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Diseñan nave espacial contra asteroides

Aproximadamente cada 100 millones de años choca contra la Tierra un asteroide de no menos de 10 kilómetros de diámetro (del tipo del que debió acabar con los dinosaurios hace 65 millones de años). La frecuencia de impacto de asteroides de un kilómetro (que puede hacer desaparecer un país grande y tener repercusión global) es de 1 en 500.000 años, y de asteroides de 500 metros (catastrófico a escala local) de 1 en 100.000 años. Estas rocas viajeras del espacio han chocado contra nuestro planeta siempre, pero ahora no sólo se ven, se vigilan y se calcula la probabilidad de impacto, sino que las tecnologías necesarias para evitar dicho impacto están listas o al alcance de la mano. De hecho, un grupo de ingenieros británicos ha diseñado una nave capaz de salvar al mundo de una posible destrucción.

Uno de los temas favoritos de Hollywood, cuando se trata de películas relacionadas con posibles choques de asteroides, es el envío al espacio de heroicas misiones en  busca de detener a estos enormes bólidos decididos a acabar con la vida sobre la faz de la Tierra, y hasta con la Tierra misma. El recordado film Deep Impact (Impacto Profundo) es una muestra cabal de ello. Sin embargo, en nuestro mundo real de todos los días hay gente que trabaja duramente para tratar de resolver esta amenaza que no es ficción sino todo lo contrario.

Un grupo de ingenieros británicos inventó lo que se conoce como "gravity tractor", que en castellano sería “tractor gravitatorio”. Este invento consiste en una nave espacial de unas 10 toneladas ideada para interceptar al asteroide amenazante y posicionarse y volar junto a él a la menor distancia posible. Con esta ingeniosa nave se pretende ejercer un efecto gravitatorio sobre la roca durante varios años de “acompañamiento” y lograr desviar su trayectoria alejándola de las posibilidades de colisión contra nuestro planeta.

Los detalles de la existencia de estos estudios y las investigaciones referidas a la construcción y puesta en servicio de esta nave han salido a la luz pocas semanas después de que un asteroide o cometa se estrellara contra la superficie de Júpiter, un planeta gigante de gas, dejándole una cicatriz muy profunda en su atmósfera. Los observadores que han estado estudiando el suceso afirman que las marcas del impacto poseen aproximadamente el tamaño equivalente a nuestro planeta.

Los científicos están convencidos de que el hecho de que un asteroide se acerque lo suficientemente a la Tierra como para representar una amenaza fehaciente es sólo cuestión de tiempo. La NASA está tan preocupada que ha establecido un programa de vigilancia para realizar el seguimiento de cada objeto en el espacio que signifique la mínima amenaza para el planeta. Se estima que hay más de 100.000 asteroides que orbitan cerca de la Tierra y que son lo suficientemente grandes como para destruir una ciudad entera. Hasta ahora, la agencia sólo ha sido capaz de identificar y rastrear a 6.363 de ellos, pero hay muchos más en vías de ser descubiertos.

Sólo un asteroide del tamaño de un campo de fútbol sería capaz de aniquilar una ciudad entera y causar una destrucción generalizada por el lanzamiento de material en llamas hacia la atmósfera, generando cambios en las mareas que se manifestarían como olas gigantescas imposibles de predecir y calcular. Sin ir tan lejos, en 1908, un meteoro de este tamaño explotó sobre el lago de Tunguska, en Siberia, provocando la destrucción de 500 kilómetros cuadrados de bosque. Para evitar la reiteración de este tipo de catástrofe, los ingenieros de la compañía espacial de EADS Astrium y la Agencia Espacial Europea han diseñado el tractor gravitatorio.

El equipo, que tiene su sede de trabajo en Stevenage, Hertfordshire, cree que la nave podría desviar asteroides de hasta 430 metros de diámetro. Este tamaño es lo suficientemente grande como para liberar 100.000 veces más energía que la bomba nuclear arrojada por los Estados Unidos sobre Hiroshima en 1945. “Cualquier cosa más grande que 30 metros de diámetro significa una amenaza real para la Tierra", dijo el Dr. Ralph Cordey, directivo del Departamento de Desarrollo de Astrium. "Desafortunadamente se trata de una cuestión de cuándo lo hará, en vez de si uno de ellos efectivamente nos golpeará

El tractor gravitatorio explota principios muy básicos de la física según los cuales cada objeto con una determinada cantidad de masa tiene su propia gravedad y ésta afecta a los objetos a su alrededor. "Estos asteroides están precipitándose en torno a nuestro sistema solar a 10 km por segundo, así que cuando se cambia la escala y los tamaños son proporcionales, sólo se necesita un pequeño empujón para enviar fuera de su curso (y bien lejos si se lo intercepta a tiempo) al objeto que viene directo a nosotros".

La nave propuesta tendría que ser puesta en marcha alrededor de 20 años antes de que se declare con seguridad que un asteroide se encamina a impactar inevitablemente contra nuestro planeta, dándole tiempo suficiente como para interceptar el asteroide en su órbita alrededor del sol y lograr el cambio de su trayectoria hacia un recorrido seguro.

La nave espacial tiene previsto tener cuatro propulsores de alta eficiencia de energía baja, conocidos como propulsores de iones, que se utilizan a menudo en las sondas denominadas “de espacio profundo”. Con esto la nave cambiaría gradualmente su posición, volando sobre la roca y haciendo que la fuerza gravitacional que ejerza sobre el asteroide tire de él y lo envíe fuera de la trayectoria de colisión con la Tierra. Los tamaños de los asteroides que este tractor puede llegar a desviar se consideran y estiman “de los grandes”, alcanzando entre 300 y 400 metros de diámetro.

Con un asteroide de unos 300 metros de ancho, el tractor gravitatorio cambiaría el ángulo en el que está viajando el sólido en una fracción de una pulgada durante un período de 15 años, tiempo suficiente como para crear un cambio en la órbita del asteroide hacia otro destino considerado seguro. Por su parte, el equipo que diseñó el tractor gravitatorio ha planificado todos los detalles de una eventual misión de emergencia, por lo que la nave podría ser construida en un tiempo relativamente corto, utilizando las tecnologías existentes. Christian Trenkel, que trabajó en los planes de la misión, dijo: "Hemos diseñado la misión utilizando la tecnología que tenemos actualmente disponible, así que podría ponerse en práctica en cualquier momento".

A principios de este año, la NASA publicó un documento de viabilidad sobre el uso de un tractor de la gravedad para dirigir lejos de la Tierra a un asteroide o un objeto en vías de aproximación y colisión inevitable. Llegó a la conclusión de que, actuando con suficiente anticipación, esta idea podría ser muy eficaz. En 2004, un asteroide conocido como Apophis llenó de preocupación a la comunidad científica después de que se calculara que su paso cerca de la Tierra se produciría a una distancia casi alarmante. Las proyecciones de su trayectoria alrededor del Sol predijeron que tenía 1 en 37 probabilidades de golpear al planeta en el año 2029, hasta ahora, la mayor amenaza en la historia. Esta predicción fue posteriormente descartada, pero los científicos temen que el asteroide podría pasar a través de un punto clave en el espacio, conocido como “ojo de cerradura” (keyhole), lo que pondría al sólido en camino definitivo a chocar contra la Tierra en el año 2036.

Kevin Yates, director de proyecto para el Reino Unido (Near Earth Object Information Centre), alertado por los inminentes riesgos que acarrean los asteroides y cometas, sostuvo que los mencionados avances con los tractores de gravedad son una solución que está creciendo en popularidad y que tiene todas las posibilidades de concretarse como una alternativa eficaz ante la amenaza estelar.

A pesar de que técnicamente no es necesario llevar a cabo ninguna clase de acuerdo internacional sobre cómo hacer frente a la amenaza de un asteroide, es muy probable que en este caso sí se requiera de un acuerdo internacional sin precedentes para enviar una misión de estas proporciones al espacio. El hecho de imaginar que una misión enfrentada a una amenaza inminente y real sólo logre mover el punto de colisión en la Tierra de un país a otro o de un territorio a otro, sin llegar a evitar el choque, podría acarrear infinitas dificultades diplomáticas entre países de ideologías antagónicas con acusaciones interminables de conspiración e intento de aniquilación manipulado y deliberado. Llegados a una instancia internacional de tan extrema tensión, no sería muy descabellado pensar qué sería lo peor: si resignarse a intentar absorber el impacto o recibir el impacto de todas formas y desembocar en una tremenda guerra mundial que termine por destruir lo poco que pudo salvarse.

Escrito por Mario

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