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Intel y Micron anuncian memoria Flash de 25nm

Los discos de estado sólido han avanzado de forma considerable durante el año 2009, y con el lanzamiento de Windows 7 (especialmente optimizado para estas unidades), se cree que 2010 será un año más que interesante para los SSD. Sin embargo, el "factor costo" aún no ha ayudado lo suficiente, y aquellas unidades que poseen un tamaño razonable aún mantienen precios demasiado elevados. De acuerdo a Intel y Micron, reducir la escala de fabricación reducirá costos y aumentará en un cien por ciento la densidad en las unidades, algo que estará representado a través de los chips con diseño de 25 nanómetros.

Hoy en día, si uno busca ensamblar un ordenador sabe que el tope de la escala en materia de almacenamiento está marcado por los discos de estado sólido, o SSD. Al no contar con partes móviles, su generación de ruido es nula, y su consumo de energía es menor al de un disco duro convencional en muchos escenarios. Por supuesto, el mayor beneficio de los discos SSD sobre los discos normales es su rendimiento. Hasta los discos SSD más humildes superan los 150 megabytes por segundo de lectura, y sus tiempos de acceso sencillamente no tienen punto de comparación. Con la salida de Windows 7, los beneficios de los discos SSD se han visto acentuados. Gracias al comando TRiM, que optimiza la identificación de bloques que no están en uso y que han sido liberados después de borrar archivos, se ha aumentado tanto el rendimiento como la durabilidad de los discos SSD, siempre y cuando se utilice Windows 7 o una reciente distro de Linux con el kernel actualizado, al igual que un nuevo firmware para el SSD que sea compatible con dicho comando.

Dejando estos detalles técnicos de lado, el problema principal de los discos SSD es su precio. Muchos optan por unidades pequeñas para disparar el rendimiento y los tiempos de inicio del sistema operativo, mientras que recurren a discos convencionales para el almacenamiento general, algo que hemos recomendado en la configuración que preparamos como anticipo de la Navidad. Aún así, una unidad SSD con un espacio decente (algo así como 128 GB), todavía demanda unos cuantos cientos de dólares. Una forma de reducir los costos de fabricación sería aumentar la densidad, de forma que chips con menos capacidad sean más baratos de producir. El proyecto conjunto entre Intel y Micron, conocido en el entorno como IMFT, ha presentado de forma oficial la creación de chips NAND con un diseño de 25 nanómetros. Esta reducción en la escala permite aumentar de forma significativa la densidad disponible en los chips. El diseño actual de 34 nanómetros permite unos 4 GB por chip, pero con los 25 nanómetros dentro de la ecuación, el tamaño máximo por chip se vería duplicado, alcanzando los 8 GB.

Además del adelanto tecnológico que esto representa, tanto Intel como Micron podrán lanzar versiones revisadas de sus unidades utilizando una menor cantidad de chips. Por supuesto, los discos de estado sólido no serían los únicos beneficiados con este avance. Gracias a la utilización del nuevo diseño, dispositivos pequeños como tablets y teléfonos móviles podrían ver duplicada su capacidad de almacenamiento, sin ninguna alteración en su tamaño. La producción en masa se iniciará en el próximo cuatrimestre, y las nuevas unidades aparecerán poco después. El entusiasmo ante este nuevo método de fabricación es generalizado. SSDs más grandes y más baratos son el gran objetivo a lograr. Por supuesto, no será algo fácil. Con la introducción de los 25 nanómetros, la fabricación se está acercando a la escala atómica. Un cabello humano es tres mil veces más grueso que 25 nanómetros, por lo que la pregunta no es cómo harán para fabricar esto, sino cómo harán para superarlo.

Escrito por Lisandro Pardo

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