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Retroinformática: Sinclair ZX81 (1981)

La incursión de Sinclair Research en el mundo de los ordenadores personales no podría haber sido más exitosa. El pequeño ZX80 presentado en 1980 había sido muy bien recibido por los usuarios, proporcionando a la empresa un renombre que sabría aprovechar. En 1981 se presentó en el Reino Unido la máquina que la reemplazaría, la mítica Sinclair ZX81. A pesar de que solo permaneció en los escaparates hasta 1984, se vendieron mas de 1,5 millones de unidades, algo nunca visto antes en Europa.

Había trasncurrido un año desde que Sir Clive Sinclair sacudió el mercado informático al presentar un ordenador funcional con un costo menor a las 100 libras esterlinas. Las ventas del pequeño ordenador habían sido un éxito rotundo, y la empresa estaba decidida a aprovechar la buena racha para afianzarse en el mercado. Durante 12 meses trabajaron para poner a punto el ordenador encargado de suceder al Sinclair ZX80, y luego de varias modificaciones, cambios y reajustes, estaban listos para presentarlo en sociedad. En Marzo de 1981, el Sinclair ZX81 fue puesto a la venta, consolidando definitivamente a Sinclair Research como una empresa dedicada a los ordenadores.

El ZX81 no era demasiado diferente a su predecesor.

El ZX81 no era demasiado diferente a su predecesor. El diseño exterior, nuevamente en manos del diseñador industrial Rick Dickinson, se asemejaba bastante al ZX80, aunque esta vez se eligió el color negro para todos los plásticos de la carcasa. Su tamaño disminuyó ligeramente -ahora solo medía 17 centímetros de ancho- y el teclado, también de membrana, era prácticamente el mismo que antes pero con teclas de color blanco. El precio, a pesar de que esta nueva versión era bastante mejor, había descendido hasta las 69,95 libras. Si eras bueno soldando componentes, podías adquirirlo en forma de “kit para armar” por solamente 49.95 libras. Pero ¿que diferencias reales tenia respecto del anterior?

Desde el punto de vista del hardware, se trabajó bastante para solucionar algunos problemas de recalentamiento que presentaba el modelo anterior. Esto se logró reemplazando buena parte de los circuitos integrados utilizados en el Sinclair ZX80 por un solo chip diseñado espacialmente, al que se llamó ULA (Uncommited Logic Array). Este chipo tenia a su cargo, entre otras tareas, el manejo de la pantalla y la gestión del teclado. Si bien la RAM seguia siendo de solamente 1 KB, la capacidad de la ROM se duplicó. En esos 8KB de ROM se agregaron rutinas para que el Sinclair BASIC pudiese lidiar con las operaciones matemáticas de punto flotante y comandos para operar una impresora térmica, entre otras.

Placa madre del ZX81.

Unos de los puntos flojos del ZX80 era su (falta de) velocidad. El Sinclair ZX81 enfrentó este problema mediante la incorporación de dos modos de trabajo, llamados “SLOW” (lento) y “FAST” (rápido). El primero era el modo normal del ordenador, en el que no se diferenciaba demasiado de su predecesor. En el segundo modo las cosas cambiaban, y la máquina ganaba velocidad de proceso a costa de suspender momentáneamente la generación de vídeo. Operando en este modo se podía ver la pantalla parpadear mientras corría el programa, sobre todo cuando se pulsaba alguna tecla. De todos modos, seguía siendo un ordenador muchísimo más lento que los actuales: ejecutar un loop FOR-NEXT de 1 a 1.000 demoraba unos 19 segundos. Pero los usuarios de la época, en los albores de la historia de la informática personal, agradecieron es estas mejoras, que junto a la notable baja en su precio, hicieron del Sinclair ZX81 un verdadero ganador. En los dos primeros meses de vida la empresa vendió mas de 300 mil unidades, y en dos años habían superado el millón.

Ampliación de memoria RAM de 16BK, o “RamPack”.

Decididos a aprovechar lo mejor posible el interés de los usuarios por esta máquina, Sinclair comenzó a vender periféricos que mejoraban su desempeño. Probablemente los más vendidos hayan sido la ampliación de memoria RAM de 16BK, denominado “RamPack”. Si bien este accesorio convertía al pequeño ordenador en una maquina realmente útil, un problema de diseño transformaba su presencia en una frecuente fuente de problemas. El conector de borde de 40 pines utilizado para conectar los periféricos, que era parte de la propia placa madre del ordenador, carecía del caro recubrimiento de oro-plata que se utiliza normalmente. Al estar simplemente recubiertos con estaño, el vínculo eléctrico entre el ordenador y el RamPack era lo suficientemente endeble como para que el menor movimiento o vibración de la superficie en la que se apoyaban “colgase” el sistema. Tan molesto era, que muchos usuarios atornillaban el ordenador y la expansión de memoria a una pieza de madera para evitar este problema. Así y todo, el RamPack de 16 KB era casi obligatorio si se quería hacer “algo serio” con el ZX81.

Demoraba unos 8 minutos almacenar un programa de 16KB

El dispositivo para almacenar datos era, igual que antes, un grabador de cintas de audio. Demoraba unos 8 minutos almacenar (o recuperar) un programa de 16KB, así que lo mejor era armarse de paciencia antes de intentar hacer nada.  Una impresora térmica, con un sistema similar al de las primeras máquinas de fax, permitía imprimir listados de los programas o rudimentarios gráficos. Si era necesario, se podía conseguir una interfase serie RS-232 o una interfase de puerto paralelo (Centronics), y de esa forma conectar al ZX81 una impresora estándar. Los geeks de la época también podían gastar mas o menos lo mismo que había costado su ordenador en un teclado externo de tamaño normal, aunque pocos lo hacían.

También podías adquirirlo en forma de “kit para armar” por solamente 49.95 libras.

Este ordenador desató una verdadera “fiebre de los clones”. Varios fabricantes –Timex Corporation en EE.UU., Czerweny en Argentina y Microdigital Electrónica en Brasil, por ejemplo- obtuvieron licencias y comercializaron en otros países modelos propios del ZX81. Otros cuantos fabricantes hicieron lo propio, pero omitiendo el “molesto” trámite de pedir permiso a Sinclair. Pero ya nada de esto preocupaba demasiado a Sir Clive. Mientras que el mundo festejaba el éxito de su pequeño e intentaba copiarlo, la empresa del Reino Unido estaba trabajando en un ordenador mucho más potente -capaz de mostrar sofisticados gráficos en color y reproducir todo tipo de sonidos- que convertiría al ZX81 en una pieza de museo. El Sinclair ZX Spectrum estaba por nacer, y en Europa ya nada sería lo mismo. Pero esa es otra historia, que te contaremos la próxima semana.

Escrito por Ariel Palazzesi

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