voluntarios se habían esforzado por asegurarse su participación en el estudio, pero luego lo abandonaron antes de cumplir la primera etapa. Les escribimos preguntando por qué no habían despachado el paquete. Sus respuestas fueron esclarecedoras: la mayoría dijo que no pudieron pensar en nadie a quien conocieran que estuviera en condiciones de contribuir a la entrega. En consecuencia, desde el comienzo parece que los participantes más afortunados conocían a muchos más receptores potenciales para los paquetes que los infortunados, y tuvieron mucho más éxito al enviarlos.”


    Otro video de "gente con mucha suerte". Claro, por cada uno que se salvó del accidente, miles mueren por día...

     

    Análisis más detallados encontraron una correlación entre la cantidad de reenvíos necesarios de los paquetes y el nivel percibido de buena o mala suerte de los participantes.

    La suerte es una cuestion estadística.

    Como bien afirman los investigadores, los resultados brindan un respaldo sustancial a la noción de que las personas con buena suerte viven en un mundo mucho más pequeño que la gente desafortunada y que esto, a su vez, contribuye a maximizar su potencial de tener encuentros «afortunados» durante su vida. Esto puede trasladarse a todos los ámbitos. Por ejemplo, es más fácil ganar un concurso si participamos en varios.

    Ante estas informaciones tenderíamos a pensar que incrementar nuestras redes sociales en Internet estaría aumentando nuestro nivel de “buena fortuna”. Ya saben lo que pienso: una relación virtual no es más que la sombra de una relación real, y por lo tanto menos efectiva.

    Así que, amigos, ¡abandonemos el encierro de nuestros cubículos hipertecnificados y lancémonos al mundo en busca de gente nueva para conocer, así aumentamos nuestra buena suerte! (Y no vale andar tonteando con gadgets por la calle).

    Hagamos el esfuerzo por un momento de olvidarnos nuestros dispositivos en casa y veremos cómo un nuevo mundo se abre entre nosotros. Un nuevo mundo que algunos llaman “la realidad”.

     

     

¿Y tú, qué opinas?

  • #1 daniel
    daniel sábado, 06 de octubre de 2012, 07:59

    me hicieron el día con el vídeo, buena nota, saludos

    Responder >> Attention Minus Plus Votos: 11 de 11
  • #2 antonio
    antonio sábado, 06 de octubre de 2012, 13:52

    Cual es la moraleja del segundo vídeo hay que reciclar mas te lo dice el avioncito

    Responder >> Attention Minus Plus Votos: 2 de 2
  • #3 Steven Stricker
    Steven Stricker sábado, 06 de octubre de 2012, 15:30

    Hay que saber generar las buenas oportunidades también

    Responder >> Attention Minus Plus Votos: 2 de 4
  • #4 RAFUCHIO
    RAFUCHIO sábado, 06 de octubre de 2012, 16:49

    Un caso de buena suerte muy común es cuando en una instalación de electricidad que crees conocida, luego de toquetear todos los cables te das cuenta, porque ajustas un tornillito con un destornillador buscapolo, que había corriente y no te electrocutaste de pedo.

    Responder >> Attention Minus Plus Votos: 11 de 11
  • #5 caucel
    caucel sábado, 06 de octubre de 2012, 20:38

    ¿Conocer gente para mejorar la suerte? Mejor me quedo con mi mala suerte.

    Ahora, supongo que si todos hiciéramos lo mismo -reducir el mundo con muchos encuentros- tendrían que redefinir lo que significa mala suerte, puesto las oportunidades no son infinitas, son finitas.

    No me está gustando el tono motivador anti friki que tiene el articulista. ¿Qué tiene la redacción de neo teo contra sus lectores? jajaja!

    Viene Sabionne saliendo de rehabilitación? jajaja!

    Responder >> Attention Minus Plus Votos: -2 de 14
  • #6 <a href="../../foro/member.php?u=79586" target="_self">Gianni Sabbione</a>
    Gianni Sabbione domingo, 07 de octubre de 2012, 01:01

    #5 ¡Es que el autor es el más friki de todos! Efectivamente es parte de su proceso de rehabilitación. Aunque todavía no consigue evitar escribir en tercera persona... :P

    Responder >> Attention Minus Plus Votos: 7 de 9
  • #7 groso
    groso lunes, 08 de octubre de 2012, 03:39

    estuvieron interesantes los videos de gente con suerte pero, algunas cosas son pura pericia, como los aterrizajes forzosos del los aviones, (rara vez los pilotos entrenan en los simuladores con todos los motores funcionando y las condiciones climaticas optimas), asi como tambien los low fly by de los aviones de combate y el apache que paso.

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  • #8 Roberto
    Roberto lunes, 08 de octubre de 2012, 17:43

    La suerte no existe, es puro azar. A lo que me refiero es que no se puede influir para tener buena o mala suerte. Pero con preparación las cosas salen bien. "Fortes fortuna iuvat"

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  • #9 tolomeo
    tolomeo martes, 16 de octubre de 2012, 07:36

    #8 Comentar sin leer es de verdad #$$#2## .... Este articulo es increible... la verdad me siento identificado con lo qué dice, es más no pensé que alguien mas hubiese pensado en esto... Es una locura.

    Responder >> Attention Minus Plus Votos: 1 de 1
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