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Agua de lluvia: ¿A quién le pertenece?

Dentro de poco hasta el aire van a cobrar”, decía mi abuelo, en broma, cuando se ponía a pagar impuestos. Y aunque el aire todavía es gratis (todavía), en Colorado, Washington y Utah, Estados Unidos, el agua de lluvia no. De hecho, es ilegal recolectarla y las autoridades se proponen perseguir a aquellos que se “abusen” de la práctica.  ¿Nos hemos vuelto locos o qué?

La noticia parece salida de un capítulo de Los Simpsons, en el cual Mr. Burns piensa otro atroz plan para torturar a los habitantes de Springfield, tal cual lo hiciera cuando tapó el Sol. Pero no, desafortunadamente la noticia es tan real que asusta. Lee esto: en algunos estados de Estados Unidos, entre los que se encuentran Colorado, Utah y Washington, es ilegal recolectar agua de lluvia. Sí, tal cual lo has leído y totalmente en contramano de las tendencias conservacionistas, la ley es una estupidez rozagante incluso para un país en donde el prohibicionismo siempre fue regla.

La medida, que en Colorado es ley desde hace casi 200 años, está siendo reforzada porque los estados citados están enfrentando una gran escasez del vital líquido. Los ciudadanos, tan preocupados como su gobierno y en vez de saturar el suministro estatal, han elegido juntar agua de lluvia para suplir sus necesidades secundarias (lavar el coche, regar el jardín, bañar al perro, etc.). Pero la ley es muy clara al respecto: el agua de lluvia le pertenece al estado, y no al individuo, por más que la haya juntado en su propiedad. El líquido debe caer del cielo a la tierra sin ninguna interferencia o impedimento humano, o se está violando la ley.

Ninguno de estos estados ha comenzado a perseguir por vía judicial a los recolectores. Pero diferentes grupos de poder han comenzado una campaña contra esta práctica, haciendo lobby y asegurando tener la ley y los Derechos sobre el Agua de su lado (que los tienen), así que no sería extraño que, tarde o temprano, comiencen los juicios. “No vamos a perseguir a aquellos que tienen un barril en sus patios.”, dijo Brian Walsh, director del Departamento de Ecología de Bellingham, Washington. “Pero qué pasa si son cuatro barriles o un sistema capaz de recolectar 75 metros cúbicos de agua.

En teoría, aquellos que aseguran tener potestad sobre los Derechos del Agua (así lo llaman), afirman que la interferencia humana puede terminar en una debacle ecológica, dado que ese líquido debería ir a los arroyos y corrientes para convertirse en propiedad de rancheros, agricultores y agencias de desarrollo acuífero, que tienen prioridad y derechos sobre el uso de la lluvia caída del cielo. Sí, así de ridículo es el asunto. “Si tratas de recolectar agua, bueno, esa agua le pertenece a otra persona”, dijo Doug Kemper, del Congreso del Agua de Colorado. “Llevamos un detalle exhaustivo de cada gota.”, aseguró, casi amenazante. “Bienvenido a Colorado. Tú no tocas mi arma, tú no tocas mi whisky y tú no tocas mi agua.”, ironizó Chris Romer, senador del polémico estado. Por su parte, en Utah y Washington los respectivos gobiernos están tratando de aplicar una ley de permisos para la recolección de agua, para así tener la práctica “bajo control”.

Y aquí llegamos al quid de la cuestión y emerge la palabra mágica: “control”. Es que, según la opinión de los expertos, salvo por la evaporación mínima que el líquido pueda sufrir en los barriles, no hay razón alguna para prohibir la recolección de lluvia. Tarde o temprano, cuando ésta se use, el líquido guardado en los barriles completará la ruta necesaria para que todos puedan aprovecharla (sean dueños de casa o lobistas). Estas peligrosas medidas son un claro ejemplo de todo lo que está mal en nuestro mundo y atentan contra lo poco que se ha logrado en materia conservacionista y, si se me perdona el fatalismo, no es raro que suceda: el agua es un recurso cada vez más limitado y, en el futuro, quien posea derechos sobre la misma tendrá una herramienta de control sin precedentes en nuestra historia.

Más peligrosa aún es la historia prohibicionista de los Estados Unidos y cómo esas leyes han sido emuladas por otros países, ciegamente y sin ningún tipo de debate, aún cuando han nacido de las necesidades de poderosos lobby y no pensando en el bienestar de la sociedad toda. Desde la Ley Seca hasta la prohibición sobre el cáñamo, pasando por todas las del medio, muchos han sido los países que han adoptado las “geniales ideas” del país del norte. Por eso esto también nos incumbe y haríamos bien en tener un ojo atento a lo que suceda en los próximos meses (o años) en USA. Es que no sería raro, cuando el agua sea realmente un recurso de lujo, que otros países comiencen a adoptar medidas como esta, tratando siempre de mantener a su población sedienta y, por lo tanto, bajo control.

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