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Conoce al nuevo traje espacial de Boeing para la NASA

Es probable que algunos de nuestros lectores hayan oído hablar sobre la cápsula CST-100 Starliner que Boeing y Bigelow Aerospace están desarrollando para la NASA. La idea es que el vehículo lleve astronautas a la Estación Espacial Internacional antes de que finalice el año 2018, pero además de la cápsula, también hay un nuevo diseño de traje espacial que nos ha llamado mucho la atención. Las comparaciones con los trajes de «2001» son inevitables, sin embargo, eso no cambia el hecho de que estamos ante grandes mejoras en materia de movilidad.

La última vez que hablé sobre un traje espacial fue poco más de un año atrás, cuando exploramos al NDX-1, sus propiedades generales, y su potencial para llegar a Marte. El concepto de traje espacial universal es popular dentro de la ciencia ficción, pero en la vida real los trajes aún deben ajustarse al tipo de misión. Después de todo, hay diferencias muy importantes entre recorrer la superficie marciana, dar saltos en el suelo lunar, y viajar a estaciones espaciales. Ese último punto nos lleva al territorio de Boeing y Bigelow Aerospace, que continúan su trabajo en la cápsula CST-100 Starliner. Las pruebas darán inicio en 2018, y si todo sale bien, llevará sus primeros astronautas a la Estación Espacial Internacional ese mismo año. Los viajeros tendrán a su disposición una nueva variante de traje espacial… y debo admitir que se ve genial.

De acuerdo al anuncio oficial, el traje combina elementos extraídos de diseños clásicos con los últimos avances en materiales y patrones de uniones. Tanto el casco como el visor fueron incorporados al traje, los guantes son compatibles con pantallas táctiles, y su material especial le permite al vapor de agua abandonar el interior, sin perder aire. Otra serie de materiales en los codos y las rodillas optimizan el movimiento de los astronautas, a lo que se suman varios cierres que adaptan la forma del traje cuando están sentados o de pie. Técnicamente, el traje sirve como una redundancia más para el sistema de soporte de vida en la cápsula, pero ante una emergencia puede ser presurizado en cuestión de segundos.

Ahora, imagínalo en rojo… con un superordenador psicópata vigilando de fondo.

El peso total del traje con todos sus accesorios es de unos nueve kilogramos, algo notable si tenemos en cuenta que los trajes utilizados por los astronautas en las misiones del Transbordador Espacial pesaban casi quince kilogramos. El astronauta Eric Boe resume la utilidad del traje de maravillas: Es más liviano, más simple (en un sistema complejo hay más cosas que se pueden averiar), y por sobre todas las cosas, mantendrá a su usuario con vida.

Escrito por Lisandro Pardo

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