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Erupciones volcánicas para bloquear el sol

Un grupo de científicos, preocupados por el futuro del planeta y por el cambio climático global, está analizando un proyecto de geoingeniería que podría bloquear parte de las radiaciones solares mediante erupciones volcánicas controladas. Esta verdadera locura, en caso de ser posible, sería 100 veces más barata que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Más allá de la discusión sobre los motivos -naturales o artificiales- del calentamiento global, un plan para llenar la atmósfera de partículas extrañas no parece ser una idea del todo buena. ¿Que te parece?

El planeta se está calentando. Podemos discutir durante horas (o años) sobre si su origen es natural o se trata de algo producido por el hombre. El comportamiento de algunos científicos que tienen a  cargo la elaboración de informes sobre la marcha y el origen de este problema –falseando o escondiendo datos– poco ayuda a que nos formemos una opinión razonablemente sensata de los motivos que originan el calentamiento global. Pero lo cierto es que el cambio se está produciendo, y algo tenemos que hacer para evitar terminar muy mal. Sin embargo, tampoco es cuestión de caer en las soluciones aparentemente “milagrosas”, que tienen el potencial de solucionar el problema rápidamente pero que pueden tener efectos colaterales que convertirían el cambio climático actual en un tema menor.

Un grupo de investigadores proponía, no hace mucho, preparar una flota de barcos capaces de inyectar vapor en la atmósfera para que se formen nubes capaces de reflejar parte de la radiación solar nuevamente al espacio. Como muchos hicieron notar, Venus es un planeta totalmente cubierto por nubes y su temperatura es de varios cientos de grados, hecho que convirtió el proyecto en algo poco atractivo. Al igual que ocurrió con ésta, muchas de las soluciones propuestas para paliar el cambio climático implican un riesgo que muchas veces resulta ser completamente inaceptable. Los científicos David Keith, de la University of Calgary en Canadá, Edward Parsons de la Universidad de Michigan y Granger Morgan, de la Carnegie Mellon University, han escrito un artículo para la revista Nature en el que piden a los gobiernos que establezcan un fondo multimillonario para la investigación de técnicas que permitan utilizar los volcanes como un medio para inyectar partículas en la atmósfera, capaces de bloquear parte de la luz solar que llega a la Tierra.

La idea de manipular deliberadamente el equilibrio energético de la Tierra para compensar los cambios climáticos introducidos por el hombre es vista por muchos como una peligrosa arrogancia”,  dice en el artículo. “Muchos científicos han argumentado en contra de la investigación sobre la gestión  de la radiación solar,  diciendo que el desarrollo de la tecnología necesaria para realizar tales tareas podría  reducir la voluntad política de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Nosotros creemos que los riesgos de no efectuar estas investigaciones son mayores que los riesgos de hacerlo”, continúa. Los científicos creen que el costo de modificar la cantidad de radiación solar que llega a la superficie de la tierra es unas 100 veces menor al precio que deberíamos pagar para poder reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para lograr el mismo efecto. Además, argumenta, en el esquema de la reducción de emisiones se corre el riesgo de que algunos países no acaten las medidas y dificulten la concreción de una reducción efectiva.

Es posible que, después de haber agotado otras vías para  limitar los riesgos del cambio climático, una nación pueda decidir iniciar un proceso gradual y bien controlado, que aún sin un acuerdo internacional que lo avale, logre resultados. Esta nación, que no necesita ser un gran país rico e industrializado,  podría tomar la iniciativa sobre el clima mundial haciendo muy difícil para los demás países detener el proceso de cambio”. ¿Que es lo que tienen en mente? Pues utilizar los volcanes como una forma “natural” de atiborrar la parte superior de la atmósfera con partículas de azufre. Está comprobado que este tipo de acción disminuye efectivamente la temperatura del planeta. Cuando se produjo la erupción del  Monte Pinatubo, en Filipinas (1991), la temperatura global descendió unos 0,5 grados centígrados en menos de un año. Es decir, el sistema funciona.

Pero a pesar de la experiencia de 1991, muchos consideran completamente inaceptable la inyección -sobre todo si no es consensuada adecuadamente- de este tipo de sustancias en la atmósfera. Dejando de lado el hecho de que parece poco probable que podamos algún día “cacharrear” con los volcanes para utilizarlos con este fin a la vez que evitamos crear efectos colaterales como terremotos o tsunamis, no parece ser una buena idea poner en marcha procesos que fácilmente se nos pueden ir de las manos ¿Que tan “controlada” puede ser una erupción volcánica? Es posible que sea más fácil arrojar toneladas de azufre a la parte alta de la atmósfera desde aviones, cohetes o misiles modificados, pero ¿que seguridad tenemos que ese azufre no termine generando lluvias ácidas o algún otro efecto no previsto? La sabiduría popular dice que es preferible prevenir que curar. Es posible que la mejor salida del atolladero en que estamos metidos sea -de una vez por todas- poner en marcha comités que realmente hagan su trabajo, sin falsear datos y lejos de la influencia de los gobiernos o empresas que puedan tener intereses en el tema. Pero claro, para eso hace falta que la humanidad madure y deje de lado los intereses particulares, algo que por ahora parece estar lejos de suceder.

Escrito por Ariel Palazzesi

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