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NASA: Convirtiendo las mareas en energía

La NASA está trabajando en el desarrollo de un sistema generador de energía eléctrica que además de las mareas pueda aprovechar los cambios en la temperaturas del agua de los océanos para realizar su trabajo.  Si tienen éxito, la humanidad dispondría de una fuente de energía verdaderamente limpia y renovable que incluso podría convertir en obsoletos a los paneles solares.

Nadie duda que necesitamos encontrar rápidamente nuevas formas de obtener energía eléctrica. Estas deben ser limpias y renovables, para evitar convertir nuestro planeta en un verdadero infierno. A la hora de mencionar una fuente de energía limpia, casi todo el mundo menciona la energía solar. Sin embargo, y a pesar de que es una forma válida de generar electricidad, los paneles solares aún no logran ese “casi 100% de efectividad” prometido, son relativamente caros, y su construcción implica procesos industriales que no son precisamente un ejemplo de lo ecológicamente correcto. Afortunadamente, hay otras formas de obtener energía limpia.

La energía mareomotriz es la que se obtiene a partir del movimiento de las aguas provocado por las mareas. La Luna (y el Sol en menor medida) ejercen una invisible pero potente fuerza gravitatoria sobre las aguas de los océanos, haciendo que su nivel varíe a lo largo del tiempo. Y si hay movimiento de alguna clase, seguro que puede obtenerse energía de él. Puede aprovecharse la diferencia de altura media de los mares a media que varía la posición relativa de la Tierra y la Luna, interponiendo partes móviles al movimiento natural de ascenso o descenso de las aguas, junto con mecanismos de canalización y depósito, para convertirlo en energía eléctrica.  El sistema Pelamis que te mostramos hace meses hace justamente ese trabajo. Sin embargo, los científicos de la NASA creen que pueden ir un paso más allá.

En efecto, la NASA está trabajando desde hace bastante tiempo en el desarrollo de sistemas que además de las mareas puedan aprovechar los cambios en las temperaturas del agua de los océanos para someter un fluido a una alta presión que pueda ser utilizada para generar energía. La nueva tecnología es una extrapolación de un trabajo realizado por la agencia espacial destinado a dotar de fuentes de energía a los vehículos robóticos submarinos. “Este tipo de sistema de transferencia de energía hidráulica es potencialmente aplicable en las aguas en movimiento de los ríos, olas del mar, mareas y otras corrientes”, dice Yi Chao, un científico de la NASA que trabaja en el Jet Propulsion Laboratory. Los científicos utilizan modelos virtuales de los vientos, las corrientes de los ríos, las corrientes oceánicas y las mareas para calcular cual es la producción de energía potencial que posee un área determina, añade Chao.

Jack Jones, también ingeniero del Jet Propulsion Laboratory, dice que junto a Chao han diseñado un sistema que utiliza la temperatura del agua y su movimiento para elevar la presión de un fluido. Luego, ese líquido se transporta a la costa donde puede convertirse ese exceso de presión en electricidad. Suena como algo muy complejo, pero en realidad no lo es tanto. El truco detrás de este mecanismo se reduce a encontrar alguna sustancia que tenga un cambio de fase de sólido a líquido a la temperatura ambiente. El agua, por ejemplo, tiene un cambio de fase así a los 0 grados Celsius, temperatura muy baja para que sea útil. Pero si existiese (o pudiésemos crear) una sustancia que haga esto a, digamos, 25 grados, tendríamos el problema resuelto. Bastaría con almacenar en un recipiente una cierta cantidad de este hipotético material, y en otro un fluido compresible, ambos recipientes unidos por un pistón. Cuando nuestro líquido “mágico” se derrite aumenta su volumen y se expande, aumentando la presión que ejerce sobre el pistón, que comprime al líquido almacenado en el compartimiento adjunto. Ese líquido, ahora bajo alta presión, se utiliza para generar electricidad.

La buena noticia es que este líquido tan especial, capaz de cambiar de fase a la temperatura del medio ambiente, existe y acaba de ser patentado por el Instituto Tecnológico de California, que trabaja junto al  Jet Propulsion Laboratory en este proyecto. Esto significa tanto los conocimientos teóricos como los materiales necesarios para la construcción de un nuevo generador de energía eléctrica basado en una fuente absolutamente limpia y renovable ya están disponibles. Es solo cuestión de tiempo para ver un prototipo de este cacharro en funcionamiento. Y viendo como está trabajando últimamente la NASA, puede que esto ocurra pronto.

Escrito por Ariel Palazzesi

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