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¿Prenderías fuego a todas tus pertenencias?

¿Eres un adicto a las marcas? ¿No puedes dejar de comprar objetos caros solo por su branding? ¿Estás dispuesto a tomar todas y cada una de tus cosas, vaciarles encima 5 litros de combustible y prenderlas fuego para curarte de esa adicción? ¿Es posible vivir usando productos sin marca? Entérate de alguien que lo hizo y cómo le fue.

Hace un tiempo se publicó la versión en español  del libro No Marcas (a partir de su versión en inglés Bonfire of the Brands).

La historia, en breve, es así: Neil Boorman, su autor, se reconoció un adicto a las marcas, cuanto más caras mejor. Así que un día decidió quemar todas sus pertenencias e intentar vivir una vida lo menos consumista posible.

«Normalmente uso la Lacoste durante el día, en especial si me siento joven o frívolo. La Gucci es más una camisa de adulto, buena para una reunión informal o para tomar unas copas en un bar elegante. Pero esa diferencia poco importa ahora. (…) me pongo de pie y enfrento una multitud de unos trescientos curiosos, (…)  veo a un hombre con una gran cámara de TV que sigue mis movimientos acompañado de un elegante presentador de bronceado permanente que habla con prisa al micrófono (…) La hoguera frente a mí es enorme (…) Parado frente a este circo, me pregunto: ¿Cómo llegué a esto exactamente?» Esto se pregunta Neil en la introducción del libro.

El autor cuenta cómo empezó su adicción a las marcas: «Recuerdo mi primer día de escuela primaria, mientras deseaba con desesperación hacer amigos. Mi dirigí directo hacia el que parecía el grupo más promisorio de niños. Claramente eran los más populares. (…) Las cosas parecían estar yendo bien hasta que uno de los niños echó un vistazo a mis zapatos deportivos. Nunca antes me habían importado demasiado. (…) Enseguida un rugido de desaprobación estalló en el grupo. «¿Dónde las conseguiste?» Mientras miraba a los niños con desconcierto, noté por primera vez que todos tenían figuras similares en los lados de sus calzado, donde el mío no tenía ninguna. Mayormente eran tildes o tiras, como en las botas de los futbolistas famosos que salían en la televisión. No eran solamente el calzado; había cocodrilos, águilas y tigres en el pecho de sus camisetas. (…) Me escabullí desolado y confundido. En este crudo e inesperado despertar tuve una visión de lo que se requería para formar parte de la vida popular. Desde ese día decidí ser como ellos, o incluso mejor.

«(…) Hoy, los logotipos que llevo todos los días transmiten mensajes cuidadosamente orquestados, para que aquellos que me rodean puedan entender quién soy. El modo en que reaccionan ante estos mensajes también me da pistas acerca de quiénes son ellos. Emitir los mensajes correctos a las personas adecuadas me llena de felicidad y de confianza y me asegura que cuanta más claridad y sofisticación transmitan mis mensajes de marcas, más feliz seré y más me apreciarán. Sería imposible explicar quién soy y qué hago a todas las personas que encuentro día a día, pero es importante para mí que los amigos, conocidos, colegas y extraños reciban estos mensajes. Por eso uso marcas.»

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Neil en pleno incendio de todas sus pertenencias.

Hasta que llegó el quiebre:

«Logré entender que estas relaciones en las que deposito tanta energía son una completa farsa. (…) Con cada compra intenté convertirme cada vez en alguien más parecido a mí suponiendo que así lograría sentirme realizado con mi vida. (…) con cada nuevo emblema de identidad que agrego a mi colección dejo una parte de mí mismo en las marcas. Éstas no pueden corresponder al amor que les doy. No pueden transportarme a los lugares que me prometieron que existían. No soy ni nunca seré remotamente similar a las personas que aparecen en los anuncios.»

Cuando Boorman decidió quemar todo y utilizar solamente productos sin marca, se inició un pequeño revuelo en su país (Reino Unido). Las críticas no se hicieron esperar:

«¿Por qué mejor no donaste todo a caridad? » «¡Estas son quejas burguesas de alguien que tiene suficente dinero y tiene su vida resuelta!»

En las noticias de la BBC se cubrió el «evento». Como podemos ver al final, hay muchos a quienes no les «llegó» el mensaje.

¿Qué crees? ¿Qué opinión te merece este personaje? ¿Es posible vivir sin marcas? ¿Y qué haríamos con la tecnología? ¿Vale usar un clon? Por mi parte, voy a reservarme la opinión, aunque muchos ya se imaginarán cuál es.

¡Hasta el próximo To Bit!

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Escrito por Gianni Sabbione

Gianni Sabbione es editor literario, científico y músico. Como editor trabajó y trabaja en editoriales y medios internacionales de EE.UU., España y Latinoamérica. Es asesor en reorganización y automatización de áreas de IT e investigó en IA y redes neuronales.
Es cantante de su banda, Machaca, y aprovecha su perfil en Neoteo para promocionarla (www.machacaoficial.com.ar). Al menos hasta que se de cuenta el Sr. Director del sitio.

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