El sueño de Asimov en su novela “El Hombre del Bicentenario” acaba de encontrar acomodo en la figura de unos entusiastas que han creado un proyecto muy original basado en la idea de convertir a los humanos en ciborg. Esta organización trabajará en diferentes ámbitos de la ciencia para lograr una integración perfecta entre hombre y máquina gracias a la inquietud intelectual del director del proyecto y a su profunda creencia en que el futuro estará dominado por la tecnología robótica. La fundación no tiene ánimo de lucro y todos los beneficios se reinvertirán en ella, proporcionando una plataforma ideal para aquellos que quieran ser un poco mas robots. Bienvenidos a Persona 1.0.
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Si el bueno de Isaac levantara la cabeza, aparte de darse un buen golpe con la tapa del ataúd, quedaría encantado por ver como el inquieto Neil Harbisson, un joven de 28 años que se autodefine como ciborg, ha creado una Fundación donde se investigarán las formas y maneras de integrar elementos mecánicos de utilidad dentro de las formas orgánicas humanas. El proyecto ha sido consolidado gracias al premio Cre@atic 2010 concedido por el Ayuntamiento de Mataró desde el parque tecnológico Tecnocampus para reconocer las mejores iniciativas empresariales en el mundo de la innovación y las nuevas tecnologías. La Fundación Cyborg nace como una realidad dedicada exclusivamente a convertir a los humanos en ciborgs, extendiendo sus sentidos mediante la ciencia cibernética. Se trata de crear tecnología no como herramienta, sino como una aplicación del cuerpo, al estilo de las prótesis. Esta fundación trabajará con psicólogos y neurólogos para avanzar en la investigación del comportamiento en relación con la incorporación de estas “extensiones” al cuerpo humano.
El maestro Asimov se empieza a salir con la suya (Img: Impacto MX)
¿Pero quién es Neil Harbisson y por qué ha levantado tanta expectación? Digamos que se le puede considerar el primer ciborg oficial de la historia, puesto que el gobierno británico le ha reconocido como tal después de superar numerosas trabas burocráticas para demostrar que el dispositivo que lleva incorporado, el eyeborg, es una extensión más de su cuerpo y que puede salir con él en la fotografía de su pasaporte. Este aparato le sirve para compensar su acromatopsia, es decir, la incapacidad de ver en colores. Harbisson utiliza este artilugio a modo de sensor que le convierte las señales cromáticas en sonidos que son lanzados al contacto con su cráneo. De esta forma percibe los colores a través de notas musicales, lo que le permite “pintar cuadros que plasman la música y hacer retratos sonoros”, un sistema artístico denominado sonocromatismo: “El sentido de percibir el color a través del oído” gracias a la unión de un software cibernético con el cerebro.
Fuente: La Vanguardia
El ciborg llevado al extremo (Img: Nivel 22)
Pero la cosa no se para con él. En la Fundación Cyborg trabajan con personas que quieren pertenecer a este mundo de seres humanos optimizados por la tecnología, como por ejemplo, el caso de un estudiante de periodismo al que le falta medio dedo meñique, espacio en el que podría incorporar una cámara permanente de vídeo o de fotografía, o con dos mujeres que no tienen sentido del olfato y que pueden acceder a otras fórmulas para percibir los olores. Otro ejemplo es la coreógrafa Moon Ribas, que comenta sus experiencias: “He iniciado un estudio con un dispositivo acoplado a la muñeca en el que puedo medir la velocidad a la que caminan los humanos”. Como curiosidad, la bailarina apunta que “según sea la ciudad, las personas emplean velocidades distintas para caminar”. Nos cuenta que en Roma se camina muy lento, a 4 Km/h, en contraste con la ligereza de los residentes en Estocolmo que van a 8,1 Km/h. En Madrid y Barcelona la velocidad de la caminata ronda los 5 Km/h.
La Fundación Ciborg no posee ánimo de lucro y se financiará mediante becas, subvenciones y premios, pero también a través de iniciativas empresariales innovadoras como el micromecenazgo para lograr lo que Harbisson resume como “el paso para unirnos definitivamente a unas máquinas de las que ya dependemos”. Asimov estaría orgulloso de este joven.
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¿Y tú, qué opinas?
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#4Venko_6 miércoles, 02 de marzo de 2011, 18:37
Yo quiero un dispositivo que me permita "ver" la frecuencia ultravioleta. Quiero entrarle a la fundación ciborg.
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#6krizar miércoles, 02 de marzo de 2011, 20:36
Pues yo diría que antes de pensar en adicionar partes electrónicas al cuerpo humano, primero se debería pensar en el almacenamiento de energía o la generación de la misma por parte del cuerpo humano. puesto que si no podemos hacer que un smarth phone pase de las 8hrs de duración de su batería cuando se esta usando al máximo (= y son 5hr), como quieren ponerse a pensar en que agregar si no nos va a servir después de X cantidad de horas, cuando digan tenemos una bateria que con 4 hrs de carga logramos mover un carro electrico durante 24hrs en su maxima velocidad, y solo mide 40x40x40cm , cuando aparesca eso , creo que si podremos pensar en que el cuerpo humano podra tener partes electronicas ... Leer más
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#7juandediosyanez miércoles, 02 de marzo de 2011, 21:34
jajajaj claro claro, ese es el futuro... artilugios mecánicos acoplados que cuando haya una tormenta solar nos quedemos todos tontos... que nos hagan energéticamente dependientes... en fin... otra panda de locos. A excepcion de aquellos que por necesidad, lo necesitan para desarrollar una vida normal... ponerse algo a si por gusto,,, cuando las opciones tecnologicas se estan haciendo ultra ergonomicas, me parece absurdo
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#9juste miércoles, 02 de marzo de 2011, 22:50
#5claramente, el hombre bicentenario era al revés, de cyborg a humano
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#13Heliotropo miércoles, 02 de marzo de 2011, 23:18
#5Por eso digo en ves del hombre vicentenario deberia de ser Robocop. O como la hermosa terricola que se llevaron los extraterrestres en viaje a las estrellas y la convirtieron en uno de ellos, me refiero a esos que dicen: "Somos Borgs. Preparense para ser asimilados. Resistirse es fútil."
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#14mvr1981 miércoles, 02 de marzo de 2011, 23:34
#9Pues, siendo así, para mi el hombre bicentenario era un soquete...
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#16lo que hace el insomnio jueves, 03 de marzo de 2011, 00:58
Imaginaos que nos van sustituyendo partes del cuerpo, primero organos, musculos, despues a nivel celular. ¿En que momento dejariamos de sentirnos humanos?
Porque en el momento que se reemplazase todo, tecnicamente estariamnos muertos, y solo habria una maquina con nuestros recuerdos y nuestra personalidad...
Me recuerda a la pelicula "The Thing" pero en vez de ser un virus organico, pues algo artificial...
Ya me imagino clones mecanicos siguiendo nuestra vida durante miles de años y enchufandose por la mañana para actualizar el antivirus...
¿El cerebro funcionaria con Windows? (esto ya es coña xD)
En serio creo que llegaremos antes a me... Leer más -
#17Chocante jueves, 03 de marzo de 2011, 01:17
#5No sé dónde lo leí, pero el hombre bicentenario se llamaba Vicente.
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#18Ken Master jueves, 03 de marzo de 2011, 03:08
Terminator apenas se puede decir que es un ciborg por la supuesta piel que viene a ser un organismo vivo, por el resto es solo un robot. No tiene partes humanas cerebro de chip (patetico no). Casi tanto como los fumatas que piensan que estaría bueno reemplazar una parte de su cuerpo por un pedazo de piedra que es lo que es el hierro o el acero con cobre. La solución para los discapacitados viene de parte de la medicina y la ingeniería genética que es muy superior a cualquier jugetito ridículo a baterías. ADOKEN
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#19Ronni jueves, 03 de marzo de 2011, 03:12
No manches..! A esta gente no se le ha advertido que es peligroso jugar con estos inventos de cyborg, robots y aparatos mecanicos sin alma.. producto del mismo SATANAS.. DIOS y solo DIOS es quien crea la VIDA y no ninguno de los seres de este planeta.. ¿¿acaso no han visto en peliculas y documentales que luego estos robots se vuelven contra los mismos humanos y se apoderan de la tierra sometiendonos como esclavos?? eso es lo que hay que evitar.. Salvemos al mundo.
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