Menu
in

Nuevo sistema de lanzamiento (NASA)

¿Qué han tenido en común todos los lanzamientos espaciales de la historia? ¡Acertaste! Todos los vehículos que hemos enviado al espacio han comenzado su viaje con un lanzamiento vertical. Sin embargo, un nuevo enfoque de los ingenieros de la NASA podría terminar con esta tradición. Si están en lo cierto, los despegues horizontales mediante vías electrificadas permitirían alcanzar velocidad de hasta Match 10 a un costo mucho menor. Y lo mejor de todo es que el sistema podría aplicarse a los vuelos civiles de pasajeros.

Cada objeto que hemos enviado al espacio, desde el Sputnik hasta el Mars Pathfinder, pasando por las misiones Apolo y las sondas Voyager, ha comenzado su largo viaje abordo de un cohete que ha despegado verticalmente. Para escapar de la Tierra, un objeto debe alcanzar la denominada “velocidad de escape”, que es de unos 11 kilómetros por segundo. Si un cuerpo es lanzado desde la Tierra con esa velocidad,  llegará al infinito con velocidad cero. Por supuesto, esto es aplicable solamente a los objetos que dependen únicamente de su impulso inicial: los cohetes o naves que tienen propulsión propia pueden “empujar” constantemente e ir a donde lo deseen sin necesidad de alcanzar esa velocidad. Desde que comenzó la carrera espacial siempre se ha intentado alcanzar la órbita terrestre mediante lanzamientos verticales. Sin embargo, el hecho de que un vehículo autopropulsado no necesite alcanzar ninguna velocidad en particular para llegar al espacio, abre las puertas a otras alternativas. Una de ellas es la que acaban de proponer un grupo de ingenieros de la NASA, a la que denominan “lanzamiento horizontal”.

Se trata de un sistema de lanzamiento que, según los ingenieros del Kennedy Space Center de la NASA que lo han desarrollado, podría convertirse en la mejor alternativa para los futuros vehículos de la agencia espacial. Basa su funcionamiento en un riel electrificado, sistema que ha sido probado para el lanzamiento de proyectiles -bajo el nombre de “rail gun”- desde hace años, y según  Stan Starr, jefe del Laboratorio de Física Aplicada del Centro Kennedy, permitiría a un vehículo alcanzar velocidades de hasta Match 10. Entre las ventajas del sistema se destacan la posibilidad de aplicarlo a aviones de pasajeros y de no requerir tecnologías demasiado complicadas. Los vehículos que se lancen mediante el sistema horizontal también contaría con alas y propulsores propios, para poder desplazarse por la atmósfera como lo hace un avión. Para colocar cargas útiles en órbita, estos vehículos estarían dotados de un sistema de eyección capaz de disparar la carga desde el “borde” mismo de la atmósfera. A la hora de volver a tierra, el vehículo aterrizaría en una pista cercana al  lugar del lanzamiento, tal como lo ha hecho durante décadas el transbordador espacial.

No hay nada en este diseño que requiera de tecnologías completamente nuevas o que haya que desarrollar desde cero. “Todos los componentes necesarios para convertir este proyecto en realidad ya se han desarrollado antes”, dice Starr. "simplemente nos proponemos mejorar estas tecnologías a un nivel más alto, para que nos sean útiles”, agrega. El uso “civil” de estas tecnologías también es muy interesante, y podría tener un gran impacto en los sistemas de transporte empleados para viajar  de un sitio a otro del planeta. Según los responsables del Kennedy Space Center, los resultados de su trabajo podrían ser útiles para optimizar los trenes suburbanos, las aeronaves de uso comercial e incluso para el desarrollo de nuevos sistemas de propulsión para coches y camiones. En el informe de la NASA no queda muy claro como implementar todo esto en un coche, pero dado que el sistema en realidad no es muy distinto al utilizado por las pistas eléctricas de las “montañas rusas”  de cualquier parque de atracciones, es muy probable que pueda utilizarse con bastante facilidad en el caso de los trenes. Si bien en estas pistas los “vagones” solo alcanzan unos 100  kilómetros por hora de velocidad máxima, el sistema de la NASA permitiría trenes que se muevan a unos 1000 kilómetros por hora en tramos superiores a los 10 kilómetros de largo. Sin dudas esto plantea un gran desafío técnico y la necesidad de implementar sistemas de seguridad destinados a proteger a los pasajeros, pero sus ventajas serían enormes.

La NASA, junto a los laboratorios de diferentes universidades, ha desarrollado modelos a escala de estas pistas. En una de ellas se reproducen las condiciones del Marshall Space Flight Center que la NASA posee en Huntsville, Alabama. Las pruebas a escala ayudarán a encontrar los límites de esta tecnología y demostrar que es viable. Si están en lo cierto, dentro de unos 10 años veremos los primeros lanzamientos horizontales. ¿Lo lograrán? Solo el tiempo tiene la respuesta.

Escrito por Ariel Palazzesi

Leave a Reply