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Curanderismo atómico: Elementos radiactivos para curarlo todo

Radio, torio, radón, uranio… ¡tú eliges!

La peor parte de los efectos asociados a la radiactividad se conoció después del inicio de la Era Atómica, sin embargo, existieron algunos desarrollos previos que dieron lugar a situaciones muy peligrosas, e incluso a muertes. Varios de esos desarrollos terminaron clasificados bajo la categoría del «curanderismo atómico», con medicinas mágicas y dispositivos extraños basados en propiedades radiactivas que podían curar cualquier cosa en su camino, desde la impotencia sexual hasta la calvicie, pasando por el cansancio crónico, la artritis, el reumatismo, el tabaquismo, y más.

La historia nos enseña que la radiactividad fue descubierta por el físico francés Henri Becquerel en 1896. Muchos otros científicos alrededor del mundo sumaron sus esfuerzos al estudio de este peculiar y complejo proceso… pero no fueron los únicos en demostrar interés. Múltiples industrias recibieron a la radiactividad con brazos abiertos, y no dudaron en promocionar sus «magníficas» propiedades.

A ellas se sumaron hábiles vendedores, charlatanes, maestros de la estafa y el engaño, quienes lograron instalar a la velocidad del rayo nuevos productos bajo la promesa de combatir condiciones y quemar enfermedades con el poder de la radiactividad. Sin embargo, el llamado «curanderismo atómico» fue mucho más allá del clásico «aceite de serpiente». Algunas personas terminaron en el hospital… y otras sufrieron una suerte aún peor. ¿Quieres conocer los horrores radiactivos que se vendían a principios del siglo XX?

#1 Caradium

Lamentablemente no quedan muestras físicas, pero el anuncio lo dice todo: ¡Recupera el color original de tu cabello con el «Agua Radiactiva Caradium»! En otra publicidad, la dama tiene 50 años, no 65.

#3 NICO Clean

Proveniente de Japón, la placa NICO Clean con uranio poseía la capacidad de reducir la nicotina y el alquitrán de los cigarrillos en un 17 por ciento. Todo lo que debíamos hacer era acercarla al paquete por 20 minutos.

#5 Radithor

Producto del falso doctor William J. A. Bailey, Radithor era una solución de agua destilada con dos isótopos de radio. El deportista y magnate Eben Byers consumió 1.400 botellas en el plazo de tres años. Perdió su mandíbula, aparecieron agujeros en su cráneo, y finalmente falleció en 1932.

  1. como nota especial, gracias a Eben Byers, empezaron investigar la verdad de la radioactividad y lo peligrosa que era

    de paso su cuerpo fue exhumado en 1965 y cuando le registraron los niveles de radiación, esta mando 1000 μCi (37 MBq)



#7 Tho-Radia

En realidad, Tho-Radia representa a toda una línea de productos cosméticos. Cremas para la piel, polvos, lápiz labial, pasta dental y hasta jabón en barra, la verdadera belleza sólo podía ser alcanzada con la combinación de torio y radio que ofrecía Tho-Radia.

#10 Barra de radio

La idea era «optimizar» el agua que bebíamos todos los días con radio, y esta fue una de las tantas variantes disponibles, que iba colocada dentro de las botellas. La FTC no logró intervenir a la compañía, pero se comió crudos a los distribuidores...

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Escrito por Lisandro Pardo

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