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Óptica y Fotónica: Mirando con la piel

A través de la historia, cientos de personas han pregonado su capacidad para distinguir formas y colores mediante su piel. Casi siempre se ha podido demostrar que se trata de “charlatanes de feria”. Pero ahora, un profesor de Tel Aviv ha presentado un libro en el que expone argumentos científicos que explicarían este hecho.

Leonid Yaroslavsky es un profesor de la Universidad de Tel Aviv. Por estos días se ha ganado un espacio en los medios científicos de todo el mundo gracias a su libro, “Advances in Information Optics and Photonics” (algo así como “Avances en Información, Óptica y Fotónica”). En su escrito, Yaroslavsky explica que todas las personas poseen, en mayor o menor grado, la capacidad de ver colores y formas a través de su piel.

Para muchos puede resultar particularmente difícil de creer, al fin y al cabo, lo normal es que, si cerramos fuertemente los ojos, seamos absolutamente incapaces de reconocer el color de cualquier superficie que estemos tocando. Sin embargo, Yaroslavsky expone un modelo que podría explicar cómo algunas personas podrían ver a través de su piel (o al menos reconocer formas y colores) y cómo esa curiosa característica, observable en algunas plantas y animales, ha evolucionado durante millones de años. Entre otras cosas, las teorías de Leonid podrían explicar cómo algunas plantas se orientan hacia la luz o algunos animales disponen de “visión infrarroja” a través de su dermis.

En general, los biólogos más conservadores desechan de plano esta posibilidad, pero para Yaroslavsky  hay una explicación científica, que podría ayudar a entender esos casos. La visión humana a través de la piel (realmente, suena raro) podría ser una habilidad ancestral, adquirida mediante la evolución natural, que involucraría células especiales de nuestra la piel, muy sensibles a la luz.

El profesor está trabajando en un marco teórico, que le permitiría realizar una simulación por ordenador, de la visión a través de la piel. Sus teorías, si pudiesen ser demostradas, abrirían una gran cantidad de posibilidades. Más allá de la visión para personas ciegas, el científico especula con sensores que funcionen tal como el cree que lo hace la piel y que se empleen para detectar radiación en aeropuertos o lugares que pueden ser blancos de ataques terroristas (y sí, si quieres que alguien financie tu investigación, la palabra terrorismo es una que debes usar).

Habrá que esperar el resultado de los experimentos y de las simulaciones. Por lo pronto, y tal como ha ocurrido con el Emdrive, la comunidad científica se muestra bastante reticente a considerar como validas teorías que se contraponen con las ya establecidas y comprobadas. Por lo pronto, Leonid Yaroslavsky sigue vendiendo copias de su libro.

Escrito por Ariel Palazzesi

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