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El Nobel de Medicina 2016 es para un experto en «reciclaje celular»

Así es, ya entramos en esa época del año que nos lleva a conocer a los nuevos ganadores del Premio Nobel. Dentro de pocas horas sabremos quién recibirá el galardón de física, pero antes, debemos colocar en primer plano al flamante dueño del Premio Nobel de Medicina 2016. Se trata del biólogo celular japonés Yoshinori Ohsumi, reconocido por sus descubrimientos y estudios vinculados a la autofagia, un proceso crítico para la degradación y posterior reciclaje de componentes celulares.

Todos sabemos que el cuerpo humano cambia de manera constante, pero ese es apenas un conocimiento superficial. Descubrir los mecanismos que llevan a estos cambios, entender cada uno de sus pasos y destacar la influencia que tienen sobre el desarrollo de enfermedades y otras condiciones especiales son las cosas que tarde o temprano terminan salvando vidas. El trabajo de los expertos es sencillamente extraordinario, y un buen reflejo de ello es el Premio Nobel de Medicina, que entre 2011 y 2015 se entregó de forma compartida. Sin embargo, ayer fuimos testigos del quiebre de esa tendencia. En la mañana europea, el Comité Nobel anunció como ganador al biólogo celular y profesor del Instituto de Tecnología de Tokio, Yoshinori Ohsumi.

Yoshinori Ohsumi
Casi tres décadas de estudio sobre la autofagia nos permiten hoy conocer sus mecanismos como nunca antes

¿En qué se concentró el trabajo del profesor Ohsumi? En «descubrir y dilucidar» los mecanismos vinculados a la autofagia, que en términos no muy técnicos podemos llamar «reciclaje celular». La palabra autofagia fue utilizada originalmente por el bioquímico belga Christian de Duve en 1963, y aunque el concepto de «células devorándose a sí mismas» no suena bien, es de hecho algo fundamental para nuestra supervivencia. La autofagia se encarga de desarmar, degradar y reciclar dentro del lisosoma (cuyo descubrimiento le permitió a de Duve ganar el Nobel en 1974) componentes celulares considerados aberrantes, con un deterioro avanzado, o innecesarios. Los esfuerzos del profesor Ohsumi sobre células de levadura, utilizadas con frecuencia como modelo de células humanas, permitieron identificar los genes y los procesos bioquímicos necesarios para la autofagia.

Ohsumi admitió sentirse «sorprendido» pero honrado tras el anuncio, mientras que varios de sus pares, entre ellos el profesor David Rubinsztein de la Universidad de Cambridge, celebraron el reconocimiento. Las fallas en el proceso de autofagia llevan a toda clase de enfermedades, incluyendo diferentes tipos de cáncer, diabetes, y condiciones neurodegenerativas complejas como el mal de Parkinson. Entender de manera más profunda a la autofagia y ajustar su funcionamiento podría llevar al desarrollo de tratamientos específicos. Un nuevo Nobel que viaja a Japón, el número 25 para ese país, y definitivamente bien merecido.

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Escrito por Lisandro Pardo

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