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Artesanos del cine: Blue Velvet (David Lynch)

Hoy, en artesanos del cine hablaremos de una gran película, nos referimos a Blue Velvet (Terciopelo azul – David Lynch – 1986). Queremos destacar dos puntos fuertes del film, el primero son los colores en los decorados y el vestuario y el segundo punto, el modo en que  Lynch nos muestra las miserias de un supuesto pueblo tranquilo y monótono. Sin duda David Lynch es un verdadero artista de los Estados Unidos (director y guionista de cine, productor de música electrónica, fotógrafo,  artista plástico y diseñador inmobiliario) logró crear, mediante la artesanía, una obra de arte que pasará a la historia del séptimo arte.

Sinopsis de Blue Velvet

Jeffrey Beaumont un joven universitario (Kyle MacLachlan), descubre el lado oscuro de un pequeño pueblo maderero llamado Lumberton, al toparse de forma casual con una oreja cortada. Mediante este hallazgo el protagonista descubrirá una red comandada por el psicópata Frank Booth interpretado por Dennis Hopper.

Blue Velvet

Títulos de crédito

Mientras se desarrollan los títulos de créditos de la película (tanto al comienzo como al final) podemos observar una tela de terciopelo azul que se mueve como si fuese un mar en calma. El director, desde el comienzo del film, comienza a mostrarnos puntos de unión y anticipando mediante ganchos (ganchos del guión) información al espectador. Esa misma tela de terciopelo de los créditos es la que usa Dorothy Vallens (Isabella Rossellini) en una bata en la escena que descubre a Jeffrey en su ropero (alrededor del minuto 37 del film).

Dorothy Vallens (Isabella Rossellini)

El guión de Blue Velvet está lleno de pequeños anticipos que hace David Lynch al espectador, de esta manera nos vamos enredando en una telaraña tejida por el director al mejor estilo Hitchcock.

Lumberton un tranquilo pueblo de los Estados Unidos

Si vives en España podríamos comparar Lumberton con Cabanilla de la sierra o Buitrago, o en Argentina con Navarro o Balcarce, pueblos de la España y Argentina más profunda. La secuencia inicial del film (secuencia de montaje unida con la canción Blue Velvet de Bobby Vinton) nos muestra a Lumberton en su máximo esplendor, vemos el cielo azul y mediante un “tild down” (movimiento de cámara) observamos unas rosas creciendo en la fértil tierra del pueblo, un autobomba paseando por las calles sin asistir a ninguna emergencia, unos niños cruzando la senda peatonal para dirigirse a la escuela. Hasta que vemos al padre de Jeffrey regando las plantas de su jardín y otra vez David Lynch nos anticipa lo que vendrá, vemos como la manguera se enreda en una rama obstruyendo el paso del agua. A continuación el hombre sufre un ataque, observamos aquí claramente la dualidad entre la manguera y una artería. Es en este momento  la cámara realiza un travelling y se va metiendo sobre la hierba del jardín, mediante la música y los colores oscuros observamos unos desagradables insectos que se devoran entre sí. Sin duda Lynch nos comienza a mostrar las miserias ocultas de Lumberton, la basura que se esconde debajo del felpudo.

El uso del color como medio psicológico

La película carece de efectos especiales, pero gracias a la artesanía del director logramos estar en estado de alerta toda la película y esto se debe al vestuario de los personajes y los decorados. El uso de los colores en Blue Velvet cumple una función importantísima, los colores cálidos (rojo, amarillo y naranja) nos dan la sensación de alerta. Esto ocurre cuando vemos el coche rojo del protagonista antes de subir al departamento de Dorothy Vallens o de la bata roja de Dorothy que usa cuando esta con Jeffrey antes que los descubra Frank Booth (Dennis Hopper) y los secuestre. O en la escena en que el protagonista sigue y fotografía a Frank Booth cuando asesina a un narcotraficante. En ese momento vemos unos camiones que pertenecen a una fábrica y los mismos son de color naranja.

En cambio los colores fríos (verde, azul y violeta) deprimen al espectador. Esto se ve reflejado en el apartamento de Dorothy Vallens, con una mezcla de colores pasteles, azul amarillo y violeta (los colores del apartamento de Dorothy son muy parecidos al club donde ella canta).

Apartamento de Dorothy Vallens

Pero donde David Lynch nos muestra toda su maestría y artesanía es en la escena final, cuando Jeffrey entra en el apartamento de Dorothy y observa la escena del crimen. Vemos la mezcla de los colores del departamento, más la chaqueta amarilla de una de las víctimas, la bata azul en la boca de la otra víctima (descubrimos de quien era la oreja), el color de la sangre y el vestuario de Frank Booth que tiene un traje oscuro con una camisa, corbata y maletín rojo. Todos estos detalles hacen que Blue Velvet se meta en la psiquis de los espectadores, creando una intriga psicológica de alto nivel; y todo gracias a los métodos tradicionales del cine escapando de los efectos especiales y digitales. Aparte de todo lo comentado Blue Velvet es un film que aborda temas como el fetichismo, el voyerismo y crea una tensión sexual muy desequilibrada entre los protagonistas, que la convierten en una de las películas moralmente más incorrectas del gran David Lynch.

Escrito por Edgardo Fernandez

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