Los Archivos Creepypasta de la SCP: SCP-966

«Asesino del Sueño»

SCP-966

Tarde o temprano, todos tenemos problemas para dormir. Exceso de actividades, demasiado estrés durante el día, ansiedad… hay muchas cosas que te mantienen alejado de la cama. Pero en los pasillos de la Fundación existe otra posibilidad, más oscura y retorcida. Tal vez… eres una presa. Hay algo que te está cazando, y es más paciente de lo que imaginas. La peor parte es que no puedes verlo con claridad, y por momentos crees que es una visión causada por tu falta de descanso. SCP-966 apuesta a tu cansancio, al deterioro de tu mente. Y una vez que caigas rendido… es demasiado tarde.

La Fundación ha emitido órdenes especiales en relación a SCP-966. Su amenaza es tan grande e inmediata que dos de sus destacamentos móviles permanecen en constante alerta para localizar y neutralizar a cualquier instancia activa entre el público general. Aún así, la Fundación conserva un total de cuatro especímenes, tres machos y una hembra. Todos se encuentran en una habitación de 10 por 10 metros, hecha de metal y cubierta con plomo. Dos cámaras infrarrojas de seguridad monitorean sus movimientos, y la base de su alimentación es carne, 20 kilos por instancia cada mes. Ocasionalmente, el ejemplar femenino de SCP-966 tiene cría. Las órdenes de la Fundación al respecto son contundentes: Separar de la madre, realizar estudios, y eliminar antes de que alcance la madurez.



Entiendo que eso te parezca repugnante, pero SCP-966 es demasiado peligroso para permitir su multiplicación. La apariencia de SCP-966 es perturbadora, con una cara alargada, dientes como agujas, y garras en sus dedos que alcanzan los 20 centímetros. Físicamente no es muy fuerte. Pesa apenas 30 kilogramos, su musculatura y sistema óseo son débiles, nunca supera los 1.6 metros de altura, y sus garras se rompen con facilidad. Jamás se ha visto dormir a SCP-966. Solo se queda quieto por tres o cinco minutos en intervalos aleatorios. Pero no te dejes engañar: Su falta de fortaleza física se ve compensada por dos propiedades. La primera de ellas es que SCP-966 puede ser visto únicamente en la parte infrarroja del espectro, entre los 700 y los 900 nanómetros. Al quemar su piel y sus tejidos (con un daño equivalente a quemaduras de segundo o tercer grado) es posible observarlo en el espectro visible. Y la segunda… es cómo caza.


Nadie ha escapado del efecto de SCP-966
Nadie ha escapado del efecto de SCP-966

SCP-966 prefiere presas de un tamaño mediano a grande, y los humanos están en el menú. De hecho, su método de ataque parece haber evolucionado especialmente para nosotros. SCP-966 emite una onda con un alcance máximo de 20 metros, que bloquea el ingreso a los dos estados básicos del sueño (MOR y NMOR), al igual que los microsueños. En otras palabras, no te deja dormir. Jamás. Todos los intentos por parte de la Fundación de hacer descansar a las presas de SCP-966 han fracasado. Una vez que la víctima pierde la capacidad de dormir, SCP-966 comenzará a acecharla hasta que la falta de descanso real la haga colapsar. De ser necesario, SCP-966 hará ruidos amenazantes o atacará físicamente a su presa para acelerar el proceso de deterioro. Alcanzado ese punto… SCP-966 se la comerá viva.



La Fundación descubrió por primera vez a SCP-966 en algún punto del siglo XX (la fecha exacta es clasificada), y desde entonces ha logrado reducir drásticamente sus números, pero quedan algunos ejemplares allá afuera. Si tienes problemas para dormir, tal vez tengas a uno cerca… muy cerca.

CLASIFICACIÓN: EUCLID


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Lisandro Pardo

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