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La Armada estadounidense avanza en el desarrollo de su cañón electromagnético

Disparando proyectiles a Mach 6 sin explosivos

El funcionamiento básico de un cañón se ha mantenido intacto durante siglos: Proyectil y carga explosiva. Pero si nos enfocamos con exclusividad en la energía cinética del proyectil para hacer daño, los caminos modernos llevan al cañón electromagnético, mejor conocido como «railgun». La Armada estadounidense invirtió años enteros de trabajo en un diseño viable, y hasta aquí todo parece indicar que llegará a servicio activo. En los próximos meses el cañón será sometido a pruebas de cadencia, cuyo objetivo es determinar cuántas veces puede disparar por minuto en comparación con un cañón tradicional.

El poder de fuego de los acorazados ocupa un lugar muy importante en la historia, pero eso no impidió su retiro frente al avance de los portaaviones y la tecnología de misiles guiados. En la actualidad, los acorazados son poco más que reliquias, museos o buques-escuela, sin embargo, el interés en la capacidad efectiva de destrucción que tenían sus cañones, y sobre la posibilidad de minimizar sus factores negativos (peso, velocidad, transporte de explosivos) nunca se desvaneció del todo. Uno de los desarrollos más importantes en ese aspecto es el cañón electromagnético o railgun. Aplicando términos sencillos, el railgun reemplaza a los explosivos con un pulso electromagnético.

Hasta ahora, los railguns nunca habían salido del laboratorio, o trabajaban a una escala demasiado pequeña para ser prácticos, pero eso está por cambiar. En la última «Naval Future Force Science and Technology Expo», la Oficina de Investigación Naval anunció que el cañón electromagnético de la Armada está listo para iniciar demostraciones avanzadas en el campo. Lo que más le interesa a la Naval es la cadencia de tiro, o sea, cuántos disparos puede realizar de forma segura y estable en un minuto. Los resultados fueron satisfactorios en situaciones de baja energía, pero el plan es que este cañón comience a arrojar proyectiles usando 20 megajulios antes de que termine el verano, y 32 megajulios el año que viene.

La Armada visualiza al cañón disparando proyectiles a una distancia de cien millas naúticas (185.2 kilómetros), con una velocidad superior a Mach 6. Imaginen el nivel de proyección de poder que podrían desplegar las flotas del futuro con cañones que cubren más de 150 kilómetros y rompen seis veces la velocidad del sonido

Escrito por Lisandro Pardo

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