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Señuelos hinchables usados en la guerra

Dicen que en la guerra y en el amor todo vale y, aunque creemos injusto que ambas palabras compartan una frase hecha, no por eso deja de ser cierta. Y sí, en la guerra todo vale. Desde el uso de robots, pasando por soldados mejorados por la neurociencia hasta exoesqueletos todopoderosos. Lo que nunca nos imaginamos es que los muñecos hinchables también entraban en la ecuación. ¿Cómo un tanque de hule puede ayudar a un país conquistar a otro? Sigue leyendo.

Todos nosotros, en algún momento de nuestras vidas, hemos tenido algún muñeco hinchable. Desde el clásico payaso que al ser golpeado contraataca con furia circense hasta, ya de grandes, algo un poco más de acuerdo a las circunstancias. Lo que nunca imaginamos es que tanto ese payaso como Naomi (así es como llamé a mi muñeca hinchable de la adolescencia) podrían ser utilizados en la guerra, como señuelos.

Imagina esto: Tú eres un soldado explorando el territorio en busca de señales del enemigo. A lo lejos ves formas indefinidas. Tomas tus binoculares y… ¡oh por Dios! ¡Un escuadrón de tanques (como los de las imágenes) se acerca hacia tu posición! Si eres un explorador inteligente correrás como el demonio, alertando a tus superiores. Y ahí es cuando el enemigo ganó su primera batalla.

Tus superiores organizan una avanzada hacia la zona y son emboscados por tropas enemigas. Capturado y deshonrado, no entiendes por qué tus captores se ríen a viva voz. Tarde, muy tarde, te percatas que se están riendo de ti, no contigo. Esos tanques, que vistos a la distancia parecerían reales, son tanques hinchables. Estás muerto.

Esta estrategia, que parece sacada de un videojuego, no es nueva. Los señuelos bélicos son usados desde que el hombre creyó que comenzar masacres masivas era una buena idea. Los señuelos hinchables son un poco más nuevos y se comenzaron a utilizar en la Segunda Guerra Mundial y son usados hasta el día de hoy. Los avances en la tecnología de espionaje y detección así lo requieren, dado que todas las unidades en el campo de batalla corren constante peligro.

Los señuelos no buscan ocultar nada, todo lo contrario. Buscan ser lo más visibles posibles, sin ser obvios, para distraer al enemigo de los blancos reales. Aunque cueste creerlo, lo cierto es que estos “juguetes” han salvado tantas vidas como las que han acabado (siempre hay un bando que pierde en esto de la guerra). 

Vistos de cerca estos señuelos pueden parecer sacados de una juguetería, pero desde el aire o desde una distancia prudencial en tierra otro es el caso. ¿No nos crees? Durante la Segunda Guerra Mundial las Fuerzas Aliadas crearon en Inglaterra cerca de 500 ciudades, bases militares y aeropuertos hinchables, entre otras cosas. Muchas de estas edificaciones de hule fueron el objetivo de las Fuerzas del Eje, que gastaron recursos y un tiempo precioso atacándolos. No nos queremos imaginar la cara de los nazis al ver cómo las cosas se desinflaban con un fissssssshhhhhhhh luego de un bombardeo aéreo.

Hoy, gracias a las técnicas aportadas por el modelismo digital, se pueden producir señuelos de una calidad sin precedentes y de todo tipo, como muestran las imágenes. Aviones, misiles balísticos, soldados camuflados, tanques y hasta paracaidistas. Sobre esto último, el vídeo debajo muestra un archivo desclasificado de la Segunda Guerra Mundial sobre el uso de los paracaidistas señuelos por parte de las Fuerzas Aliadas.

A modo de reflexión final, no deja de asombrarnos la creatividad que tenemos para sembrar muerte y destrucción. Casi a diario nos toca ver, impotentes, cómo recursos valiosos se gastan en todo aquello que no hace otra cosa que hundirnos aún más en el espiral de autodestrucción en el que nos venimos sumergiendo desde hace décadas, pero poco podemos hacer ante los verdaderos problemas que nos asolan. Tal vez lo mejor sería reemplazar a nuestros gobernantes con muñecos hinchables, peor que ellos no pueden hacerlo.

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