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«Sellado en una jarra»: Un youtuber se encerró en un bio-domo casero

Un poco más peligroso de lo que parece


dióxido de carbono

Una de las cosas más complicadas sobre el cambio climático es, aunque parezca mentira, demostrarlo. Hemos hablado del exceso de dióxido de carbono y otros gases previamente, ¿pero de qué modo podemos visualizar dicho exceso cuando damos por hecho a un factor tan crítico como la calidad del aire? Bien, el youtuber Kurtis Baute decidió proceder de una forma muy particular y riesgosa: Encerrarse en una «jarra», un bio-domo casero, con el objetivo de evaluar el incremento de dióxido de carbono en el aire, el impacto en su cuerpo… y lo que podría pasar con la Tierra en el futuro.

¡Respira! Hazlo mientras puedas, no es broma. ¿Recuerdas lo que pasó en China? Las autoridades probaron de todo, desde drones hasta lluvia artificial. Incluso se consideró la posibilidad de prohibir los motores de combustión interna. Seguir la ruta solar no es mala idea, pero China es apenas un elemento dentro de una ecuación global. Cada planta de carbón que sigue abierta, cada ómnibus quemando diesel, cada kilogramo de carne vacuna producida… esas prácticas arrojan al aire cosas que deberían existir en una cantidad mucho más baja. Una parte significativa del problema se esconde en el dióxido de carbono. El exceso de gas se acumula, la acidificación del océano avanza, y por más lento que sea el proceso, tiene el potencial de acabar con todo. Si alguien necesita una demostración (a menor escala), sólo tiene que ver tres vídeos del youtuber Kurtis Baute:



Todo comenzó con una jarra llena de plantas, viviendo y muriendo en ese ecosistema cerrado. La jarra se mantuvo en equilibrio durante dos años, y la pregunta fue: ¿Qué tan grande debería ser una jarra para que un humano sobreviva en ella? Eso llevó a Baute a construir una especie de jarra-invernadero con un volumen de 30 mil litros, y encerrarse en ella. La idea era que las plantas (200 de ellas) en su interior se encargaran de reducir la cantidad de dióxido de carbono en el aire a través de la fotosíntesis, asistidas por un «búfer» de agua (80 litros en total, una parte del líquido fue consumido por Baute) que absorbe un poco del gas. El youtuber también instaló en la «jarra» un buen número de artefactos para medir la presencia de dióxido de carbono en el aire, y por supuesto, para monitorear su salud.



La buena noticia es que la saturación de oxígeno en la sangre de Baute jamás alcanzó niveles críticos. La mala es que sólo duró 14 horas en el interior debido a los niveles de dióxido de carbono. Patrick del canal Corporis explica que si el dióxido de carbono llega a 50.000 partes por millón, los mecanismos de compensación del cuerpo comienzan a fallar. Baute abandonó su jarra a 10.000 partes por millón, pero es evidente que se sentía bastante mal. Otro detalle es que el Sol nunca salió del todo, limitando la producción de oxígeno de las plantas. Baute cierra su experimento con un mensaje incómodo: La Tierra es como esa pequeña jarra, solo que no podemos salir de ella con un cúter. Necesitamos reducir las emisiones de dióxido de carbono, dejando el coche en casa más seguido, consumiendo menos carne, y por sobre todas las cosas, hablando para reconocer, analizar, y comunicar el problema.


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Escrito por Lisandro Pardo

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