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Plástico sin combustibles fósiles (PLA)

Un equipo de científicos surcoreanos ha sido el primero en tener éxito en la elaboración de polímeros -la base de todos los plásticos y buena parte de la bioingeniería- sin utilizar combustibles fósiles como base. El descubrimiento tiene una gran importancia, ya que la inmensa mayoría de los plásticos que se utilizan en el mundo provienen de derivados de petróleo, y el proceso por el cual se los elabora suele ser altamente contaminante.

Nadie duda de la importancia que tiene la industria del plástico en la actualidad. Es bastante difícil encontrar algún producto de consumo masivo que no contenga piezas de este material, o que parte de su “packaging” no sea de alguna clase de plástico. Sus características lo han convertido en el envase perfecto para casi todos los alimentos que consumimos, por lo que la cantidad de toneladas que cada año se fabrican de estas sustancias es astronómicamente alta. Sin embargo, este proceso de fabricación utiliza como materia prima al petróleo, que no solo comienza a escasear sino que es altamente contaminante. Afortunadamente, un equipo de científicos de la Universidad de Kaist, en Corea del Sur, liderados por el profesor Sang Yup Lee, ha logrado desarrollar polímeros sin necesidad de utilizar combustibles fósiles como materia prima.

Básicamente, un polímero está compuesto por un grupo de grandes moléculas orgánicas -compuestos con grandes contenidos de carbono e hidrógeno- con los que se fabrican desde las carcasas de los teléfonos móviles hasta las botellas de bebidas gaseosas.  La investigación desarrollada por Sang Yup Lee y sus colegas -publicada en la revista ‘Biotechnology and Bioengineering‘- utiliza como ladrillo fundamental para la construcción de los polímeros al ácido láctico, una sustancia que se degrada muy fácilmente en agua. Debido a su origen, lo han bautizado “Ácido Poliláctico” (PLA). Justamente, una de las mayores ventajas de los plásticos tradicionales -su prácticamente ilimitada vida útil- los convierte en una pesadilla ecológica, dado que demoran decenas de miles de años en descomponerse.

El poliéster y otros polímeros, como los que utilizamos todos los días, provienen en gran mayoría de los combustibles fósiles que se producen en las refinerías a través de complejos y contaminantes procesos químicos”, explica Sang Yup Lee. “La posibilidad de producir polímeros a partir de biomasa renovable siempre ha atraído la atención, sobre todo por su bajo impacto para con el medio ambiente”, agrega. Sus creadores afirman que es el nuevo plástico es biodegradable, presenta una muy baja toxicidad y tiene el potencial de convertirse en una alternativa cierta a los plásticos derivados del petróleo. Una de las grandes ventajas que presenta el proceso desarrollado por los coreanos es que en lugar de los costosos procesos de fermentación y polimerización química utilizados hasta ahora, han utilizado una bacteria Escherichia coli modificada genéticamente. “El calentamiento global y otros problemas medioambientales demandan que desarrollemos procesos sostenibles, basados en energías renovables”, asegura Sang Yup Lee. Un plástico que no necesite de recursos escasos y que pueda disolverse en agua es -sin dudas- un gran paso en ese sentido. Si el trabajo de los científicos de Kaist se convierte en un producto comercial, la era de los “plásticos verdes” habrá comenzado.

Escrito por Ariel Palazzesi

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