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Rusos imaginan viaje a la Luna (1955)

En los albores de la carrera espacial, incluso antes de poner en órbita el primer satélite artificial de la historia -el Sputnik 1– los científicos de  la Unión Soviética soñaban con un compatriota caminando por la Luna. Una serie de diapositivas dibujadas en 1955 ilustran cómo imaginaban que sería el primer viaje tripulado a nuestro satélite natural 20 años más tarde, en 1975. Se trata de un material muy interesante, y que en muchos puntos se asemeja a lo que en 1969 lograría finalmente la NASA.

El hombre ha soñado con pisar la Luna desde que la contemplaba sentado frente a una fogata en la entrada de su caverna. Pero no fue hasta que la revolución industrial demostró que las máquinas podrían realmente convertir ese sueño en realidad que la humanidad supo con certeza que algún día uno de sus representantes caminaría finalmente por la superficie de nuestro satélite natural.

Julio Verne imaginó un viaje maravilloso abordo de una bala de cañón, que si bien no era realizable en la práctica -por ejemplo, los tripulantes morirían aplastados dentro del proyectil-. sí fue el primer intento de describir con minuciosidad científica los problemas que hay que resolver para lograr enviar un objeto a la Luna.

Pero fue a mediados del siglo XX cuando, gracias a la tecnología derivada de las dos Guerras Mundiales, supimos que no faltaba demasiado para convertir ese sueño en realidad. En 1955, los científicos de la Unión Soviética que trabajaban en el desarrollo de lo que finalmente se convertiría en 1957 en el primer satélite artificial de nuestro planeta, el Sputnik 1, creían que en unos 20 años podrían caminar sobre la luna. Y plasmaron sus ideas en una serie de diapositivas.

Al observarlas hoy, algunas estas imágenes dibujadas (faltaban décadas para que se escribiese Power Point) en 1955 pueden parecernos hasta ingenuas. Los textos que las acompañan en algunos momentos se convierten lisa y llanamente en un folleto publicitario. Pero la mayor parte de las ideas que expresan son completamente realistas, y se ajustan estrictamente a los conocimientos disponibles en la época.

La epopeya relatada por esta serie de diapositivas comienza cuando un cohete diseñado por la agencia espacial rusa despega rumbo a la Luna. Al igual que algunos científicos proponen hoy, en lugar de utilizar un cohete convencional con despegue vertical y varias etapas “descartables”, los rusos de 1955 pensaban que era una buena idea utilizar la pendiente de una montaña -el monte Kazbek– para el lanzamiento del vehículo.

Eso les permitiría ahorrar combustible y reducir la complejidad del cohete. Tal como puede leerse, el 25 de noviembre de 1975, a las 10 de la mañana en punto, los cosmonautas partirían rumbo a la Luna, buscando convertirse en los primeros humanos en alcanzarla. Luego de encender los motores durante 25 segundos, la nave se desplaza a unos 600 metros por segundo (unos 2160 kilómetros por hora). Siete minutos más tarde, los motores se apagan y el Luna 1 vuela por el espacio.

Dos horas más tarde puede verse cómo los distendidos cosmonautas disfrutan de su viaje. Llevan recorridos 39 mil kilómetros, y pueden ver la Tierra como jamás nadie la vio. El Luna 1 es amplio, y sus ocupantes poseen receptores de radio y televisión.

El medico de abordo revisa periódicamente la salud de los cosmonautas, y envía sus constantes vitales a la Tierra, donde el equipo de apoyo se asegura que todo marche según lo previsto. El 27 de noviembre, a las 11:12 horas, los cosmonautas avisan que el viaje está llegando a su fin, por lo que encenderán los motores para comenzar el frenado. La Luna, enorme, está más cerca que nunca.

Poco después, los astronautas rusos desembarcan sobre la Luna. En las diapositivas correspondientes puede leerse que sus pisadas perdurarán durante siglos, impresas sobre el fino polvo que cubre la Luna. En 1969, sería el comandante del Apolo 11, Neil Armstrong, quien estamparía la primer huella humana en ese sitio.

Los cosmonautas recorrerían la Luna, utilizando unos trajes espaciales que -según puede adivinarse en los dibujos- serían flexibles y livianos. La baja gravedad de nuestro satélite les permitiría utilizar garrochas para sortear las pequeñas fallas existentes en el terreno. A lo largo de toda la serie de diapositivas se mezclan elementos realistas con otros que -vistos muchos años más tarde- parecen un tanto infantiles.

Pero a pesar de resultar un tanto ingenuo, esta serie de diapositivas demuestran que aún en las primeras etapas de la carrera espacial el objetivo de agencia espacial rusa era poner un hombre sobre la Luna. La nave que puede verse en estos dibujos jamás se construyó, pero inspirados por sus sueños, los científicos construyeron muchos vehículos robóticos que orbitaron y aterrizaron sobre la Luna, e incluso trajeron muestras de su suelo.

La misión Luna 9, por ejemplo, alunizó con éxito el 3 de febrero y envió fotografías a la Tierra. Y misión Luna 24, última de esa serie, alunizó el 18 de agosto de 1976, excavó un pozo de 2 metros de profundidad y regresó a la Tierra con 170 gramos de muestras del suelo lunar. Lamentablemente nunca lograron llevar un cosmonauta a nuestro satélite natural, pero obtuvieron otros éxitos impresionantes. A veces, soñar es una parte fundamental de cualquier empresa. ¿No crees?

La Unión Soviética del futuro: Así hubiese sido la Unión Soviética en 2076 (Galería)

Escrito por Ariel Palazzesi

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