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GEET: Bebidas gaseosas como combustible

Paul Patone es un inventor estadounidense que ha creado un sistema que permite utilizar la popular bebida Mountain Dew como combustible. Con el precio que tiene hoy el litro de refresco, no parece un adelanto demasiado importante. Pero, según Patone, su inyector de combustible GEET (Global Environmental Energy Technology) puede ser modificado para reemplazar con agua del grifo hasta el 80% del combustible de un motor a explosión.

A la hora de ponerse a inventar algo, Paul Patone no se anduvo con vueltas. Hace 25 años se propuso construir un sistema que le permitiese utilizar como combustible alguna bebida gaseosa. Luego de un arduo trabajo de investigación, y no pocas noches de trabajo en su taller de Utah (EE.UU.), logró su objetivo: puso a punto un sistema que puede utilizarse para modificar el funcionamiento de cualquier tipo de motor que se alimente con combustibles líquidos, desde un diésel al motor de un jet, para que funcione con un 20 o 25 por ciento de combustible convencional y el resto con cualquier bebida gaseosa. A la hora de buscarle un nombre para incluirlo en el registro de patentes, Paul llamó a su cacharro GEET (Global Environmental Energy Technology).

Pero a Patone la alegría le duró poco. Como es natural, una vez que GEET estuvo lo suficientemente maduro, intentó introducirlo en el mercado. El potencial de su invento era enorme, sobre todo porque reducía casi a cero las emisiones contaminantes y porque podía ser modificado para reemplazar el refresco por agua del grifo. Sin embargo, él asegura que algunos ejecutivos de empresas “tradicionales” del negocio de los combustibles se comportaron como unos verdaderos “hijos de Utah”, e intentaron aprovecharse del inventor. Patone, según la versión de la historia que figura en su sitio oficial, se negó, así que lo acusaron de fraude de seguridad, lo declararon loco y, finalmente, en marzo de 2006, acabaron internándolo en la sala para enfermos mentales del Utah State Hospital. Paul pasó allí unas “vacaciones” de 38 meses, hasta el mes de mayo de este año. Habrá que ver qué hay de cierto en esto, después de todo no deja de ser su historia, pero de ser como lo cuenta, es un verdadero espanto.

Yo no he inventado un motor, solo he diseñado un sistema que se encarga de dosificar el combustible”, dice Patone. “Se trata de un sistema versátil, aplicable a motores que funcionen con gasolina, diésel, o incluso turbinas de aviones jet”, agrega. En este momento, el inventor se encuentra tratando de poner su idea en circulación. Si tiene éxito, y su GEET funciona como dice, tendremos combustibles más baratos y un planeta más limpio, mal que les pese a algunos hijos de Utah.

Escrito por Ariel Palazzesi

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