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Cabra montés extinta resucitada por clonación

La especie cabra montés pirenaica (Pyrenean ibexo Bucardo) se ha convertido en el primer animal extinto “resucitado” mediante la clonación. Se trata de un tipo de cabra salvaje declarada oficialmente extinguida y cuyo último representante fue hallado muerto en España en el año 2000. Se reemplazó el material genético de cabras domésticas por el de este ejemplar, y nació una hembra de cabra montes pirenaica.

La última cabra Pyrenean ibexo había sido encontrada muerta el 5 de enero del año 2000, en el paraje de la Faja de Pelay, dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en Huesca, España. El ejemplar había sido capturado el año anterior y se le había colocado un transmisor que permitiera a los científicos seguir sus movimientos. El cadáver se encontró debajo de un árbol caído, y se cree que pudo morir a consecuencia de un golpe. En ese momento se la declaró oficialmente extinta, pero se conservaron muestras de ADN tomadas de su piel para algún día, mediante técnicas de clonación, obtener nuevos ejemplares de esta especie. Luego de dormir durante casi una década en nitrógeno líquido, los científicos emplearon el material de esas células para reemplazar secciones del código genético de un embrión de cabra doméstica común. Al nacer el ejemplar tuvo lugar el milagro: la cabra montés pirenaica se ha convertido en el primer animal extinto en ser clonado.

Mucha gente cree que esto ya había sido logrado hace años, quizás por la influencia que han tenido en el subconsciente películas como “Parque Jurásico”, pero en realidad nunca se había logrado antes clonar un ejemplar de una especie ya desaparecida. Sin embargo, no todas son buenas noticias. Lamentablemente, la cabra recién nacida murió poco después del alumbramiento debido a un defecto físico en sus pulmones. Este tipo de problemas han tenido lugar también al clonar ovejas. Sin embargo, el avance ha servido para mostrar a los especialistas que es posible utilizar la clonación para salvar especies en peligro y recuperar especies extintas a partir de muestras de tejido congelado. Perfeccionando la técnica, algún día será posible incluso clonar especies más antiguas, como los mamuts lanudos, e incluso algunos dinosaurios.

El doctor José Folch, del Centro de Investigación y Tecnología de los Alimentos de Aragón, en Zaragoza, España, tuvo a su cargo la investigación junto con colegas del Instituto Nacional de Investigación de Agricultura y Alimentación de Madrid. Según Folch, “el ejemplar obtenido era genéticamente idéntica a la Bucardo. En especies como esta, la clonación es la única posibilidad de evitar su completa desaparición.” La cabra montés pirenaica, que posee unos distintivos cuernos curvados, era muy común en el norte de España y en los Pirineos franceses, pero la caza masiva a la que se las sometió durante el siglo XIX redujo su número a menos de 100 individuos. En 1973 se pudieron contar solo 30 ejemplares. La última, una hembra de trece años bautizada Celia, fue la que “donó” el material genético para este experimento.

Capra pyrenaica victoriae, “prima” de la Bucardo

En total, y mediante el método de transferencia nuclear que dio origen a la famosa oveja Dolly, los científicos crearon 439 embriones, de los cuales 57 fueron implantados en hembras. Siete de ellas aceptaron el implante, y solo una logró llegar al momento del parto con el feto vivo, aunque el pequeño animal no pudo sobrevivir más que unos minutos.

Hay dos lecturas que se pueden hacer de estos resultados. En primer lugar, los científicos han avanzado lo suficiente en sus técnicas de transferencia de material genético entre una especie y otra como para hacer posible el alumbramiento de ejemplares que se encuentran extintos. Gracias a estos avances posiblemente veamos, dentro de algunas décadas, mamuts u otros animales extintos vivos nuevamente. Pero mucho más importante debe ser la preservación de las especies. Como puede leerse a lo largo del articulo, no es una tarea fácil “resucitar” una especie desaparecida. Estamos hablando de una cabra que se extinguió hace menos de 10 años, cuyo material genético fue conservado en condiciones óptimas, y aún así de 439 embriones disponibles solo nació un animal, cuyos defectos físicos lo condenaron a muerte solo unos minutos después del alumbramiento. Evidentemente, debería ser más fácil dejar de cazar indiscriminadamente (o de modificar el hábitat de las especies amenazadas) que tener que pasar por todo este proceso para recrearlos mas tarde. Prevenir en lugar de curar, que le dicen.

Escrito por Ariel Palazzesi

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