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Boeing: Cápsula para sobrevivir a un tsunami

Nadie duda que un tsunami -esas gigantescas olas que suelen alcanzan las costas luego de producirse un terremoto– es uno de los fenómenos naturales más poderosos que existen. Un grupo de ingenieros de la empresa aeronáutica Boeing, buscando una manera de proporcionar a los habitantes de las ciudades costeras que se encuentran en regiones de alto riesgo un medio de escape, han presentado una cápsula esférica en la que un grupo de hasta siete personas puede sobrevivir a un tsunami. El diseño inicial cuesta unos 800 euros, y aunque tiene algunos puntos flojos, puede ser una buena herramienta para salvar vidas.

Es posible que, cuando tiene lugar un terremoto en alguna zona costera, el fondo del océano se sacuda lo suficiente como para generar olas de gran altura, que cuando alcanzan la costa arrasan con todo lo que encuentran a su paso. Este tipo de fenómeno, conocido como tsunami luego de que uno enorme destruyera las costas de Indonesia y Tailandia dejando a su paso más de 230 mil muertos, sólo otorga unos pocos minutos de tiempo antes de golpear las costas, tiempo demasiado escaso para organizar una evacuación exitosa.

Pero ese plazo podría servir para que los miembros de una familia se encerrasen dentro de una cápsula que los mantuviese vivos hasta que el fenómeno haya finalizado. O al menos, eso es lo que creen algunos ingenieros de la empresa aeronáutica Boeing, que han presentado el diseño de una esfera hermética, dotada de una serie de asientos a los que uno puede atarse y esperar a que la ola golpee. Su hermeticidad garantiza que se mantendrá a flote pase lo que pase, y que cuando la fuerza del tsunami haya desaparecido, sus ocupantes podrán abrir la escotilla y salir de la cápsula sanos y salvos. Se trata de un “bote salvavidas” relativamente económico, que puede acomodar en su interior un grupo de entre 4 y 7 personas por unos 800 euros.

Es posible que el sistema funcione. El puñado de minutos que existe entre que se da la alerta de tsunami y llegan las primeras olas a la costa deberían bastar para que los ocupantes de la cápsula ocupen sus lugares. Su flotabilidad evitaría que el agua la cubra, y se mantendría en la superficie. Pero es posible que no sea precisamente una experiencia grata, ya que la ausencia total de medios de control y -por lo que se ve- la falta de superficies transparentes que permitan mirar hacia afuera puede convertir esos minutos en algo aterrador. Pero a pesar de todos los sacudones que sufra la cápsula durante su trayecto, si logra resistir los impactos es muy posible mantenga vivos a los ocupantes de la misma. Puede que terminen encima de un árbol o en mar abierto, pero vivos, algo que seguramente no hubiese ocurrido si se quedaban en casa. Si se llega a convertir en un producto comercial podrá conseguirse también una versión de mayor tamaño, ideal para empresas o centros hoteleros, por aproximadamente 4000 euros.

Escrito por Ariel Palazzesi

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