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DreamPlug: pon un ordenador en tu pared

Con frecuencia utilizamos un ordenador caro y potente para tareas que podrían ser realizadas por con mucho menos recursos. DreamPlug es un pequeño ordenador –solo mide unos 11 x 7 x 5 centímetros– que tiene el aspecto de un adaptador de pared, y que se coloca directamente sobre un tomacorriente. Puede ejecutar el sistema operativo Linux, y es capaz de reemplazar en muchas tareas -servidor de medios, cortafuegos, descarga de archivos, entre otras- a un ordenador 10 veces más grande y caro. ¿Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva clase de microordenadores?

¿Cuantas veces has dejado encendido tu ordenador de sobremesa toda la noche para que descargue la ultima versión de Ubuntu, o lo has tenido encendido todo el fin de semana solamente para escuchar música? Seguramente varias. Estas tareas solo emplean una pequeña fracción de la potencia disponible en un ordenador moderno, y podrían ser efectuadas por “algo” mucho más pequeño y barato. Seguramente eso es lo que tenían en mente los responsables de Globalscale Technologies cuando decidieron poner a la venta el DreamPlug.

DreamPlug solo mide unos 11 x 7 x 5 centímetros.

A pesar de su pequeño tamaño –DreamPlug solo mide unos 11 x 7 x 5 centímetros– este ordenador puede correr Ubuntu o Debian Linux con el núcleo estándar versión 2.6. Esto significa que prácticamente cualquier tarea imaginable puede ser abordada por el, siempre y cuando no requiera de algún puerto periférico de los que carece. El DreamPlug incluye 512MB de memoria RAM y 2MB de espacio de almacenamiento (que puede ser ampliado mediante el uso de tarjetas FLASH en su slot microSD).

Posee un buen surtido de puertos, pero no tiene salida VGA.

En sus laterales puedes ver dos puertos Gigabit Ethernet, dos puertos USB 2.0, un puerto eSATA y un slot para tarjetas MicroSD. También posee conectividad Bluetooth 2.1 EDR y Wi-Fi. En cuanto al sonido, es capaz de manejar entrada y salida de audio con calidad de CD (48K/44.1 Khz) mediante un DAC de 16 bits. Lo que no tiene es salida de vídeo. Dado que ha sido pensado para tareas de “servidor”, este ordenador carece de tarjeta de vídeo.

El microprocesador que lleva en su interior es un Marvell® Sheeva™ Core Embedded CPU corriendo a 1.2 Ghz, más que suficiente para que Ubuntu funcione suave y sin problemas. El consumo total de energía del DreamPlug es de 19W, y en lugar de las voluminosas -y a veces ruidosas- fuentes ATX posee un adaptador interno que le provee los 5V/3A que necesita para funcionar. El “cuerpo” del ordenador puede dividirse en dos partes -etapa de alimentación por un lado y ordenador propiamente dicho por otro- para adaptarse mejor a tus necesidades de espacio o a las características de tus tomacorrientes.

Como decíamos al principio, el DreamPlug es ideal para esas tareas que requieren de poca potencia de cálculo pero que necesitan de un ordenador funcionando durante muchas horas. La descarga de archivos, por ejemplo, o la reproducción de medios audiovisuales puede ser encarada mediante este pequeño. No solo ahorrarás energía eléctrica, sino que podrás disponer de tu ordenador para otras tareas. Todo ello por solo 149 dólares, el precio sugerido por el fabricante.

Pero si 149 dólares aún te parece caro, puedes intentar conseguir el SheevaPlug, fabricado por Marvell. Al igual que el DreamPlug, es un pequeño ordenador apenas más grande que el cargador de tu móvil pero con la potencia que poseía un servidor de red hace 10 o 12 años. Cuenta también con un microprocesador Marvell Sheeva a 1.2 Ghz, pero posee algunos recursos menos que el DreamPlug:  512MB de memoria DDR2, 512MB de memoria de almacenamiento flash, un puerto de red Gigabit Ethernet y un puerto USB 2.0. A pesar de tan espartanas prestaciones, es capaz de correr GNU/Linux con núcleo estándar versión 2.6. y puede ser utilizado como un servidor casero para muchas aplicaciones. Su precio es solo 99 dólares. ¿Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva clase de microordenadores? Posiblemente. Hay muchas tareas que estos pequeños pueden hacer, utilizando una fracción de la energía que requiere un ordenador “convencional”, y por mucho menos dinero.

Escrito por Ariel Palazzesi

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