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La primera cámara digital de la historia

Las cámaras de fotos digitales se han vuelto la norma y parece que han estado entre nosotros desde siempre, aunque en realidad se trata de un invento bastante reciente. Esta es la historia de la primera cámara digital, un armatoste que se alimentaba de 16 baterías de niquel-cadmio y necesitaba 23 segundos para tomar una foto de sólo 100 píxeles de alto.

Salvo que seas un amante de la fotografía (y tal vez un poquito mayor), es muy posible que, si tienes una cámara aparte de la de tu teléfono móvil, esta sea digital. Es que este tipo de dispositivos ofrece todo lo que el usuario promedio necesita a la hora de lidiar con la toma de fotografías: precios bajos, no necesitan películas, no hay costos de revelados, la cantidad de tomas que puedes hacer en cada salida prácticamente no tiene límites, toma imágenes de buena calidad, tiene poco peso, carece casi por completo de delicadas partes mecánicas, etc. De hecho, hay toda una generación que prácticamente no conoce las cámaras “de carrete”.

Estamos acostumbrados a las cámaras pequeñas, delgadas y livianas. Más si la única que usas es la que te brinda tu teléfono móvil. Sin embargo, los primeros modelos, y especialmente el primer prototipo de “cámara digital” que se creó no era precisamente un aparato pequeño, barato o liviano.

El invento de Steve Sasson

El héroe de esta historia es un trabajador de Kodak, llamado Steve Sasson. Hace unos cuantos años Steve recibió un encargo por parte de su supervisor Gareth A. Lloyd:  ¿seria capaz de construir una cámara usando componentes electrónicos de estado sólido y un sensor conocido como “charge coupled device” (CCD), que obtuviese información óptica?. Así fue como mediados de los años 70 del siglo pasado, Sasson comenzó a recolectar las piezas necesarias para dar forma a lo que le habían solicitado. Hay que aclarar que en 1972 Texas Instruments había diseñado una cámara eléctrica, pero aunque no utilizaba película no era digital: usaba solamente electrónica analógica.

Steven Sasson

En diciembre de 1975, y luego de cientos de horas de trabajo, Steve tenía listo un prototipo de la cámara de sus sueños. Entre las piezas que daban vida a este verdadero Frankenstein tecnológico se encontraba un objetivo “recuperado” del montón de piezas descartadas de la línea de ensamblado de las cámaras de Súper 8; una grabadora de datos digitales en casete; un conversor analógico/digital (marca Motorola) “heredado” de un voltímetro digital; un sensor CCD bastante inestable que había introducido en el mercado Fairchild Semiconductor un par de años antes; un buen puñado de circuitos integrados analógicos y digitales repartidos por media docena de placas de circuitos impresos; y un “pack” de 16 baterías de níquel-cadmio capaces de entregar la corriente que requerían para funcionar todo ese amasijo se piezas.

La primera cámara digital. Sasson dotó a su invento de una “pequeña” interfaz

Steve había construido el circuito digital desde cero, utilizando las mediciones de un osciloscopio como guía. El prototipo pesaba (sin baterías) más de tres kilos y medio, y tenía el tamaño de una tostadora grande. Sasson convenció a una  asistente de laboratorio para que pose frente a la cámara, y le tomó una imagen en blanco y negro con una resolución de 0.01 megapíxeles (la imagen contenía menos de 10.000 píxeles en total), ya que el sensor solo era capaz de  capturar imágenes de unos 100 píxeles de alto. Transferir la imagen de la memoria RAM de la cámara a la cinta de casete demoró unos 23 segundos.

Había nacido la primera cámara de fotos digital en blanco y negro, con una bajísima resolución, y que solo podía tomar un par de fotos por minuto. Por supuesto, las pantallas LCD que hoy vemos hasta en las latas de sopa aún no estaban disponibles, así que no tenías forma de ver las imágenes que habías capturado en la misma cámara. Para solucionar este problema, Sasson dotó a su invento de una “pequeña” interfaz que permitía leer los casetes grabados por la cámara y mostrar las imágenes en un TV estándar (bajo norma NTSC). Este dispositivo interpolaba las 100 líneas originales de las tomas recogidas por el CCD para llegar a las 400 líneas que requiere el estándar NTCS.

Cuando Sasson puso el casete con la imagen de su asistente en la interfaz y encendió la TV, tuvo que esperar otros 23 segundos para que los datos pasasen de la cinta a la memoria del aparato. Es posible que hayan sido los 23 segundos más largos de su vida. Pero finalmente lo había conseguido: la imagen de la chica estaba en la TV.

Steven Sasson, de joven, trabajando en Kodak

Podías ver la silueta de su pelo“, recuerda Sasson. “Pero su cara era solo un borrón de estática. Ella estaba poco feliz con la fotografía, y se fue, diciendo que deberíamos trabajar” agregó. Pero él ya tenia la solución. Luego de tocar unos cables, la cara de la asistente apareció claramente en el televisor. En 1978, Sasson y Lloyd obtuvieron la patente número 4.131.919 de los Estados Unidos por su cámara digital. El resto, es historia conocida.

Es posible que Sasson no haya tenido en cuenta los alcances que tendría su invento. En efecto, la tecnología que había desarrollado hacia innecesario el uso de películas vírgenes y, obviamente, los procesos químicos de revelados posteriores. Kodak, la empresa en la que trabajaba, obtenía la mayor parte de sus ingresos de estos insumos.

Hoy Steve Sasson forma parte del Salón de la Fama de la Electrónica de Consumo, creado en el año 2000. Un merecido lugar para quien fue responsable de uno de los inventos más importantes de la electrónica de consumo. Si te interesa la historia de la fotografía, no debes dejar de leer el artículo sobre la primera fotografía subida a la web y el de la primera foto enviada por un teléfono móvil. ¡Que los disfrutes!

Escrito por Ariel Palazzesi

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