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MIT desarrolla sistema para almacenar energía eólica

La idea de trasladar las granjas eólicas al océano lleva un buen tiempo en el horno. Existen algunos ejemplos en operación como la granja Lillgrund en la costa sueca, y ya hemos publicado información sobre el proyecto AWC en el que participa Google, pero más allá de la capacidad que tienen estas instalaciones de generar electricidad, el carácter imprevisible del viento hace que su eficiencia pueda verse seriamente afectada. Una solución obvia es almacenar energía cuando la demanda es baja y se registra un exceso, pero en vez de usar baterías, la gente de MIT ha presentado una alternativa basada en esferas gigantes de hormigón, que además de servir como “ancla” para cada turbina de viento, pueden guardar energía y entregarla a la red principal en cuestión de minutos.

Más allá de sus aspectos positivos, un dilema que deben enfrentar las fuentes de energía renovables es su intermitencia. Los paneles solares operan de día, las centrales hidroeléctricas dependen de niveles de agua adecuados, y las turbinas éolicas obedecen a los caprichos del viento. En este último caso, una granja de viento puede generar niveles insuficientes de electricidad, o exactamente el caso contrario, excediendo la demanda que se registra en ese momento. En un intento por reducir esta diferencia e incrementar la eficiencia de las granjas de viento, MIT ha presentado un sistema para almacenar energía eólica sin recurrir a métodos tradicionales como las baterías.

El sistema está basado en una serie de esferas gigantes huecas, hechas de hormigón. Cada una de las esferas posee un diámetro de treinta metros, y un espesor aproximado de tres metros. Esto eleva el peso a varios miles de toneladas, y requieren de un transporte especialmente diseñado para su despliegue. Cuando existe un exceso en la generación de electricidad, ésta es enviada a una bomba instalada en la esfera, que se encarga de vaciarla por completo. Una vez que la demanda es lo suficientemente alta, se vuelve a llenar la esfera, permitiendo que el agua ingrese a través de un generador. Los cálculos que publica MIT estiman que una esfera de veinticinco metros de diámetro instalada a 400 metros de profundidad puede almacenar hasta seis megavatios-hora de energía.

Otro punto interesante de este proyecto es que el sistema estaría conectado directamente a la red principal, lo que le permitiría almacenar energía proveniente de otras fuentes. Aproximadamente mil de estas esferas ofrecerían una potencia equivalente a la de una planta de energía nuclear por varias horas, y el mismo número de turbinas de viento reemplazarían por completo a una instalación que depende del carbón. Mientras que una central nuclear necesita horas para ser colocada en línea, la energía de las esferas sólo demanda unos pocos minutos para habilitar su acceso. ¿Cuál sería el costo de una esfera así? Tanto su construcción como su instalación estaría en el orden de los 12 millones de dólares para los primeros ejemplares. MIT desarrolló un prototipo de 76 centímetros de diámetro en 2011, y espera extender las pruebas a versiones de tres y diez metros. Entre las dudas están el costo de mantenimiento de cada esfera (no fue mencionado), y el dióxido de carbono asociado a la producción de hormigón, aunque la ceniza de las plantas de carbón puede reemplazar en parte al hormigón, reduciendo así las emisiones.

Escrito por Lisandro Pardo

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