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Compran patentes a Microsoft para proteger a Linux

Lamentablemente, el mundo informático ha visto demasiados casos en los que las patentes son utilizadas como armas de destrucción masiva. Demandas y contra-demandas son moneda corriente entre desarrolladores de software y fabricantes de hardware. Entre los grandes del mercado no hay uno que no haya tenido un roce con la ley debido a una patente, pero en esta ocasión la adquisición de patentes no será utilizada para atacar y reclamar, sino para proteger y defender. La Open Invention Network, organización formada por gigantes como Google, IBM y Sony, ha comprado un total de 22 patentes que habían sido vendidas por Microsoft, y que poseen algún nivel de influencia sobre Linux tal y como lo conocemos.

Las 22 patentes fueron vendidas por Microsoft (quien dice tener más de cincuenta mil patentes en su posesión, y que una pequeña fracción de ellas son violadas por Linux en varios aspectos) a la empresa AST, que las compró para asegurar que dichas patentes no cayeran en manos de "entidades no practicantes". Estas entidades también son conocidas como "trolls de las patentes", y sólo se dedican a acumular patentes para luego utilizarlas contra diferentes iniciativas con el objetivo de obtener un beneficio económico. Ante la posibilidad de que alguna entidad no practicante comprara estas patentes y las utilizara en contra de Linux (o GNU/Linux, para quien lo prefiera), AST compró las patentes, y ahora la Open Invention Network las adquirió de AST.

Keith Bergelt, CEO de la OIN remarcó el compromiso de la organización en su búsqueda de una mayor libertad de acción para aquellas organizaciones que sí se dedican a Linux ya sea de forma parcial o total, y que la posibilidad de que estas patentes cayeran en manos inadecuadas fue "evitada" con esta compra. Al mismo tiempo, el CEO de AST, Dan McCurdy, declaró que su empresa estaba "complacida" de que la OIN demostrara interés por estas patentes. McCurdy también agregó que con esta venta se evitó que algunos oportunistas pudieran acceder a una forma de retrasar o interrumpir el desarrollo de Linux, y de las compañías que se dedican a expandir esta tecnología.

Linux ha tenido incontables problemas legales. Nunca ha faltado el abogado de turno defendiendo a UNIX y declarando a todo lo que esté basado en Linux como ilegal, y ciertas opiniones de Linus Torvalds sobre la Free Software Foundation en el pasado no han sido especialmente pacíficas, por lo que da la sensación de que cada vez que la ley y Linux se encuentran, el pobre pingüino debe caminar sobre vidrio, más allá de sus defensores y sus detractores. Sin embargo, esto puede ser considerado como una buena movida. Muchas grandes empresas han disparado munición gruesa contra Linux basándose en patentes, y en resumen, la compra de estas patentes evita conflictos futuros que involucren al kernel.

Escrito por Lisandro Pardo

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