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Harald Blåtand: El rey vikingo que le dio su nombre al Bluetooth

Incluso el logo está asociado a él


Bluetooth

Bluetooth. Todo un estándar en estos días, con debilidades y puntos fuertes por igual. Algunos usuarios lo usan diariamente, y otros deben batallar con él cada vez que lo activan, pero lo que nos reúne aquí hoy no es un problema técnico, sino una duda histórica: ¿Por qué el Bluetooth se llama Bluetooth? La respuesta nos obliga a viajar más de mil años al pasado, y visitar la caótica tierra de Dinamarca, gobernada por el rey Harald Blåtand

La historia nos dice que el desarrollo de lo que hoy conocemos como Bluetooth comenzó en el año 1989 gracias a los esfuerzos de Nils Rydbeck, Tord Wingren, Jaap Haartsen (ya en 1993-94) y Sven Mattisson de Ericsson Mobile. Doce años después, esa misma compañía lanzó al móvil T39m, el primero disponible comercialmente con soporte para la nueva especificación. Altavoces, auriculares, gamepads, transferencias de archivos… su plan original de conectar dispositivos móviles y fijos es una sombra de lo que puede hacer Bluetooth en la actualidad.

Además, posee la ventaja de un nombre muy reconocible, y cuando alguien dice «Bluetooth», la gente automáticamente entiende de qué se trata. ¿Pero de dónde salió? ¿Cómo es que Bluetooth se convirtió en sinónimo de conectividad inalámbrica entre dispositivos y accesorios? Aunque parezca mentira, hay un viejo rey danés en el medio…



«Bluetooth» es una referencia a Harald Blåtand, hijo de Thyra Danebod y Gorm el Viejo, técnicamente el primer rey de Dinamarca. Harald llegó al trono en el año 958, después de morir su padre. Harald consolidó su dominio sobre la península de Jutlandia y Selandia, y se convirtió en rey de Noruega en 970 (aunque su control en dicha región no duró demasiado). A esto se suma su conversión y posterior introducción del cristianismo en Dinamarca, aparentemente con un éxito limitado.

No han sido pocos los historiadores que trataron de determinar el origen y la traducción exacta para «Blåtand». La explicación tradicional sugiere que Harald tenía un diente particularmente malo y con un color azulado, ya sea por un cuidado bucal nulo o por haber sufrido una enfermedad de pequeño. Otra posibilidad es la de Blåtand como «Thane Azul», expresión que se corrompió al llegar al inglés. De un modo u otro, «Blåtand» es hoy «Bluetooth».



La asociación definitiva de la palabra y la especificación sucedió en 1997, cortesía de Jim Kardach, ingeniero de Intel. En aquel momento, Kardach se encontraba leyendo una novela histórica sobre vikingos, y se cruzó con el nombre de Harald Blåtand. De la misma manera que el rey unió (al menos por unos años) Dinamarca y Noruega, el protocolo buscaba unir dispositivos móviles con ordenadores de escritorio, y Bluetooth pasó a ser el nombre código perfecto.

Los responsables por la nueva especificación habían decidido adoptar a «PAN» (Personal Area Networking, propuesto por IBM) como nombre oficial, sin embargo, una rápida evaluación de marcas registradas determinó que «PAN» era un pésimo candidato. Lo más rápido y sencillo fue salir al mundo usando «Bluetooth», un acierto en todo sentido. Para finalizar, un bocadillo extra: El logo de Bluetooth está formado con dos runas, Hagall y Bjarkan, «H y B» por las iniciales de Harald Blåtand.



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Escrito por Lisandro Pardo

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