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Análisis: Ubuntu 10.04 (Lucid Lynx)

Finalmente está aquí. Fieles a su puntualidad, las mentes maestras de Canonical han puesto en línea la versión final de Ubuntu 10.04 LTS, también conocido como Lucid Lynx. Hace no muchos días le dimos un vistazo a la beta, y si bien quedaban varios detalles por resolver, Ubuntu ha llegado tanto en fecha como en forma. La importancia de esta versión no acepta discusión: Al ser un LTS, veremos a Ubuntu 10.04 al menos durante los próximos tres años. Como ya es característico aquí en NeoTeo, hemos descargado una copia, y recorrimos sus pasillos durante un buen rato.

Han pasado dos años desde la última versión LTS. A pesar de las varias actualizaciones intermedias, una cantidad considerable de usuarios ha conservado a esta versión de soporte extendido, y de hecho hemos visto que varios de nuestros lectores la seguían recomendando en los comentarios sobre los análisis de otras versiones de Ubuntu. Pero incluso para esta clase de ediciones, llega el momento de seguir adelante, más allá de que Hardy Heron todavía cuente con un año de soporte en su versión de escritorio. Los cambios y las mejoras que ha experimentado el mundo Linux en general, están mejor reflejados a través de una nueva distro, por más sólido que sea el sistema de actualizaciones. La gente de Canonical ha depurado su cronograma de versiones hasta alcanzar una impresionante precisión. El ciclo abril-octubre funciona muy bien, y nos alegra saber que no han hecho alteraciones en ese aspecto. ¿Por qué? Porque el sistema operativo en sí ha tenido varios cambios, y no todos han sido del agrado de los usuarios. Quienes ya hayan visto más de cerca a la beta entienden lo que estoy diciendo, pero para los que recién se nos unen en el recorrido por esta nueva versión de Ubuntu, será mejor que elaboremos.

Esta es la nueva apariencia de Ubuntu. La idea de "dejar atrás al marrón" ha sido puesta en práctica, aunque en realidad el color oscuro de los paneles aún conserva ciertos rastros de tonos pastel. El fondo de pantalla por defecto, que es el mismo que vimos en la beta, de hecho es… sugestivo. Uno no quiere ser malicioso en estos casos, pero lo primero que pensé al verlo fue "Cupertinesco", y estoy absolutamente seguro de que debe haber una gran cantidad de usuarios que habrían colaborado con la gente de Canonical para crear un espectacular fondo de pantalla, mucho mejor que este. Las cuestiones de apariencia que han dividido a los usuarios de Ubuntu se pueden apreciar con algo tan simple como abrir una ventana de Firefox. Ya habíamos mencionado algo al respecto durante el análisis de la beta, y aunque todo se reduce a un gusto estrictamente personal, seguimos pensando que se podrían haber hecho las cosas un poco diferentes. El traslado de los iconos de las ventanas al lado izquierdo es en realidad el menor de los problemas. El verdadero inconveniente surge con la acumulación de items e iconos que puede llegar a haber del lado izquierdo. Un clic errado puede cerrar la ventana, o abrir el menú de otro programa. Por suerte, cambiar los iconos al lado derecho no es muy complicado, pero ha habido una razón por la que un simple cambio estético haya generado tanto rechazo, más allá de que uno se acostumbra bastante rápido a la nueva ubicación.

El lado social del sistema operativo ha sido refinado. El MeMenu, sumado a la capacidad de conexión que ofrece el nuevo Empathy (reemplazando a Pidgin desde Karmic Koala), hacen un buen trabajo. La configuración de las cuentas es casi instantánea y no hemos tenido ningún problema de desconexión hasta el momento. El único inconveniente que encontramos en este punto fue Ubuntu One, y me refiero a que fue imposible utilizarlo, al menos de momento. No estamos seguros si el problema se debía a alguna sobrecarga en los servidores u otra clase de inconveniente, pero los errores 500 fueron moneda corriente cada vez que tratamos de entrar a Ubuntu One. El resto, perfecto. Facebook, Twitter, MSN, ningún problema. Incluso nos atrevemos a decir que el chat de Facebook funciona mejor por fuera de Facebook que desde su interior.

También ha habido cambios por el lado del software. Tal y como había sido anunciado, GIMP fue desplazado de Lucid Lynx, en favor de F-Spot. Y honestamente, creo que debería ser reemplazado también. Para editar una imagen, primero hay que abrir F-Spot, importar la imagen dentro de la galería (ya que no hay un comando "abrir"), y una vez importada, recién puede ser editada. Como si eso no fuera lo suficientemente engorroso, F-Spot cuenta con la impresionante cantidad de ocho comandos de edición. En otras palabras, el regreso de GIMP tal vez sea una de las primeras cosas a hacer para aquellos que instalen Ubuntu 10.04. En cambio, Simple Scan parece ser una opción más que eficiente para recoger imágenes desde un escáner, al igual que el editor de vídeo PiTiVi. Este editor es muy joven, y la cantidad de formatos soportados no es la que todos querrían (mientras sea compatible con GStreamer, todo debería ir bien), pero con el suficiente desarrollo podría posicionarse como una especie de "Windows Movie Maker" para Ubuntu. El único detalle es que el manual de usuario de PiTiVi resultó bastante complicado de conseguir. Aquellos que tienen contacto por primera vez con el programa deberían contar con un acceso más sencillo a esta clase de documentación.

Al resto de la tropa, ya la conocen bien. Firefox 3.6.3 a la cabeza como navegador, y OpenOffice 3.2 cubriendo todas las necesidades de oficina pertinentes. La instalación de Flash en Ubuntu no provocó inconveniente alguno, aunque hemos usado la versión de 32 bits para nuestra prueba. Si deciden descargar la versión de 64 bits, deberán recurrir un camino más rocoso para encontrar una versión compatible de Adobe Flash. En cuanto al resto, Brasero sigue grabando discos ópticos como siempre, mientras que Rhythmbox se encarga de todo lo que es audio. El detalle de los plugins MP3 es solucionado automáticamente por Rhythmbox, y cabe agregar que el servicio Ubuntu Music se ve muy bien. La combinación entre Rhytmbox, el servicio de compra de música completamente libre de DRM, y la posibilidad de sincronizar los temas adquiridos con Ubuntu One abre la posibilidad de descarga la música en tus otros ordenadores (aún si no tienen Ubuntu), merece dos pulgares arriba.

Los ajustes de rendimiento han sido varios, y como tales, permanecen bajo la cubierta de Ubuntu. La versión del kernel es la 2.6.32, apenas un punto por detrás del último kernel Linux estable. Las mejoras en los tiempos de inicio son cada vez más impresionantes. Habrá que ver qué tanto de estas optimizaciones se mantienen en sistemas más humildes, pero hemos quedado sorprendidos por el gran trabajo que Canonical sigue haciendo en este aspecto, y si un usuario cuenta con un disco SSD, la velocidad es aún mayor. Finalmente, otro detalle estético: ¿Recuerdan al Centro de Software de Ubuntu? ¿Recuerdan también que, aunque funcionaba correctamente, realmente necesitaba una nueva cara? Bueno, parece que en Canonical se han dado cuenta de esto, porque la apariencia del Centro de Software ha cambiado, y debo decir que para bien. El diseño es más limpio, los iconos más claros, y el proceso de desinstalación de software sólo requiere de un clic y la autentificación necesaria (como sucede con toda operación que requiera de una elevación de privilegios).

Al final del artículo sobre la beta de Ubuntu 10.04, mencioné que la versión final necesitaría cohesión. Es probable que no la haya alcanzado por completo, pero Lucid Lynx ciertamente ha ido por el camino correcto. No encontramos ningún error durante nuestra prueba (a excepción del detalle de Ubuntu One que no parece ser de la distro), algo sin dudas importante, pero el usuario requerirá un poco más de tiempo para asimilar a esta versión de Ubuntu, especialmente si ha utilizado otras ediciones antes. Algunos preguntarán qué necesidad hay de concentrarse tanto sobre la estética. Bueno, hay que concentrarse en ella porque fue la gente de Canonical quien decidió los cambios en primer lugar. Estos cambios han estado repartidos entre muy buenos y cuestionables, pero lo mejor de todo esto es que el usuario tiene la última palabra, a través de la sección de apariencia y algún que otro ajuste extra a GNOME. Lucid Lynx está aquí, y así será por los próximos tres años. ¿Podrá llenar los zapatos de Hardy Heron? El tiempo y los usuarios serán quienes lo determinen.

Escrito por Lisandro Pardo

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