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Trajes espaciales inteligentes

Los astronautas del futuro utilizarán una nueva generación de trajes espaciales. Estos trajes los convertirán en verdaderos cyborgs, capaces de efectuar un análisis de su entorno mucho más completo de lo que hoy es capaz un astronauta convencional. En efecto, un equipo de investigación dirigido por Patrick McGuire, de la Universidad de Chicago, está desarrollando trajes equipados con sistemas de Inteligencia Artificial destinados a ayudar a los humanos en sus tareas de reconocimiento de otros planetas.

Cuando pensamos en un cyborg -una criatura compuesta de elementos orgánicos y dispositivos mecánicos- nos viene a la mente la “versión Hollywood”, en la que una persona ha sido modificada radicalmente para aumentar sus capacidades naturales mediante prótesis biomecánicas o electrónicas. Sin embargo, es muy posible que -al menos en el futuro cercano- los humanos aumentemos nuestro potencial a través de un traje. Concretamente, mediante un nuevo tipo de traje espacial inteligente.

Si Patrick McGuire, de la Universidad de Chicago, y sus colegas están en lo cierto, los astronautas que dentro de algunas décadas pisen el suelo de Marte o Europa, irán equipados con trajes dotados de una Inteligencia Artificial (IA) que asistirán en todo momento el desarrollo de sus tareas. McGuire trabaja duro para instalar en prototipos de trajes espaciales una red neural Hopfield. Este tipo de red constituye un sistema de IA capaz de analizar los datos de entrada y compararlos con patrones que ha visto antes, alertando cuando detecta detalles prefijados o pautas que considera como nuevas o inusuales. Las redes neurales podrían convertirse en  “ojos mejores que los ojos”, encontrando detalles que los astronautas “de toda la vida” no pueden ver.

McGuire y su equipo de geocientíficos han desarrollado algoritmos que son capaces de reconocer patrones asociados a la vida en el marco de un paisaje aparentemente estéril. “Cuando miran un paisaje, los niños tienden a detectar detalles que a un adulto se le pasan por alto”, dice McGuire. “Con esos ojos de niño mira la IA incorporada en los trajes”. La red neural, por ejemplo,  es capaz de diferenciar las formaciones de líquenes de las rocas circundantes. Esto constituye la base sobre la que se irán agregando otras funcionalidades. Se trata de un campo que el científico conoce al detalle, ya que desde hace años trabaja en CRISM, una sonda robot que girando en órbita de Marte es capaz de recoger imágenes en longitudes de ondas que el ojo humano no puede ver -como el infrarrojo- e identificar los diferentes tipos de rocas y suelo. McGuire cree que los trajes espaciales del futuro podrán incorporar “de serie” estas habilidades, dejando de ser un simple envoltorio destinado a proteger el cuerpo del astronauta de los rigores del espacio para convertirse en un aliado inteligente que lo ayude activamente en su tarea.

"Dispondríamos de un sistema de inteligencia artificial complejo, con acceso a diferentes bases de datos conteniendo la información recogida antes desde el espacio, que tendría la suficiente capacidad como para razonar acerca de lo que ve de forma similar a la de un humano,” dice McGuire. Los primeros ensayos se están efectuando en la Mars Desert Research Station de Utah (EE.UU). Dos de los investigadores asociados a McGuire pasaron dos semanas en el desierto, metidos dentro de sus trajes espaciales inteligentes, recogiendo datos con la ayuda de microscopios digitales de mano y cámaras especiales, que transmitían la información a la red neuronal Hopfield a través de un enlace Bluetooth. La red ha demostrado ser especialmente buena a la hora de detectar la presencia de líquenes a partir del análisis del color de las fotografías.

Quizás sea algo pronto para decirlo, pero es innegable que el trabajo de McGuire posee un gran potencial. Se trata de un enfoque diferente, que replantea la función que debe cumplir un traje espacial. Una vez que uno ha cogido la idea, parece natural que el traje se haga cargo de algunas de las tareas que hasta ahora suponíamos solamente podría desarrollar un humano. Los avances en inteligencia artificial y el desarrollo de las redes neuronales harán de los astronautas del futuro verdaderos cyborgs, pero el cambio no será permanente: cuando lleguen a la base y se quiten en traje, volverán a ser tan humanos como tú o como yo. Mientras tanto, la tecnología nos habrá puesto un paso más cerca de la comprensión del universo, lo que no es poco.

Escrito por Ariel Palazzesi

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