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Los 100 años del RMS Titanic

Es imposible pensar en el RMS Titanic sin recordar su trágico final. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en los detalles de su diseño y construcción. Esta magnifica, ensamblada en el astillero Harland and Wolff de Belfast (Irlanda del Norte), fue considerada durante mucho tiempo como la más grande y lujosa del mundo. Financiada por el empresario estadounidense J. P. Morgan, medía unos 270 metros de largo por casi 30 de ancho y a pesar de que su peso total superaba las 45 mil toneladas, era capaz de moverse a unos impresionantes 43 kilómetros por hora. Te proponemos olvidar por un momento el espantoso desenlace que tuvo su viaje inaugural para repasar sus características e historia.

Si bien todos nos referimos a el simplemente como “Titanic”, lo cierto es que su nombre completo era “RMS Titanic”, donde RMS es el acrónimo en inglés de Royal Mail Steamship Titanic, o “Buque de vapor del Correo Real”. Aunque su construcción fue autorizada en 1908, las obras no comenzaron hasta el 31 de marzo de 1909, en los astilleros de Harland and Wolff, en Belfast, Irlanda del Norte. El dinero necesario para construir el Titanic había sido proporcionado por el empresario estadounidense J. P. Morgan y su empresa International Mercantile Marine Co. Iba a ser el barco de pasajeros más grande y lujoso jamás construido, dejando en segundo lugar al RMS Olympic, que junto al RMS Britannic finalizado luego del hundimiento del Titanic.

La cuarta chimenea era falsa

El diseño del barco estuvo a cargo de un equipo formado por William Pirrie, director gerente de Harland and Wolff, el ingeniero naval Thomas Andrews (gerente de construcción y jefe del departamento de diseño de la misma empresa) y Alexander Carlisle, que era el diseñador jefe y gerente general del mencionado astillero. Era prácticamente imposible encontrar gente mejor preparada para el diseño de un barco de esas características, y habían sido elegidos en numerosas ocasiones para dar construir navíos sobresalientes. En su diseñó se utilizaron las tecnologías mas avanzadas de la época, y aunque con frecuencia se sostiene que el acero utilizado en la construcción del Titanic era de pobre calidad, lo cierto es que en 1910 el 90% de los barcos se construían utilizando ese material, que si bien puede parecer débil comparado con los aceros modernos, era lo mejor que se podía comprar a principios del siglo pasado.

RMS Titanic, durante su construcción

El diseño del barco incluía todo lo necesario para que fuese considerado “insumergible”, aunque no hace falta recordar que semejante afirmación demostró ser completamente exagerada. El casco estaba dividido mediante mamparos herméticos en 17 secciones, de forma que si en una de ellas se producía una ruta de agua, bastaba con sellar los dos mamparos laterales para evitar que el barco se viese en problemas. Un invento reciente, la telegrafía sin hilos, había sido incorporada para que la tripulación y los pasajeros pudiesen comunicarse con tierra firme u otros barcos.

Olympic, durante su construcción

La construcción del RMS Titanic comenzó el 31 de marzo de 1909 y el casco fue botado el 31 de mayo de 1911. La construcción se dio por finalizada casi un año después, el 31 de marzo de 1912, cuando sus lujosas instalaciones estuvieron terminadas. El barco era realmente impresionante. Su eslora (longitud) total era de 269 metros y su manga (ancho) de 28 metros. Pesaba en total más de 46 mil toneladas y su cubierta de botes se elevaba casi 20 metros por sobre la linea de flotación, en la que se habían incluido botes salvavidas para 1.178 personas, a pesar de lo cual zarpó en su viaje inaugural con 2.227 almas a bordo, sin inclumplir con la legislación vigente. Obtenía su potencia  de dos máquinas  de cuatro cilindros de triple expansión y una turbina de baja presión, que movían sendas hélices de bronce. El vapor provenía de un grupo de 29 calderas, que se alimentaban mediante 159 hornos de carbón. El barco era capaz de alcanzar una velocidad máxima de unos 43 kilómetros por hora. A las tres chimeneas utilizadas para los mencionados motores se agregó una cuarta, también de 19 metros de alto, solo para que el conjunto tuviese lineas más atractivas.

Vista de las hélices de bronce

Además de la destinada a los botes, contaba con 6 cubiertas más, denominadas “A”…”F”, cada una con una función y nivel de equipamientos diferente. La primer cubierta, “A”, era un espacio común para los pasajeros de primera clase, que incluía unas sala de lecturas, sala de fumadores, café, etcétera. Era uno de los espacios más lujosos, construido con maderas nobles, bronce y suelos de linóleo. La cubierta “B” fur diseñada para alojar a la primera clase, y contaba con una escalera que permitía acceder a la cubierta “A”. Las suites contaban con baño privado y sus ocupantes tenian acceso a un restaurante a la carta.

Vista del comedor de la primera clase

La cubierta “C” alojaba a los pasajeros y a la tripulación. Contaba con dos comedores para uso del personal a cargo del barco y otro para los fogoneros. En la cubierta “D” se encontraban los camarotes de los maquinistas y los pasajeros de tercera clase, quienes compartían baños (de caballeros y damas) y un total de 8 bañeras. Aquí también estaba el hospital del barco, que solo podía ser utilizado por los pasajeros de primera y segunda clase. En la cubierta “E” se encontraban los lujosos baños turcos que utilizaban los pasajeros de la primer cubierta, y en la “F” habia lugar para una piscina (nuevamente, solo para los pasajeros de primera clase), el comedor de los pasajeros de tercera y una sela de reuniones. Como puede verse, todo el barco estaba fuertemente dividido por clases, y los pasajeros de una raramente veían o se cruzaban con los de otra.

El 10 de abril de 1912 el Titanic inició su primer y último viaje, atrayendo la mirada de todos los medios del mundo. Zarpó de Southampton, en Inglaterra, con destino al puerto de Nueva York. Pero  cuatro días más tarde un iceberg que flotaba a la deriva al sur de las costas de Terranova se encargó de enviarlo al fondo del océano. La catástrofe sirvió para que el navío ostentase el dudoso honor de ser el protagonista del peor desastre marítimo en tiempo de paz, cuyo impacto fue tan grande que impulsó la adopción del Convenio internacional para la protección de la vida humana en el mar (SOLAS). El resto, lamentablemente, es historia.

Escrito por Ariel Palazzesi

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