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El CERN crea un “grid” para estudiar el Big Bang

La nueva red pondrá en contacto a 5.000 científicos para que, conjuntamente, puedan estudiar los datos que ofrecerá el Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Gracias a este, se llevarán a cabo experimentos que darán nuevas pistas sobre el origen del universo.Desde hace cuatro años, el CERN está desarrollando la red LHC Computing Grid (LCG). Esta red utilizará un sistema de computación masiva, en el que un gran número de ordenadores trabajará simultáneamente en diferentes partes del problema y pasarán los resultados a un sistema central. Esta tecnología posibilitará que 5.000 científicos repartidos por todo el mundo y 500 universidades y centros de investigación, puedan estudiar conjuntamente los resultados que empezará a ofrecer el LHC a finales de 2007. Este grupo de investigadores están involucrados en los experimentos de colisiones de partículas subatómicas (hadrones).

Robert Aymar, director general del centro, dijo que “uno de los principales objetivos del CERN es aunar fuerzas en la comunidad científica. Nada de lo que se investiga aquí es secreto, sino que todos los resultados se ponen al alcance de la comunidad científica”, subrayó. El CERN esta ubicado en el pueblo suizo de Meyrin, fronterizo con Francia

Con ese mismo propósito, el CERN creó en 1989 la World Wide Web, la red más conocida como Internet, cuya finalidad en sus orígenes era precisamente poner en contacto la comunidad científica para que los investigadores pudieran consultar los últimos artículos sobre experimentos.

El LCG es “un servicio construido como una capa sobre Internet y es muy similar a la web”, pero que “permite no sólo compartir archivos sino también aparatos, software y recursos informáticos”, lo que facilita la computación y procesamiento de gran cantidad de datos.

Este sistema deberá procesar y distribuir los 10 millones de gigabytes de información que se calcula que cada año generará el LHC. Este acelerador es básicamente un tubo circular de 27 kilómetros de longitud situado a más de 40 metros bajo tierra que, a través de intensos campos magnéticos, acelera partículas subatómicas.

Su objetivo es crear, cada segundo, alrededor de 40 millones de colisiones de esas partículas a una temperatura cercana al cero absoluto (273,15 grados centígrados) para emular así el momento previo al Big Bang. En cuatro puntos de este enorme tubo se han construido cuatro detectores (llamados Alice, Atlas, CMS y LHCb) en los que se podrán observar las colisiones con el fin de “descubrir nuevas partículas subatómicas, analizar sus propiedades, y avanzar más en el conocimiento de las primeras fases del Big Bang”.

Sólo el detector Atlas, que se empezó a construir en 1998 y en cuyo diseño participan 160 universidades de todo el mundo, producirá 300.000 megabytes de información por segundo a través de los 150 millones de sensores de qué dispone.

Esos sensores registran la trayectoria y carga de la partícula, y la energía que liberan cuando se producen las colisiones a una velocidad cercana a los 300.000 kilómetros por segundo.

Todo esto requiere de un sistema capaz de grabar 30 megabytes por segundo. El equipo del CERN contiene de 45 discos duros en paralelo con una capacidad total de 15 Pentabytes (15 millones de Gigabytes).

El objetivo final del aparato del CERN es obtener más información sobre los primeros momentos del universo, los agujeros negros y la antimateria. “encontraremos cosas en las que ni siquiera hemos soñado”, señaló el director científico del CERN, Jos Engelen.

El CERN espera realizar las primeras colisiones a finales de este mismo año, aunque no estará plenamente operativo hasta junio de 2008.

Escrito por Ariel Palazzesi

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