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Plan de Contingencia ante Pandemias (OMS)

La denominada "Gripe Porcina" no ha dado señales de disminuir su avance, sino todo lo contrario. Esta variación del subtipo H1N1 de la influenza "A" continúa propagándose a pesar de los esfuerzos por contener la infección, y tanto el conteo de infectados como de víctimas continúa en ascenso. En un intento por reflejar la gravedad de la situación actual, la Organización Mundial de la Salud ha elevado la alerta de influenza pandémica a nivel 5, paso previo a la declaración oficial de pandemia. Sin embargo, debemos recordar que algo como esto no es la primera vez que sucede, y la OMS creó en 2005 un documento de 53 páginas detallando procedimientos de prevención y planes de contingencia frente a infecciones de esta envergadura.

El documento es una actualización de un texto similar que fue desarrollado en el año 1999, bajo el nombre de "Plan de Influenza Pandémica – El Rol de la OMS y guías para el planeamiento regional y nacional". El texto en cuestión debió ser actualizado por varias razones. La más importante de ellas fue la aparición de otro subtipo de influenza, el H5N1, más conocido como "Gripe Aviar".  Además, durante los seis años que separan a ambos documentos hubo avances en el entendimiento de la biología evolucionaria de los virus de la influenza, se desarrollaron nuevos métodos para desarrollo de vacunas y diagnósticos de laboratorio, la creación de antivirales mejorados, y se llevó a cabo la revisión de las Regulaciones de Salud Internacional.

Lamentablemente, la raza humana ha acumulado cierta experiencia en el combate contra las diferentes formas de influenza con el paso de los años. Y como mencionamos en el sumario, esto no es la primera vez que sucede. De acuerdo a la OMS, existe un promedio de tres pandemias por siglo desde el siglo XVI. Ei siglo XX tuvo tres pandemias, la primera en 1918, también del subtipo H1N1 y conocida como "La Gripe Española", aunque no tenía relación alguna con el territorio español. Esta pandemia de 1918 provocó la muerte de aproximadamente 40 millones de personas en un año, con picos de mortalidad en personas de entre 20 y 45 años.

Las pandemias de 1957 y 1968 provocaron una cantidad de víctimas mucho menor en comparación, pero también fueron mortíferas. La de 1957 se calcula entre un millón y cuatro millones de personas fallecidas, mientras que la de 1968 se cobró la vida de un millón de personas. H2N2 y H3N2 fueron los subtipos de influenza correspondientes a cada pandemia. Si comparamos estos terribles números con los que ha generado la Gripe Porcina hasta ahora, podríamos tildarla de inofensiva, pero no hay que confiarse: Todas las pandemias comenzaron con unos pocos casos de infección.

En este documento se puede ver con un poco más de detalle cuáles son las fases que la Organización utiliza para identificar los diferentes niveles de gravedad pandémica. Hace muy poco, la alerta fue elevada a fase 5, pero los comunicados de la Organización no dan mayores detalles a la población sobre qué significa eso con exactitud. Las seis fases están divididas en tres grupos: Período Interpandémico, Período de Alerta Pandémica y Período Pandémico. Tanto las fases como los grupos pueden tener subdivisiones adicionales, según el país, región, o los métodos de prevención y contención a aplicar. La administración del riesgo de influenza pandémica se halla de forma primaria con las autoridades nacionales de cada país. El éxito a la hora de combatir la propagación depende de varios factores, pero el más importante radica en los procedimientos de vigilancia para proveer de alertas tempranas a la población humana sobre un posible subtipo de influenza. Aún así, la organización utiliza a estas seis fases como una referencia global para identificar el estado de la propagación. De acuerdo a lo expresado en el documento, las fases son:

Período Interpandémico

Fase 1: No han sido detectados nuevos subtipos de influenza en humanos. Un subtipo de influenza que ha causado una infección en humanos puede estar presente en animales. Si está presente en animales, el riesgo de infección o enfermedad en humanos es considerado bajo. Es muy probable que los subtipos que han causado infección o enfermedad entre humanos siempre estén presentes en aves salvajes u otras especies animales. La ausencia de una infección humana o animal reconocida no significa que no se deban tomar acciones. Una buena forma de contingencia requiere planeamiento y acción por adelantado.

Fase 2: No han sido detectados nuevos subtipos de influenza en humanos. Sin embargo, un subtipo de influenza en animales salvajes o domesticados circulante presenta un riesgo sustancial de enfermedad para humanos. La presencia de infección animal causada por un virus que se conoce por ser patógeno en humanos puede representar un riesgo sustancial a la salud humana y justificar medidas de salud pública para proteger a personas en riesgo.

Período de Alerta Pandémica

Fase 3: Infecciones en humanos con un nuevo subtipo, pero sin propagación de humano a humano, o como mucho instancias muy raras de propagación debido a contacto cercano. La ocurrencia de casos de enfermedad entre humanos aumenta las posibilidades de que el virus pueda adaptarse para volverse transmisible de humano a humano, especialmente si coincide con una temporada de brote de influenza. Son necesarias medidas para detectar y prevenir la propagación de la enfermedad. En cuanto a infecciones por contacto cercano, la fase contempla a miembros de un mismo grupo familiar.

Fase 4: Pequeños grupos con transmisión limitada entre humanos, pero la propagación es altamente localizada, sugiriendo que el subtipo aún no está muy adaptado a los humanos. El virus ha aumentado su capacidad de transmisión entre humanos, pero aún no está lo suficientemente adaptado y se mantiene dentro de una zona muy específica, por lo que su propagación puede ser demorada o contenida. La fase 4 es una especie de bisagra, en donde todo país debería consultar de forma urgente a la Organización para evaluar e implementar planes de contingencia. Lamentablemente, todo indica que la Gripe Porcina está más allá de esta fase.

Fase 5: Infección en grupos mayores pero la propagación entre humanos aún se mantiene localizada, sugiriendo que el virus está logrando una mejor adaptación a los humanos, aunque todavía no es completamente transmisible. (Riesgo de pandemia). Esta es la fase que la Organización ha declarado como activa. El virus se ha vuelto mucho más adaptable a los humanos, haciendo que su transmisión sea más sencilla. Se propaga en grupos más grandes (por ejemplo, dos países de una misma región), pero se mantiene localizado. Esta es probablemente la última oportunidad para una intervención global coordinada y masiva que intente demorar o contener la propagación. La declaración de la fase 5 es una señal muy clara de que la pandemia es inminente. Detener la propagación de una pandemia no es considerado viable, pero debería ser posible minimizar sus consecuencias.

Período Pandémico

Fase 6: Pandemia. Infección sostenida y en aumento de la población general. Se identifica a través de brotes en grupos de un país ubicado en una región diferente a la de origen. Un cambio mayor en la vigilancia global y una respuesta estratégica son necesarios ya que el riesgo de pandemia es inminente para todos los países. La respuesta nacional es determinada por el impacto de la enfermedad dentro del país.

Actualmente la infección de la Gripe Porcina se encuentra en Fase 5. Si bien el documento contempla los pasos a seguir en cada una de las fases, consideramos conveniente hacer un resumen de las recomendaciones de la Organización para los países que estén o no afectados por la infección durante esta fase. De todo el grupo de recomendaciones, las referencias más destacadas son:

Acciones Fase 5 a nivel nacional

  1. Designar un estatus especial a las áreas afectadas para facilitar su intervención (como estado de emergencia) y asistir en la evaluación de las intervenciones.
     
  2. Finalizar preparaciones para una pandemia inminente, ajustar y maximizar efectos y recursos para reducir la carga de la enfermedad y contener o retrasar la propagación de la infección.
     
  3. Reportar el aumento de propagación a través de medios apropiados, monitorear en tiempo real recursos esenciales y llevar a cabo una vigilancia avanzada de enfermedades respitatorias en forma de consultas telefónicas o cuestionarios.
     
  4. Monitorear el desarrollo de resistencia antiviral.
     
  5. En países no afectados, las medidas de vigilancia deben ser llevadas a un nivel máximo de intensidad.
     
  6. Considerar el uso de antivirales para tratamientos tempranos, evaluar la eficacia y la viabilidad de la profilaxis en el intento de contener los brotes. También se debe considerar la utilización de prototipos de vacuna pandémica, si es que están disponibles.
     
  7. En países sin infectados, evaluar la necesidad de distribuir el stock de antivirales a diferentes regiones para facilitar la implementación de una estrategia antiviral en caso de brotes. Planear la distribución de vacunas y acelerar los preparativos para campañas masivas de vacunación, apenas la vacuna pandémica esté disponible.
     
  8. Las fases no deben ser aplicadas necesariamente en forma progresiva. La organización puede declarar, elevar y descender fases en un orden no secuencial. Si una designación en ascenso saltea una fase, las acciones en la fase salteada también deben ser aplicadas, a menos que sean específicamente supercedidas por las acciones en la nueva fase.

Además de estos detalles sobre las fases de pandemia, el documento también considera un éxito a las acciones que llevaron a la contención del SARS en 2003, coordinadas a nivel global y nacional por la Organización, y dicha experiencia sugiere que con una repetición de los mismos procedimientos de prevención a nivel global y nacional se puede enfrentar a cualquier nuevo subtipo de influenza, incluída la Gripe Porcina.

Consejos para las personas
Fuera del espectro de la Organización, diferentes autoridades han publicado recomendaciones para la población general sobre cómo proteger su salud ante una posible infección de Gripe Porcina. Lo cierto es que los métodos no son muy diferentes de otros procedimientos para protegerse de otras variaciones de gripe. Para aquellos que hayan estado en una zona considerada de riesgo, recomiendan que vigilen de cerca su salud durante la semana siguiente al regreso, y si en ese tiempo se presentan síntomas como tos, fiebre o dificultades para respirar, deben ponerse en contacto de forma urgente con el médico o el servicio de emergencia correspondiente, sin olvidar el importante detalle de mencionar en dónde estuvieron, y cuándo regresaron. Varios de los casos reportados mencionan más de siete días de síntomas, por lo que la identificación temprana es fundamental.

Aquellos que no posean síntomas de gripe deberán limitar al extremo cualquier contacto con alguien enfermo, como por ejemplo no compartir alimentos, elementos de vajilla, y en lo posible limitar cualquier contacto cercano como un beso o un apretón de manos. Tanto entornos hogareños como de oficina deben estar bien ventilados, y en lo posible dejar que entre luz. Y, por supuesto, mantener limpios todos los objetos y lugares en los que haya interacción táctil, como los picaportes y barandillas, juguetes, teléfonos, móviles, teclados y ratones, entre otros.

Para los que tengan síntomas pero que no están enfermos, es muy recomendable visitar al médico para despejar cualquier duda. Como protección adicional, lavarse las manos varias veces al día con agua y jabón, evitar cambios bruscos de temperatura, e ingerir frutas y verduras ricas en vitaminas A y C están en la lista. Para los que ya se encuentren enfermos de gripe, todos recomiendan una semi-política de cuarentena. Permanecer en el hogar, reducir el contacto con ojos, boca y nariz, evitar todo lo que pueda afectar la respiración como el humo de los cigarrillos, y cubrirse tanto la boca como la nariz para disminuir el riesgo de contagio.

Los antivirales Zanamivir y Oseltamivir
Actualmente no hay una vacuna que pueda proteger a una persona de la Gripe Porcina, pero al tratarse de un virus, se está evaluando la ingesta controlada de antivirales para combatirlo. Los dos antivirales en cuestión son Zanamivir y Oseltamivir, ambos inhibidores de la neuraminidasa, una enzima que permite la propagación del virus en el cuerpo y la infección de nuevas células. El Zanamivir fue el primer inhibidor desarrollado comercialmente, y es vendido por la farmacéutica GlaxoSmithKline bajo el nombre "Relenza". Por otro lado, el Oseltamivir fue el primer inhibidor oral en ser comercializado, y es vendido por Roche a través de la marca "Tamiflu". Lamentablemente, no se trata de medicamentos baratos, ya que una caja de Tamiflu promedia los €30. Otro detalle importante es que no deben ser ingeridos de forma preventiva, y deben ser adquiridos bajo receta. Sólo se deben comenzar a ingerir dosis a partir de las 48 horas de haber aparecido los primeros síntomas de la Gripe Porcina.

Hay declaraciones en las que se menciona que Roche ha donado a la OMS dos millones de tratamientos, y posee otros tres millones en reserva para que la Organización utilice en caso de que la Gripe Porcina se convierta en pandemia. De todas formas, el ataque a través de estos antivirales debe ser manejado con cuidado. El virus puede adaptarse y volverse inmune a estos medicamentos, lo que complicaría las cosas severamente. A pesar de la gravedad de la situación, ambas farmacéuticas están pasando por una situación muy buena. Las acciones de Glaxo se dispararon un tres y medio por ciento, mientras que las de Roche superaron tranquilamente los cinco puntos y medio. Y como todos sabemos, tratar una enfermedad siempre es más redituable que curarla.

Sólo queda por decir una cosa: Podemos con esto. La raza humanza ha sufrido pandemias terribles en el pasado, pero en ese entonces no contábamos con el conocimiento, los recursos y la tecnología que poseemos ahora. Aún si se convierte en pandemia, estamos seguros de que la humanidad encontrará la forma de seguir adelante, como lo hizo frente a enfermedades más modernas como el SARS y la gripe aviar, y como lo está haciendo con el virus del SIDA. A no bajar los brazos.

Escrito por Lisandro Pardo

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