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The Open Cloud Manifesto

La computación en nube está avanzando a pasos gigantescos, con una mayor cantidad de aplicaciones y servicios que dependen de esta nueva estructura basada en la capacidad de Internet para almacenar y ejectuar programas de diferentes clases, pero todavía está lejos de alcanzar su potencial debido a las limitaciones que debe enfrentar hoy. Sin embargo, varias empresas de renombre han decidido que este es un buen momento para discutir la "futura política" de la computación en nube, a partir de un manifiesto en el que proponen que la nube sea abierta, sin las clásicas restricciones que estamos acostumbrados a ver en soluciones comerciales. ¿La consecuencia? Todavía están recogiendo los pedazos.

Como es de imaginarse, la primera piedra en este asunto la arrojó Microsoft, al rechazar de pleno la primera versión del manifiesto, calificándolo como "pacto secreto" y declarando que cualquier clase de manifiesto o declaración abierta al respecto debía ser hecha a través de un mecanismo similar a una wiki, y luego publicada bajo Creative Commons, para luego ser discutida. Además, otros gigantes de la industria como Google y Amazon se han negado de momento a colocar sus firmas en el manifiesto. Sin embargo, pesos pesados como IBM, Cisco, AMD y Sun Microsystems (incluso Telefónica figura en la lista), se han adherido al manifiesto, lo que está haciendo elevar la temperatura en la discusión por una nube abierta y accesible. Si bien la lectura puede ser un poco tosca para quienes no estamos acostumbrados a esta clase de declaraciones, el manifiesto deja en claro los "principios de una nube abierta" en seis puntos que mencionan:

1) La necesidad de que los proveedores trabajen juntos para minimizar los problemas que plantee la adopción de la nube, a través de la correcta utilización de estándares.

2) La decisión de que los proveedores no encierren a los usuarios en sus propias plataformas comerciales, ni limiten la elección libre de diferentes proveedores.

3) El objetivo de aplicar correctamente los estándares ya establecidos, adoptarlos en donde sea adecuado hacerlo, y no duplicar o reinventar estándares ya existentes.

4) El ser pragmáticos a la hora de crear nuevos estándares o modificar los ya existentes, y no abusar de esta práctica, al mismo tiempo que los nuevos estándares deben promover la innovación.

5) El que todo nuevo esfuerzo debe colocar las necesidades del usuario siempre por delante de cualquier necesidad técnica que pueda tener un proveedor.

6) El que todos los grupos involucrados deben mantenerse coordinados y trabajar juntos, para evitar que diferentes esfuerzos entren en conflicto o se sobrepongan el uno al otro.

Por más que todas las empresas digan que están a favor de una nube abierta y con estándares simples y reducidos, queda demasiado en claro que aquellas que no se han adherido aún están protegiendo sus propios intereses. Microsoft planea obtener una base sólida con su servicio Azure, mientras que Google ya ha dejado en claro cuál es su posición con sus diferentes aplicaciones. Todos quieren un pedazo del pastel y no están muy convencidos de esta "versión utópica" de la computación en nube, en la que todos trabajan juntos. Es extraño que nadie haya salido a tildar al manifiesto de "pseudo-comunista" y que algo así atenta contra el sentido de libre competencia, pero si esta declaración, estando como se encuentra la computación en nube en estos momentos, ya levantó esta polvareda, no queremos imaginar lo que será cuando las aplicaciones de la nube sean más ricas, eficientes, flexibles, seguras, y por supuesto, rentables.

Escrito por Lisandro Pardo

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